Gregorio Rodríguez Sánchez, de 26 años, apodado como «El Goyito» - Vídeo: Los aluniceros se «desmadran» en Madrid: «Son más jóvenes y salvajes»

La detención número 37 del Goyito: de madrugada y en la cama

La guardia Civil investiga su participación en varios delitos contra el patrimonio. La operación sigue abierta y no se descartan nuevos arrestos

MadridActualizado:

Gregorio Rodríguez García, alias «Goyito», de 26 años, el considerado por las Fuerzas de Seguridad el alunicero más activo de la Comunidad de Madrid, ha vuelto a caer. Lo hizo la pasada madrugada. Fue sorprendido mientras dormía en su vivienda del distrito de Villa de Vallecas. Le pillaron por sorpresa. Eran las 5.30 horas cuando agentes de la Unidad Judicial de la Guardia Civil de la Comandancia de Tres Cantos irrumpieron en su hogar y le engrilletaron.

El arresto formaba parte de una operación en la que se investiga su participación en varios delitos contra el patrimonio. El dispositivo sigue abierto y no se descarta que haya más implicados y caigan más secuaces.

Esta es la segunda detención en apenas tres meses de este sujeto, experto en robos con fuerza a establecimientos. En su haber cuenta con 37 detenciones: 25 siendo menor de edad y 12 desde que cumplió los 18 años. Sus «proezas» comenzaron de adolescente, cuando se escapó de un centro de internamiento.

La penúltima vez que cayó en el marco de la operación Cerbero Gregor, fue a finales de octubre por robos de vehículos de lujo y en establecimientos, mediante el método de las mazas. Entonces cazaron a otros cuatro sujetos que suman, incluido el Goyito, más de 60 arrestos.

El resto del grupo desmantelado lo conformaban cuatro personas de entre 19 y 28 años. No estaba n en esa nómina Adán Silveira, «El Fernando Alonso de los Aluniceros», de 28 años; ni los hermanos Antonio, alias «Galindo», y José Manuel Peña, el «Cabezón», de 30 y 35, respectivamente, habituales compinches.

En esa operación la banda de Goyito se dedicaba a robar coches de lujo (entre ellos, de la marca Audi) y otros de gama más baja pero de gran cilindrada. La mitad de los asaltos los cometieron en casas de apuestas y locales de juego, entre la una de la madrugada y las seis de la mañana. Empotraban los turismos contra las cristaleras o los cierres y, si no conseguían reventarlos completamente, la emprendían a mazazos para tirarlos abajo. Luego, se dirigían a las máquinas y, a hachazo limpio, las destrozaban y se apoderaban de la recaudación. El botín total, entre el dinero sustraído y los vehículos, superó los cien mil euros.

Casas de apuestas

Porque, además de en locales de apuestas, también robaban en algunos bares, restaurantes, estancos, estaciones de servicio y tiendas de telefonía móvil. Perpetraban una media de tres o cuatro golpes en una noche. Y, como novedad, el Goyito amplió su radio de acción a la periferia y a la provincia de Toledo.

Apenas cuatro meses antes, el 24 de mayo, el cabecilla cayó en la operación Ancla. Era la segunda vez en un mes. Hubo ocho detenidos y la operación la realizó la Policía Nacional.

Las alertas saltaron con un robo en una sucursal de Bankinter de la capital. Fueron repitiendo asaltos, hasta cinco en Madrid ciudad y uno en Alcalá de Henares. Empotraban los vehículos robados contra las cristaleras de los bancos, robaban los llamados cajones recicladores de los cajeros automáticos y escapaban. Así fue como se apoderaron de unos 100.000 euros. Ingresó en prisión pero eludió la acción de la la justicia. Y volvió a delinquir.