Unas personas recorren la plaza de Chinchón
Unas personas recorren la plaza de Chinchón

Chinchón se moviliza para frenar una fábrica de fertilizantes

El Ayuntamiento sostiene que la planta ocasionará un grave perjuicio al turismo

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La construcción de una planta de fertilizantes orgánicos ha puesto en guardia a Chinchón, que ve amenazado su valor turístico y comercial. La asociación de los pueblos más bonitos de España, apoyada por el ayuntamiento de la localidad, ha convocado para mañana una manifestación con el objetivo de frenar esta fábrica, ubicada en el término de Villaconejos pero solo a tres kilómetros del casco urbano del municipio. «La planta afectará a nuestras propiedades, nuestro sector turístico y nuestro bienestar y calidad de vida», denuncia el alcalde, Francisco Javier Martínez (de la formación local Agrupación Transparencia y Servicio).

Los convocantes de la protesta –programada en la Plaza Mayor, a las 18.30 horas– aseguran que la planta de compostaje generará cerca de 20.000 toneladas de estiércol al año, con los consiguientes malos olores y el perjuicio para los más de 5.000 vecinos del municipio. La actividad de esta industria, añaden, afectará «gravemente» al turismo, uno de las principales fuentes de ingresos con más de 150.000 visitantes al año. La asociación, que se encarga de poner en valor los pueblos más singulares de España, recuerda que la fábrica repercutirán seriamente en los dos grandes atractivos patrimoniales de Chinchón: su Plaza Mayor, considerada como una de las más bonitas del mundo y catalogada como la cuarta maravilla de la Comunidad de Madrid; y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, templo original del siglo XVI en el que se exhibe una pintura de Francisco de Goya.

La construcción de la planta, no obstante, no incumple ninguna normativa y, en principio, cuenta con todos los permisos en regla desde que se notificó el proyecto en el Ayuntamiento, el 16 de marzo de 2011. El problema que destaca el Gobierno actual es que su antecesor (PP) no presentó ninguna alegación cuando pudo hacerlo (durante los quince días siguientes a esta fecha), y solo fue consciente de que el plan estaba en marcha tras recibir una solicitud de Villaconejos, el 9 de marzo de 2016, para la cesión parcial de un terreno para habilitar un acceso a la fábrica de compostaje desde la M-305. La planta, que ya ha comenzado a levantarse, se ubica en el límite de Villaconejos con Chinchón.

Francisco Javier Martínez publicó el pasado 24 de enero un bando informativo para explicar a los chinchonetes todo el proceso de la fábrica de fertilizantes. En él, además de los hechos descritos anteriormente, detalla que el 24 de noviembre de 2015 aparece en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid una solicitud de Edafo Gestión Medioambiental para la licencia de apertura y funcionamiento, pero asegura que no existe un registro de entrada en el Ayuntamiento de Chinchón.

Resquicios legales

Esta supuesta irregularidad en la tramitación es uno de los resquicios a los que se agarran en Chinchón, conscientes de que su demanda es «complicada». Dado el estado del proyecto, la única solución para frenarlo es encontrar algún error en el proceso. «Sabemos que es difícil, pero preferimos pararlo antes de que pasen los años y el daño esté hecho, como ha pasado en otros sitios», declara el regidor a ABC. El equipo de Gobierno ha pedido ayuda a la consejería de Medio Ambiente para tratar los previsibles perjuicios «desde una óptica política». Fuentes de la Comunidad indicaron a este periódico que «estudiarán la propuesta dentro de sus posibilidades».

El segundo pretexto utilizado por el Gobierno local es la existencia de una balsa de agua subterránea en los terrenos donde se asentará la planta. Según explica Martínez, este extremo ya ha sido notificado a la Confederación Hidrológica del Tajo por la posible contaminación de esas aguas.

El alcalde de Chinchón insiste en que su «absoluta oposición» a la planta de fertilizantes remite a la «defensa de los vecinos». En una consideración compartida con la asociación de los pueblos más bonitos de España, sostiene que la cercanía de la planta provocará un «grave perjuicio». «No nos negamos a su construcción, pero sí en esta zona; está a un kilómetros y medio de la urbanización Nuevo Chinchón y a tres del caso urbano. El olor va a ser insoportable», asevera.