Detenido por dar una paliza a dos gays: «¡Por mi madre que os mato!»

El sujeto tiene 24 años y agredió a la pareja al verles de la mano en la Renfe de Fuenlabrada

MADRIDActualizado:

La Policía Nacional ha tardado menos de dos semanas en dar caza al sujeto que el pasado 27 de julio agredió a una pareja de dos hombres en Fuenlabrada. Se enfrenta, aunque pueden ampliarse los ilícitos, a delitos de odio, lesiones y amenazas. Las víctimas, en conversación con ABC, quieren mostrar su gratitud al CNPy a los vigilantes de la estación de Renfe donde ocurrieron los hechos por su labor y la ayuda prestada. La Brigada de Información de la comisaría les dijo que «este hecho no podía quedar como algo aislado». Y así ha sido. El caso se llevará por un tribunal de lo Penal y, en este sentido, podría sentar un precedente.

Los hechos ocurrieron sobre las 20.20 horas, cuando J. D., de 37 años, y su pareja, Y. A., de 23, caminaban cerca del apeadero de Cercanías de Fuenlabrada Central, cogidos de la mano. Se les cruzó el sospechoso, un individuo centroamericano, vecino de Fuenlabrada y de 24 años, que les gritó: «¡Maricones de mierda, hijos de puta, escorias!». J. D. le plantó cara. «Mi pareja se metió por medio y fue cuando le dio un puñetazo en el lado derecho de la cara, junto a la oreja. Se levantó y grabó con el móvil la imagen del individuo, para que pudiera identificarlo la Policía». Entonces, se metieron en la estación, en busca de ayuda, mientras que el homófobo les chillaba: «¡Por mi madre que os mato!».

J. D. se llevó a su chico hacia los tornos. El agresor se los saltó y les escupió, al tiempo que le dio un puñetazo en el brazo. «Si me tengo que pegar con la Policía, me pego. Voy a llamar a mis amigos para que os den una paliza», amenazó. Descolgó el móvil: «Compadres, vengan a la estación para darle una paliza a dos maricones».

Se volvió a saltar los tornos, hacia el andén sentido a Atocha. Cuando comenzaron a oírse las sirenas de la Policía, que apenas tardó cinco minutos en llegar, lo acorralaron los vigilantes, hasta que llegó el CNP. Lo identificaron pero no le pudieron arrestar allí porque había que recabar pruebas.

El novio de J. D. fue al centro de salud, pero luego comenzó a vomitar y perder vista y oído, por lo que le llevó al hospital donde trabaja. Denunciaron al día siguiente. Ahora, Y. A. está en tratamiento psicológico, no quiere salir de la ciudad ni a la calle sin su pareja.