Marujita en el mercadillo de Nuevo Futuro
Marujita en el mercadillo de Nuevo Futuro - de san bernardo

Marujita Díaz: «Santoni le ponía los cuernos a Tita Cervera conmigo»

La actriz concede una de sus entrevistas más sinceras a ABC. Sin complejos, asegura que Espartaco Santoni y ella fueron amantes hasta la muerte

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Hubo un tiempo en el que Espartaco Santoni se antojaba para los españoles como una figura enigmática. La atracción que este venezolano despertaba entre las féminas no estaba reñida con la «fascinación» de algunos hombres por su fama de Casanova. Por tener, además de mujeres, tuvo hasta dos matrimonios al mismo tiempo. O al menos de eso acusó Carmen Cervera (71 años) a su ex, tras una ruptura que la dejó arruinada económicamente y que en los 90 también destruiría su reputación con unas escandalosas memorias en las que el «galanzote» dejaba claro que hasta las misses tienen hemorroides.

Quince años después de la muerte del actor, Marujita Díaz (83) despierta los fantasmas de Tita -ahora reconvertida en baronesa Thyssen- y relata en una entrevista con ABC cómo ella y Santoni pasaban los fines de semana juntos, mientras el don Juan de Venezuela estaba casado con Carmen.

Que Santoni tuvo muchas mujeres es algo que él mismo contó en «No niego nada», el libro de memorias que publicó en 1990 y que le devolvió a las revistas del corazón. Quizá porque ya estaba retirado de los mundos amatorios, Santoni se distancia mucho del caballero que las conquistaba con maneras. «Me manda rosas cada día y un Rolls-Royce con su chófer para recogerme. ¿Quién puede resistirse?», contó una actriz que se enamoró de él a la periodista Maruja Torres. De eso pasó, en 20 años, a escribir sobre Carmen: «La encontré llorando, desesperada a causa del insoportable dolor que le producían unas hemorroides sumamente inflamadas; parecían un ramo de uvas». Y así puso en boca de todos las posaderas de la baronesa Thyssen. ¿Hablaría de eso con Marujita?

Triángulo amoroso

Carmen se casó en Nueva York con Santoni en 1976. Era la cuarta boda para el actor y la segunda para la aristócrata. Él antes había disfrutado del cariño de las españolas, como Marujita Díaz, con la que contrajo matrimonio en 1958.

-Maruja, ¿quién ha sido de verdad su gran amor?

-Espartaco Santoni, él ha sido el gran amor de mi vida.

-¿Cuántos años estuvieron juntos, más allá de su matrimonio?

-Desde que nos casamos en Venezuela, hasta que él murió. Estuvo con otras mujeres, con las que también llegó a casarse, pero siempre acababa conmigo. Yo siempre fui su mujer, su gran amor. Todos los días le rezo. Mi casa está llena de fotos de él. Nadie pudo quererle más que yo.

-¿Por encima de Gades y de otros muchos?

-Por encima de todos. ¿Gades? ¡Anda ya! Yo a Espartaco le conocí cuando empezaba como artista. Él puso todo su dinero para mi carrera, me llenó de joyas, me regaló el chalet donde vivo, que es un palacio. Me enseñó todos los países. Me hizo vivir el cuento de la Cenicienta. Ha sido el hombre de mi vida y lo será para siempre. Después he tenido muchos amantes, muchos rollos... pero amor, amor, solo él. Lo que pasa es que los tíos nunca me han dejado en paz… Sobre casi todos ellos he perdido la memoria.

-¿Por qué rompió con Espartaco?

-Rompimos por una tontería. Yo metí la pata, no me porté bien con él, por ser una niña mimada. Pero después seguíamos viéndonos. A Tita Cervera le ponía los cuernos conmigo. Cuando estaba con ella, pasábamos juntos los fines de semana. Hasta el día antes de morir estuve con él. Cuando llegué a Marbella, estaba agonizando. Esas son las memorias para mí, y por eso las quiero tanto.

-Estando casado con el resto de sus mujeres, ¿seguía citándose con usted?

-Estaba con otras mujeres, pero siempre siguió enamorado de mí y yo, de él. Yo también fui el gran amor de su vida.

-Hoy, si pudiera empezar de nuevo, ¿cambiaría algo de su relación con Espartaco Sartoni?

-Ahora me lo comería a besos. Tenía una personalidad arrolladora. En ningún momento dejamos de estar enchulados el uno con el otro.

-En los últimos tiempos dejó de producir. Se decía que estaba arruinado...

-Tita quería ser una actriz de éxito e hicieron una película en la que pusieron los dos todo el dinero que tenían, y ella se arruinó por querer protagonizar una producción que no dio ni una peseta. Como consecuencia de aquella aventura se separaron.

-Carmen y usted son amigas, ¿no?

-Éramos amigas. Dejó de hablarme hace mucho tiempo. Hasta ese momento salíamos siempre juntas a todos los lados, pero como me enteré de tantas cosas sobre ella, por miedo a que hable, dejó de hablarme. Todo esto sucedió cuando se casó con el barón.

De Cervera a Thyssen

A priori, puede que las vidas de Carmen y Marujita no tengan mucho que ver. Pero las dos viven del pasado. En noviembre de 2013, una publicación aseguró que Maruja había puesto a la venta un brazalete que le regaló Santoni. Ella lo negó y mostró en «Sálvame Deluxe» las joyas que le quedaban.

Con el paso de los años Carmen se ha perfilado como una superviviente. Experta en borrar el pasado. Todos hablan de cómo Heini Thyssen adoptó a Borja tras casarse con Tita. Nadie recuerda que Carmen, entonces, era una madre soltera en los 80. Todos recuerdan que Santoni la arruinó, nadie vuelve a hablar sobre dos episodios bochornosos de las memorias del actor: la conversación telefónica «casi pornográfica» de Tita con Kirk Kerkorian y su gusto por aparecer desnuda con todas sus joyas. «En un juego enfermizo cubría con las joyas su desnudo», escribió Santoni.

Nada quedaba ya de esa Carmen, que ahora aparece en su museo, inaugurando exposiciones y departiendo con la realeza. Pero los escándalos volvieron a su vida en forma de disputa con su hijo.

Dice Marujita que no sabe por qué Tita dejó de hablarle. Nadie sabe en qué momento ella dejó de querer a Blanca Cuesta. La nuera que siempre se ha mantenido en silencio se casó con Borja en el año 2007. Ya estaban peleados y Carmen hizo un movimiento extraño: tuvo dos hijas a través de un vientre de alquiler en Estados Unidos, Carmen y Guadalupe Sabina. Tita volvía a estar en el centro de la polémica.

Ahora asegura buscar un encuentro y una reconciliación con su hijo, que se mantiene al margen. Ella, como Maruja, mujeres que compartieron marido, cada cierto tiempo reaparecen en las páginas de sociedad. Seguro que Santoni en los 70 cantaba aquel chotis de don Hilarión: «Una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madrid, me dan el opio con tal gracia, que no las puedo resistir. Y es que las dos se deshacen por verme contento».