Varios coches circulan ayer por una calle inundada en Boadilla del Monte tras la tormenta
Varios coches circulan ayer por una calle inundada en Boadilla del Monte tras la tormenta - JUAN CARLOS HIDALGO

Metro, carreteras, aeropuerto...: los estragos que la tormenta causó en Madrid

Dos horas de lluvia obligan a cortar carreteras y desviar vuelos; retrasan trenes, provocan el desalojo de oficinas e inundan vestíbulos de Metro

MADRIDActualizado:

Se veía venir y ocurrió en el momento más crítico. Viernes, tres de la tarde, todo el mundo estaba preparado para salir de Madrid y el cielo, que prometía guerra y que el jueves ya provocó importantes problemas a consecuencia de las fuertes lluvias, volvió a descargar. Y lo hizo con tanta fuerza que dos de las tres estaciones meteorológicas que más agua recogieron en toda la geografía nacional eran madrileñas. Se trata de las situadas en las Rozas de Puerto Real (1ª) y Robledo de Chavela (3ª), que alcanzaron los 77,8 litros y 40 litros por metro cuadrado, respectivamente, en el registro acumulado.

Estas precipitaciones, del todo inusuales para la época estival del año provocaron multitud de incidencias. Carreteras cortadas, trenes que se retrasaron, aviones que tuvieron que esperar para despegar, llamadas continuas a los servicios de emergencia y una incesante lluvia marcaron la crónica de una tormenta que retrasó a más de uno en su particular operación salida porque, pese al tiempo, no hay que olvidar que el calendario marca la primera mitad del mes de julio.

La M-30 restringió la circulación por su calzada exterior durante varias horas por culpa de las balsas de agua; los atascos se reprodujeron en la totalidad de las carreteras que, habitualmente, sirven para «evacuar» las riadas de coches del centro hacia las localidades de la periferia. En esta ocasión, eso sí, ni evacuaron el tráfico ni tampoco pudieron con las copiosas precipitaciones. De ahí los atascos, de los que tampoco se libraron en la A-4, donde se cortó la circulación al paso por el término municipal de Seseña.

El tráfico fue más denso que otros viernes en la carretera de Barcelona (A-2). En esta ocasión, los conductores tuvieron que enfrentarse a algunos tramos inundados que coincidieron con los accesos desde la M-50 a su paso por las inmediaciones del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Allí, la situación tampoco fue mucho mejor y hasta 24 aviones fueron desviadosy 16 vuelos que debían aterrizar en este aeropuerto fueron cancelados en el intervalo en el que la tormenta azotó con más fuerza: entre las 15.00 y las 17.00 horas. Justo entonces, los ociosos viajeros, que ya estaban resignados a partir algo más tarde hacia sus destinos, aprovecharon para «entretenerse» grabando vídeos, que después colgaron en las redes sociales. Las protagonistas fueron las goteras -aunque más bien parecían cascadas- que surgieron desde la cubierta de la Terminal 4.

También desde lo alto llegó la sorpresa para los pasajeros de algunas líneas de autobuses urbanos de la capital, como la 146 y es que el techo de algunos de los autobuses que cubren esta ruta perdió el pulso con la lluvia y permitió que se filtraran algunas gotas hasta el interior del vehículo. Lo mismo que ocurrió en una comisaría de la Policía Municipal en San Blas, donde el agua aprovechó el más mínimo hueco en el techo para hacer acto de presencia.

Más escandalosas fueron las goteras en algunos edificios de oficinas en Coslada, que provocaron que el techo cediese al agua. Hubo que desalojar el edificio del mismo modo que tuvieron que cerrar varios locales de un centro comercial de la avenida de Pio XII, entre ellos un hipermercado, que desalojó a sus clientes durante algo más de una hora hasta que lograron reparar los desperfectados provocados por la tormenta.

Mejor suerte corrieron las estaciones de Metro, al menos en comparación con la tarde del jueves, cuando según los datos del suburbano madrileño, un total de 21 estaciones -de las 301 que componen toda su red- sufrieron algún tipo de interrupción en el servicio. Ayer sólo una tuvo problemas y fueron mucho más leves. Se trató de la Línea 7, en el tramo comprendido entre los apeaderos de Valdezarza y Lucero, donde no se pudo prestar servicio durante 15 minutos alrededor de las 15.30 horas. Varios vestíbulos de Metro , eso sí, presentaron acumulaciones de agua y en algunos de ellas incluso tuvieron que intervenir los Bomberos. Este es el caso de la estación de Bambú, de la Línea 1.

En total, los Bomberos atendieron 180 avisos de incidencias entre las 15 y las 19:30 horas. En toda la región, el servicio de Emergencias Comunidad de Madrid 112 recibió un total de 515 avisos durante el período en el que la tormenta azotó la capital. Las causas principales de estos avisos fueron desperfectos en las vías públicas de poca gravedad en forma de inundaciones y encharcamientos de la vía pública, caídas de árboles en parques y calles principales como la Castellana, el desplome de fachadas antiguas en mal estado y daños en portales. En ninguno de estos siniestros ha habido que lamentar heridos pero los Bomberos tuvieron que rescatar a cinco personas en la calle Garganchón después de que los colectores rebosasen durante la tormenta de ayer.

Los problemas sobre las vías también fueron palpables en Cercanías ya que Renfe tuvo que suspender la línea regional que conecta Madrid con Ávila y Salamanca, entre las localidades de Santa María de la Alameda y Robledo de Chavela por acumulación de agua. Para solucionar este inconveniente, las empresa ferroviaria ofreció un servicio alternativo por carretera para los viajeros afectados.

Según la previsión meteorológica de Aemet, el tiempo empezará a mejorar a partir de hoy ya que, aunque esta tarde hay posibilidad de que se produzcan chubascos moderados, en los próximos días el clima evolucionará hacia un predominio de cielos despejados acompañados de un progresivo aumento de las temperaturas proyectadas que alejarán estas condiciones climatológicas más propias de otras estaciones a favor de un clima más veraniego.

La lluvia hizo que el día de ayer fuese caótico en toda la ciudad debido a las inundaciones y a las grandes retenciones pero a media tarde las nubes se fueron, los atascos se disolvieron, el agua desapareció de los andenes, la tormenta voló del aeropuerto y la tranquilidad y el verano regresaron a Madrid.