La Comunidad de Madrid ultima el bombardeo de nubes en la sierra para provocar nevadas

La Comunidad de Madrid ultima el bombardeo de nubes en la sierra para provocar nevadas

MIGUEL OLIVER | MADRID
Actualizado:

El Canal de Isabel II solicitará permiso al Ministerio de Medio Ambiente para comenzar las pruebas para la «siembra de nubes». Se trata de un proyecto experimental que consiste en bombardear nubes desde el suelo con yoduro de plata para provocar precipitaciones que, en la mayoría de los casos, serán en forma de nieve. El objetivo no es otro que aumentar la disponibilidad de los recursos hídricos en la región.

Todo comenzó en 2006 en una visita que realizó el Gobierno de Esperanza Aguirre a Israel, país pionero en este tipo de técnicas. Hasta ahora el Ejecutivo madrileño ha estudiado las posibilidades de éxito de estas pruebas. También analizó un centenar de proyectos abordados en otros 23 países como, por ejemplo, Estados Unidos, Australia y China. De momento, todos los indicios son muy positivos.

La intención del Canal es comenzar este año con las prácticas. Fuentes de la compañía indican que la época más apropiada sería la de invierno, por lo que las primeras pruebas arrancarían en el próximo mes de diciembre. Además, ya ha elegido el punto exacto donde efectuarlas: la Sierra del Lozoya. ¿Por qué esta zona? Porque en ella se encuentran cinco importantes embalses de la región (El Atazar, El Villar, Puentes Viejas, Riosequillo y Pinilla) que, a la postre, serían los encargados de almacenar toda el agua que se genere.

Lanzaderas

Para que las pruebas tengan éxito se necesita que las nubes bombardeadas sean del tipo orográfica o convectiva, es decir, aquellas que se encuentran justo encima de las montañas. Además, es necesario que la temperatura exterior sea inferior a cinco grados bajo cero. El cohete se dispararía desde el suelo con una especie de lanzadera y debería hacer contacto con la nube a una altura de entre 1.300 y 1.500 metros.

Llegados a este punto, el misil descargaría el yoduro de plata. Si las condiciones atmosféricas son favorables, se provocaría una reacción química que liberaría hidrógeno. Éste, a su vez, al combinarse con el oxígeno de la atmósfera, produciría nieve siempre que la temperatura sea la idónea. Además, el efecto es inmediato: una hora después de bombardear la nube comienza a nevar. Si ya está nevando, los disparos aumentarían la cantidad de la nevada.

Desde el Canal de Isabel II todavía se están estudiando varias alternativas al proyecto. Lo que sí parece asegurado es que en lugar de lluvia se apostará por crear nieve. ¿Por qué? Por dos motivos: primero porque contiene mayor cantidad de líquido y, segundo, porque puede alojarse en la cima de la montaña, lo que convertiría a la sierra madrileña en un gran almacén de líquido en caso de necesitarlo.

El proyecto es pionero en el viejo continente. Por eso mismo, la compañía que preside Ignacio González se ha planteado la búsqueda de ayudas que la Unión Europea dedica a este tipo de investigaciones. De momento, el estudio ya ha sido aprobado para recibir apoyo financiero incluido en el Proyecto Tecoagua dentro de la última convocatoria del programa CENIT del Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Sin impacto negativo

Esta técnica no tendrá ningún tipo de impacto medioambiental negativo. El yoduro de plata es totalmente inocuo. Además, el agua del Canal está tratada en diferentes fases, por lo que su potabilidad está garantizada. Se trataría de «echar una mano» a las nubes que se sitúan justo encima de las montañas de la sierra madrileña. Para conseguir el objetivo se necesitan también que haya un cien por cien de humedad relativa -que las nubes estén cargadas-, y que existan núcleos de condensación, ya que la humedad necesita algo a lo que adosarse para formar los copos.

Cuando la intención era crear lluvia, se había elegido el embalse del Atazar como el lugar elegido para su almacenaje. Con la nieve será distinto, aunque las pruebas se harán en un entorno próximo.