La gran barra vecinal que ocupa la Plaza del Dos de Mayo, expende bebidas a precios populares
La gran barra vecinal que ocupa la Plaza del Dos de Mayo, expende bebidas a precios populares - MAYA BALANYA

Los comerciantes de Malasaña, contra Carmena: «Es injusto, vamos a perder un dineral»

Los hosteleros, indignados por la decisión del Ayuntamiento de prohibir las terrazas en el Dos de Mayo; la Junta Municipal rectificó tras la denuncia de ABC

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El primer Dos de Mayo de Manuela Carmenaal frente del Ayuntamiento de Madrid ha arrancado envuelto en la polémica. Los hosteleros de Malasaña están indignados. Primero, por la decisión municipal de retirar las terrazas en tres emblemáticas plazas, una medida que les fue notificada por el concejal del distrito Centro, Jorge García Castaño, entre el miércoles y el jueves pasado.

Y, en segundo lugar, por el caos desatado ante la rectificación del edil ayer, a raíz de la denuncia de ABC que suscitó una oleada de quejas de los afectados. Y lo hizo a escasas horas de que comenzara el pregón que dio el pistoletazo de salida a las fiestas que arrancaron ayer y terminarán el lunes. Cerca de las 15.000 horas, los negocios de las plazas afectadas comenzaron a recibir el nuevo comunicado: Dos de Mayo, Juan Pujol y San Ildefonso. En él, García Castaño indicaba que, «con ánimo de compatibilizar las actividad económica de las terrazas con el buen desarrollo de las actividades vecinales organizadas por el Ayuntamiento, dichas terrazas únicamente deberán retirarse coincidiendo con la realización de espectáculos y actuaciones. Y, al efecto, se adjunta el horario y el programa de las mismas».

Todo ello provocó el lógico desconcierto y malestar. «Esto es una trampa, en la plaza del Dos de Mayo hay actos todos los días y, en las otras, por la tarde-noche, cuando viene más público. ¿Qué pretenden, que pongamos y quitemos los veladores para un hora o dos?, ¡Qué trajín!», explicaba Manuela, dependienta de una cafetería.

La mayoría no sabía bien a qué carta quedarse ante las distintas directrices que recibían. La Asociación de Hostelería La Viña, la más importante de la región, comunicó a los encargados de los negocios que el concejal permitía la instalación de veladores, salvo que las actividades o los escenarios invadieran el espacio de la terrazas.

«El cambio lo han hecho ante nuestras quejas, pensando que la actividad hostelera es una oferta más de las fiestas del Dos de Mayo», precisó Juan José Blardony, director general de La Viña, quien dijo que había hablado en dos ocasiones con el edil, la última a mediodía. «El resultado final no lo sabemos. Ya he hablado con la Policía Municipal para que no levanten los veladores y tienen esa orden por parte de la Junta. El problema es estar hablando de lo que se puede hacer justo el día en que hay que hacerlo», concluyó.

«Estoy muy harta. Hacen las cosas sin pensar. ¿Por qué les molestamos nosotros y no los lateros chinos que hacen su agosto, con los que tienen manga ancha?», bramaba María, que lleva 25 años al frente de una pizzería en la Plaza del Dos de Mayo. «Es injusto. Voy a pedir a Carmena que al año que viene me devuelva todo el dineral que vamos a perder o me lo descuente del pastón que pagamos al año por tener las mesas fuera», decía. «¿Ahora, qué voy a hacer con la media docena de personas que he contratado?», se preguntaba.

Temor a un macrobotellón gigante

Raciel, de origen cubano, decía que la barra vecinal que habían puesto los organizadores en apoyo a los refugiados sirios le hundía su negocio por sus «precios populares». «Combinados a 6 euros, cañas, a 2, "minis", a 5 y refrescos, a 2. ¿Qué vamos a poner todos los mismos precios? No es cierto, como tampoco lo es que los hosteleros hayamos decidido que las terrazas se retiren. ¿Cómo vamos a tirar piedras contra nuestro tejado uno de los mejores puentes del año junto a nuestros locales?». Añadía:«A las 14.00 horas, el año pasado en vez de 7,50 euros habría hecho una caja de 200 o 300».

«En estas fiestas hacemos un mínimo al día de 2.000 euros y con este deshojar la margarita vamos a perder mucho dinero», decía Hugo, un camarero en la plaza de San Ildefonso. «Hay que avisar antes: la desorganización y la improvisación del Ayuntamiento es brutal. No nos dio tiempo a solicitar barras como en Chueca o Latina porque avisaron la víspera y ahora no podemos pedir hielo u otras cosas», precisaba Leudy, en la plaza de Juan Pujol.

Vecinos y comerciantes coincidían: «Esto se va a convertir en un macrobotellónpatrocinado por el Ayuntamiento», lamentaban. «Yo tengo un bebé y si pudiera me iba de aquí», decía Juan. Eso antes de la rectificación del Ayuntamiento. Luego no sabían qué pensar. «Que se recuperen estas fiestas después de 15 años y que regresen los conciertos está muy bien, pero no así. Vamos a ver qué pasa y si no se lía», aseveraba Begoña y Antonio del Balcón de Malasaña. «Acabamos de poner la terraza. Vamos de prisa y corriendo, al ritmo del Ayuntamiento».

«El concejal dijo antes de dar marcha atrás que porque no puedan poner veladores no creo que sea un gran quebranto para nadie»

A todos ellos les molestaron las palabras del concejal, justificando por la mañana la retirada de veladores: «Porque no puedan ponerlos unas horas o unos días porque haya alguna actividad no creo que sea un gran quebranto para nadie». Mientras, Carmena afirmó: «Hay que hacer todo lo posible por regular las terrazas».

La portavoz del grupo popular, Esperanza Aguirre, precisó que hubiera sido una tragedia impedir las terrazas todo el día. Purificación Causapié (PSOE) mostró su sorpresa «porque se hayan enterado tan tarde los hosteleros». Para Begoña Villacís (Ciudadanos), «en las fiestas caben todos no se puede excluir a nadie».