Marina Castaño, en el banquillo de los acusados, en la Audiencia Provincial de Santiago de Compostela
Marina Castaño, en el banquillo de los acusados, en la Audiencia Provincial de Santiago de Compostela - MIGUEL MUÑIZ
TRIBUNALES

Marina Castaño, ante el juez por presunta malversación de caudales

La viuda del Nobel se sentará en el banquillo por pactar, según el fiscal, el despido del gerente de la Fundación

SantiagoActualizado:

Marina Castaño, viuda del Nobel Camilo José Cela, tiene hoy una cita con el banquillo. En los juzgados de la capital gallega, Castaño deberá responder por un presunto delito de malversación de caudales públicos en el seno de la Fundación que lleva el nombre del escritor y de la que en su día fue presidenta honorífica. El fiscal la acusa de haber participado, junto con otras tres personas, «de un plan preconcebido» para «simular el despido del gerente de la Fundación (Tomás Cavanna) con la intención de que a este le fuera abonada la cantidad neta de 150.000 euros».

Según el escrito de acusación al que ha tenido acceso ABC, Castaño, el expatrono y exmiembro del Consello de Contas, Dositeo Rodríguez, su hija Covandonga Rodríguez y el propio Cavanna orquestaron un falso despido, a sabiendas de que la voluntad del gerente era la de abandonar la Fundación, para que éste recibiese una generosa indemnización —la que le correspondía por despido era de 96.000 euros— a cargo de los fondos públicos. Para ello, contaron con la aprobación del Patronato de la Fundación que, en su reunión de mayo de 2010, «de buena fe» aprobó que Cavanna fuera cesado conforme a su voluntad, como despido objetivo por causas organizativas.

La acusación contra Marina Castaño y los tres enjuiciados no tiene ambages a la hora de resaltar «la crítica situación económica de la Fundación a la que se había llegado durante la gestión de los acusados y que puso en peligro la continuidad de la misma». Debidos a estas complicaciones económicas, la Fundación pasó a nutrirse en gran medida de fondos públicos desde el año 2007. Una realidad que era «ampliamente conocida por todos los acusados, pues impulsaron que fuera la Xunta de Galicia quien asumiera la tutela de la fundación mediante la firma de un acuerdo económico», señala el Ministerio Público.

Por este supuesto acuerdo al margen de la legalidad, el fiscal acusa a Castaña, Rodríguez e hija y al propio Cavanna de un delito de malversación de caudales públicos, por lo que exige cuatro años y medio de prisión y la indemnización conjunta y solidaria al Gobierno gallego por la cantidad de 150.000 euros.

Fue a mediados de 2012 cuando el fiscal de Santiago, Álvaro García Ortiz, denunció a Castaño y al exgerente de la Fundación Cela por malversación. La investigación se destapó a raíz de la denuncia presentada por Lola Ramos, una vecina de Iria Flavia, localidad en la que está ubicada desde el año 1991 la institución. Ramos puso en manos del fiscal información relativa a supuestos trasvases de dinero efectuados entre la fundación, sin ánimo de lucro, y sociedades propiedad de Cela y Castaño.

Entre las pruebas que obran en contra de los cuatro acusados destacan unos correos electrónicos en los que la viuda «exhorta» a Covadonga Rodríguez a que todo lo referente al despido de Tomás Cavanna se haga como él y ella dispongan, pues los servicios prestados a la fundación durante tantos años lo hacen merecedor de «una ilimitada generosidad». Según el calendario previsto, los encausados deberán responder hoy por esta y otras cuestiones, en el marco de un proceso judicial que se dilatará durante cinco jornadas y que debería quedar visto para sentencia el próximo viernes.

La difícil situación económica de la Fundación Cela, que llegó a amenazar su supervivencia, obligó al Gobierno gallego a rescatarla para evitar su desmoronamiento, de forma que pasó a tener carácter público desde el mes de abril de 2012. El objetivo fue proteger el valioso patrimonio que guarda el ente y que incluye un incalculable capital, configurado por manuscritos, epistolario del escritor y pinacoteca, entre los que se cuentan lienzos de artistas como Picasso y Miró. Desde entonces, la Consellería de Cultura ostenta la presidencia del patronato.