Locura en las farmacias: listas de espera de hasta ocho meses para lograr la vacuna de la meningitis B

El medicamento, que no está incluido en el calendario infantil, llega a «cuentagotas» a los comercios; las familias, desesperadas

MADRIDActualizado:

La lista de espera para conseguir una vacuna contra la meningitis B (Bexsero) es de entre 6 y 8 meses de media, aunque en algunos casos se prolonga a más de un año. Los farmacéuticos asisten impotentes al desajuste entre la oferta y la demanda de este inyectable que inmuniza de una enfermedad de enorme gravedad, pero de la que afortunadamente se dan muy pocos casos. Un problema surgido a finales de 2016 con el laboratorio que la produce cortó casi en seco el suministro y empeoró aún más la situación. Tras superarlo, la vuelta a la normalidad en el suministro -anunciada por la Agencia Española del Medicamento- sólo ha supuesto el retorno a la escasez habitual de siempre.

«Los medios habéis dicho que ya se había solucionado el problema, pero esto sigue igual», señalan en una farmacia de Moratalaz, donde afirmaban tener «hasta cien personas en la lista de espera» para conseguir la vacuna de la meningitis B. Este fármaco se autorizó en la Unión Europea en enero de 2013, y en España su uso era únicamente hospitalario hasta el 1 de octubre de 2015, en que se modificó su clasificación y pasó a ser de prescripción médica no restringida.

Aunque no está incluido en el calendario de vacunación -por decisión del Ministerio de Sanidad, que cree que «no está justificada su inclusión» por la «situación epidemiológica del momento»-, lo cierto es que la Asociación Española de Pediatría aconseja su utilización, una recomendación que trasladan los pediatras a los padres junto con la correspondiente receta para la vacuna.

Pero este fármaco -que se inyecta en varias dosis- no está disponible en las farmacias en cantidad suficiente para cubrir la demanda, por lo que después de ponerle la primera dosis al niño, «nadie te garantiza que vayas a tener la siguiente», explica otra farmacéutica, en este caso en el distrito de Salamanca.

El titular del despacho de farmacia de la calle Rioja, en Alameda de Osuna, es otro de los que sufren esta escasez. En su establecimiento explican que «la lista de espera es bastante grande porque las vacunas llegan con cuentagotas». Por ejemplo, en una semana pueden llegar ocho envases, y «ha habido ocasiones de recibir dos al mes».

Solo en un laboratorio

Con las que ahora les están llegando, señalan, «estamos llamando a quienes se apuntaron en diciembre del año 2015». «Llevamos muchísimo tiempo sin vacunas», ratifican en otro establecimiento del centro de la ciudad, también desesperados por la «presión» que algunos clientes ya están ejerciendo sobre ellos.

La vacuna de la meningitis B sólo la fabrica el laboratorio GlaxoSmithKline (GSK). Según explica el vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, Manuel Martínez del Peral, el problema radica en que «la demanda es superior a lo esperado». El problema no es nuevo: «Hace un año ya había listas de espera para conseguirla», y durante todo el año 2016 «llegaban unidades contadas».

Pero al finalizar el año, la situación empeoró sensiblemente, al comunicar el laboratorio de origen a la Agencia del Medicamento que había tenido un problema en la producción, por lo que sólo podría fabricar durante algún tiempo «un 10 por ciento de lo que antes suministraba», explica.

Esto llevó a la situación de los pasados meses de enero y febrero, donde «apenas llegaron vacunas a las farmacias», añade Martínez del Peral. En marzo, GSK comunicó que había resuelto sus dificultades y retomaba su suministro habitual, lo que la Agencia Española del Medicamento comunicó hace unos diez días.

Sin capacidad para atender

La noticia saltó a los medios, y de ahí a los padres, que corrieron a sus farmacias para conseguir la anhelada vacuna. Para encontrarse con la decepción de ver que el problema se mantenía, mientras los farmacéuticos sorteaban la nueva oleada de demandas del fármaco sin poder atenderlas. Lo precisa con toda claridad el vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos: «Al decir que retomaba su suministro habitual, lo que ocurre es que se vuelve a lo que había antes de enero, cuando las listas de espera ya existían, pero incrementadas además por los meses de sequía casi total». Lo ilustra con un ejemplo: «En un despacho de farmacia se pueden pedir unas 30 unidades al día, y lo que llega al mes son entre 8 y 12».

Es decir, la normalización es respecto al suministro habitual, no respecto a la demanda real. «Normalizar el suministro no quiere decir que esto sea como el paracetamol; es un goteo semanal de pocas unidades». Otro asunto es que las listas de espera estén «infladas», «duplicadas y triplicadas», porque los padres se apuntan en todas las que conocen o tienen en su recorrido habitual, e incluso en aquellas donde algún amigo o familiar les dice que ellos la han conseguido.

El Bexsero viene a costar algo más de 100 euros. Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid quieren lanzar un mensaje de tranquilidad: la incidencia de la meningitis B entre la población madrileña es muy baja; «en este momento es la menor desde los años 80; el impacto es mínimo, según los datos del Ministerio de Sanidad».

Además, afirma su vicepresidente que no hay ningún problema si se produce un retraso entre la inoculación de la primera y la segunda dosis de la vacuna; «una vez puesta, la persona ya está inmunizada; la otra dosis es de recuerdo» y «no pasa nada si son varios los meses de diferencia entre una y otra».

Por último, aunque hay problemas de suministro en las farmacias, recuerda que no ocurre lo mismo en los hospitales públicos, donde sí hay reservas suficientes para los casos de pacientes en situación de riesgo.