Terreno quemado a causa de un incendio
Terreno quemado a causa de un incendio - EFE/MORELL
INVESTIGACIÓN

Cuando las llamas cesan y el «humo pasa»

Un libro analiza la eficacia de las medidas que se adoptan tras un incendio forestal

SANTIAGOActualizado:

Las llamas se apagan. Los bomberos se van. Pero el terreno quemado permanece, y las preocupaciones no censan, como dicen los americanos, «cuando el humo pasa». El suelo quemado entraña diferentes problemas, que si no se cuidan, pueden ocasionar unos efectos secundarios que dañen incluso a los humanos. Para centrarse en este punto concreto, el Centro de Investigación Forestal de Lourizán ha publicado un libro, bajo el nombre de «Eficacia de los tratamientos de estabilización del suelo después de incendio en Galicia», que crea un mapa de los avances frente a los riesgos hidrológicos erosivos después de un fuego. El libro, escrito por Cristina Fernández, José A. Vega, Pablo Arbones y Teresa Fontúrbel, busca dar a conocer el trabajo de monitorización que realizan sobre esta materia los integrantes de este centro. Las investigaciones comenzaron a raíz de los incendios acontecidos en el año 2006, y este libro «es una manera de hacer pública la investigación que llevamos haciendo desde hace muchísimos años sobre este tema».

Esa monitorización es importante, porque existen «riesgos», afirma Fernández en conversación con este periódico: desde el punto de vista ecológico, ya que «el suelo no es renovable, se tardan miles de años en formar un solo centímetro de suelo y es el que, además, sostiene el crecimiento de las plantas». Pero no solo se queda ahí, porque existen otros riesgos que tocan directamente a las poblaciones y a los bienes y servicios, se encuentren dentro del área que ha resultado quemada después de declararse el incendio o no. «La erosión puede crear aterramientos en las vías de comunicación», subraya, aunque también habla de la posibilidad de «avalanchas o de que puedan ocurrir inundaciones».

«También puede ser causante de la contaminación del agua que estamos bebiendo, así como otro tipo de consecuencias derivadas directamente del incendio», explica. De todas maneras, recuerda la Xunta de Galicia en una nota, «las situaciones de mayor riesgo para los bienes y las personas suelen tener lugar en el momento en el que se está produciendo el incendio». «Ese es un momento de mucha tensión y peligro», remarca Fernández, que recuerda que «se lleva toda la atención mediática», pero después también hay «otras consecuencias».

Las medidas, que son paliativas, han sido acometidas durante los últimos años, y han sido dirigidas para la limitación de este riesgo. Ya desde el año 2010, pero sobre todo desde 2013, cuenta Fernández, «la consellería de Medio Rural está haciendo un montón de tratamientos en muchos lugares para mitigar este riesgo» y ahora este libro, en forma «de manual de divulgación», «busca dar a conocer los resultados del seguimiento que hemos hecho en los sitios donde se han realizado las acciones que hace la consellería», explica a ABC.

Concretamente, sus análisis se producen con una serie de parcelas de monitorización que se distribuyen «de manera rigurosa desde el punto de vista estadístico» por todo el terreno quemado, para que «lo que hagamos esté bien fundamentado». El seguimiento se realiza durante dos años, aunque la cifra puede ser más amplia en algunas ocasiones concretas, ya que el 80 por ciento de los sedimentos «se recogen durante el primer año», lo que hace -afirma- que no tenga demasiado sentido alargarlo mucho más tiempo. Acuden a los terrenos cada semana o cada quince días, recogen los sedimentos y los analizan con posterioridad en el laboratorio. También hacen un monitoreo de la vegetación «para ver si la dinámica está cambiando, tanto en términos de cobertura como de diversidad, con el fuego y con los tratamientos». Así, se centran «en términos de reducción de erosión y de regeneración natural», lo que hace que desde la Xunta también se pueda conocer de una manera más concreta si el dinero invertido está funcionando, o para mejorar la planificación para desplegar las medidas por toda la Comunidad en el futuro, recuerdan desde Medio Rural. También se espera que esta publicación pueda servir para otras zonas que sufren este problema y necesitan buscar soluciones que lo solventen de manera eficaz, ya que esta información es «inédita» entre todas las comunidades autónomas de España.

Divulgación

Uno de los objetivos principales del trabajo editorial es que la gente de a pie pueda «conocer» cuál es su trabajo. Reconoce Fernández que algunos de estos trabajos han aparecido en revistas de divulgación científica, pero también recuerda que su magnitud y su pegada son limitadas en la población no especializada en este asunto. No es «experimental», sino «un seguimiento de trabajos hechos a gran escala», recoge. Y ahora, también es accesible para todos de manera sencilla.