Uno de los afectados por la venta de entradas falsas para el concierto de Lady Gaga - ÁNGEL DE ANTONIO

Entradas falsas y avalanchas en el concierto de Lady Gaga

Decenas de personas se quedan sin poder entrar al Palacio de los Deportes al detectarse una venta masiva de entradas falsas a traves de webs no autorizadas

I. SERRANO/ M. J. ÁLVAREZ
MADRID Actualizado:

Impotencia. Rabia. Llanto. Indignación e insultos. Esos fueron los prolegómenos del concierto de ayer de «Lady Gaga», la nueva reina del pop del siglo XXI, que en Madrid estuvo marcado por la venta de entradas falsas. Ese fue el motivo de que cientos de fans, venidos de toda España y de otros países, y que llevaban varios días a la intemperie, con el fin de ser los primeros en ver y oír a su musa —porque tocar... no se toca—, se quedaran en la calle. Cargados de ira.

«¡Hijos de puta, nos hemos gastado 200 euros! Meses soñando con este momento para nada», clamaban decenas de estafados en las puertas del Palacio de los Deportes de Madrid, un acceso que les estaba vedado. La confusión y tensión caldearon el ambiente desde las 18.00 horas, cuando, para evitar avalanchas, se abrió el recinto al público. Nadie entendía nada. «¿Que no puedo pasar? ¿Se puede saber por qué?», vociferaba un joven. Tenía una de las entradas fraudulentas. La noticia corrió como la pólvora entre los aficionados de la cantante, en medio de la confusión y las ganas de entrar, lo que ocasionó mucha tensión y algunas avalanchas, que provocaron la intervención de la Policía Nacional.

Al final fueron solo ocho entradas fueron las que se falsificaron. Íntegras: su numeración, su número de serie y en un papel similar al original. Esos tickets se «copiaron» una y otra vez y se vendieron por internet, explicaron fuentes de la Jefatura Superior de Policía, tras el control exhaustivo del taquillaje que realizaron en los accesos. Lo que aún no se ha podido precisar es si las «copias» fraudulentas son 300, 400 o 500 —hasta 4.000 se llegó a decir ayer entre los perplejos fans—. Los primeros datos apuntan a que el «timo» llega al medio millar de afectados. Al menos, por el número de quienes se quedaron compuestos y sin ver a su musa, sumidos en una gran decepción y un cabreo monumental.

«Habíamos alertado a la Policía porque cuando actuó Shakira ocurrió algo similar, aunque a menor escala. Por ello hoy ha habido más controles para detectar lo que sucedía», indicaron a ABC desde la promotora del concierto. «Las falsificaciones están muy bien hechas. Lamentamos profundamente lo sucedido; lo único que podemos hacer es aconsejar al público que compren en los canales oficiales». Pero ya era tarde para decenas de jóvenes, muy alterados.

Un gran cartel a la entrada de las taquillas rezaba: «La organización no responde de la validez de las entradas compradas fuera de los canales oficiales de venta». «¡Esto es una vergüenza. Yo no me voy de aquí sin entrar», decía Daniel. Y como él, otros 300 afectados que no se resignaban a marcharse sin más. «No queremos reclamar ni denunciar. He pagado 200 euros por entrar y es lo único que quiero hacer».

El lío fue monumental e hizo que el concierto arrancara con media hora de retraso, hasta que todos los asistentes pudieron tomar asiento. Por la entrada VIP iban pasando algunos personajes famosos como Arancha de Benito, Fonsi Nieto o Asdrúbal, mientras a escasos metros la policía y los miembros de seguridad lidiaban con los fans indignados, alguno de los cuales tuvo que ser sacado a empujones de la cola de entrada.

El pasillo central quedó lleno de curiosos, afortunados poseedores de entradas auténticas, que miraban perplejos lo que ocurría fuera, y preguntándose unos a otros cómo podía haber ocurrido aquello. «A los que han estafado son miles, de eso no hay duda», decía un guarda jurado, con cara de comprender el enfado general.

Ya en la pista, con el concierto empezado, un fan vivía todo lo contrario al infierno de sus compañeros de fuera, uno de los mejores momentos de su vida. Desde el escenario, Lady Gaga vio el cartel que sostenía su amigo de al lado, que le señalaba rezando: «hoy es su cumpleaños». La diva paró el concierto unos segundos para cantarle, a él solito, el cumpleaños feliz. Esa entrada ahora es oro para él.