El negocio de los «macroburdeles verticales»
El negocio de los «macroburdeles verticales» - ABC

Desalojado el «macroburdel vertical» del Paseo de las Delicias tras más de una década de actividad

Los vecinos aseguran que van a echar a las prostitutas porque «se lo ha quedado otro dueño y el nuevo comprador no quiere que haya esto aquí»

MADRIDActualizado:

El polémico prostíbulo situado en el Paseo de las Delicias, 133, fue desalojado ayer lunes tras más de una década de actividad, por la presión de un posible embargo y de la Plataforma «Desokupa».

Se trata de un local muy criticado por los vecinos de la zona, que el pasado mes de noviembre sufrió una redada donde la Policía Nacional detuvo a varias personas y liberó a varias prostitutas en una operación contra una «peligrosa red» dedicada a la trata de personas y la explotación sexual de mujeres, que se desarrollaba en la capital.

De esta forma, uno de las propietarios de la vivienda colindante ha afirmado a Ep que el viernes cortaron la luz del edificio cuando accedió al edificio la plataforma «Desokupar» junto al dueño del inmueble para desalojar a las prostitutas.

«Habían hecho varios intentos pero no tenían todo bien atado a nivel judicial, como la semana pasada», ha señalado a la vez que ha indicado que las otras veces que intentaron entrar al edificio, las chicas se encerraban y llamaban a la Policía.

A partir de ese momento, el propietario y también vecino del lugar ha afirmado que el volumen de clientes disminuyó y las prostitutas acordaron su salida con el dueño del edificio, ya que se pudieron ver las negociaciones en plena calle, ha asegurado.

En cuanto a su actividad, el vecino ha indicado que se podía oír música todos los días hasta las 3 o las 4 la mañana y que a partir de las 8 ya empezaban a llegar clientes.

Asimismo, ha asegurado que la comunidad de vecinos colindante al edificio del Paseo de las Delicias ha presentado muchas denuncias a la Policía por el ruido y también han recaudado firmas para cerrar este negocio, si bien ha mantenido que «no les hicieron caso».

Nuevo dueño

«Las van a echar del edificio porque se lo ha quedado otro dueño y el nuevo comprador no quiere que haya esto aquí», ha apuntado. Así, ha señalado que hay algunas personas que «viven de maravilla» a costa de las chicas ya que en el edificio también se venden «productos robados y drogas».

En este sentido, el vecino ha indicado que el edificio no se va a desalojar por «orden judicial ni por molestias a los vecinos» sino porque «el dueño se ha cansado». Además, ha indicado que muchas negocios de la zona han tenido que cerrar por este tipo de locales. «Se van ellas pero todo sigue en el número 127», ha expresado.

De la misma manera, otro vecino del inmueble del número 135 del Paseo de las Delicias ha manifestado que quieren echar a las chicas porque «han vendido el edificio a un fondo de inversión». Así, ha asegurado que no había «mucho jaleo» pero están preocupados por lo que está sucediendo alrededor, donde se está desarrollando la prostitución en diferentes edificios de la zona.

Mafias de la prostitución

El pasado 13 de noviembre se produjo una de las mayores redadas policiales contra la explotación sexual realizadas en Madrid. Se produjo en estos edificios, donde realizaron más de una veintena de registros simultáneos, algunos en otras provincias y se detuvo a la cúpula de los dos famosos «macroburdeles verticales» de la capital, integrada por ciudadanos hispanos. Engrilletaron a 17 sujetos por reclutar y obligar a mujeres a ejercer la prostitución. Veintitrés de ellas, sometidas a un régimen de esclavitud, fueron liberadas y se decomisaron 150.000 euros en efectivo. Un par de meses después, los ocho integrantes del entramado que fueron a prisión quedaron en libertad.

Con cuatro chicas por piso y cuatro o cinco «servicios» mínimo al día por cabeza –tirando por lo bajo; algunas llegan a la decena–, a entre 20 y 30 euros por cada relación «normalita», los beneficios de la organización son cuantiosos, explican las fuentes consultadas por ABC. Si el cliente se anima y solicita «extras» sexuales o drogas, como la cocaína, la tarifa sube y cada «trabajo» puede llegar a cien euros. «Con cada mujer objeto de la trata pueden obtener 3.000 o 3.500 euros al mes limpios sin pedir nada adicional, lo que se traduce en unas cifras anuales millonarias». Y estas chicas, encadenadas a los intereses de una deuda que nunca terminan de saldar (ya que después tienen que pagar los intereses), viven en los mismos inmuebles en los que son obligadas a ejercer. Algunas ni siquiera tienen llave y salen con la madama que las vigila. «Todo va para la mafia, ellas se quedan con la propina si la hay», precisan las fuentes.