Imagen de Carmen Montón tomada el pasado viernes tras el Consejo de Ministros - ABC | Vídeo: Montón no ha ofrecido ninguna explicación a las nuevas informaciones sobre su máster (ATLAS)
Perfil

Carmen Montón: diecinueve años en la política y 97 días de ministra

La dirigente socialista pasó de concejal de su pueblo al Congreso y nunca ejerció de médico

VALENCIAActualizado:

Toda una vida en la política y 97 días como ministra. Carmen Montón (Burjassot, Valencia, 9 de marzo de 1976) comenzó a militar en las Juventudes del PSOE cuando cumplió los dieciséis años. Con apenas veintitrés ya era concejal de Cultura en el Ayuntamiento de su localidad natal. Un cargo que antes había ocupado su padre, Pedro Montón.

«Carmencita», conforme era conocida entonces entre sus compañeros de la agrupación socialista, compaginó su carrera política con los estudios de Medicina en la Universitat de València, aunque solo se puso la bata para las fotos de sus visitas como política a los hospitales, ya que nunca ejerció como doctora.

Carmen Montón, de hecho, ha encadenado cargos públicos durante diecinueve años. Amiga personal del expresidente de la Generalitat y referente histórico del socialismo valenciano Joan Lerma, con solo veintiocho años dio el salto desde el Ayuntamiento de Burjassot al Congreso en 2004. « Carmencita» se convirtió en la señoría Montón.

Casada con el hijo de Loli, la secretaria «de toda la vida» de José Bono, siempre supo mantener sus contactos con las más altas esferas del PSOE en Madrid, conforme ha quedado patente hasta el mismo día de su dimisión.

De hecho, conservó el acta tres legislaturas, donde combinó una prolífica actividad parlamentaria –fue ponente de cinco leyes impulsadas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero– con la finalización de la carrera. en la especialidad de Pediatría, y los estudios en la Universidad Juan Carlos I cuyas irregularidades le han costado el cargo y han acabado de forma abrupta con dos décadas de carrera, justo cuando había alcanzado la cima.

Montón solo abandonó la Cámara Alta cuando fue reclutada por Ximo Puig para que ocupara la cartera de Sanidad en el Gobierno valenciano. Corría el verano de 2015 y tenía por delante la oportunidad de aplicar su ideario: feminismo y defensa a ultranza del sector público. Restituyó la atención sanitaria universal a las personas sin papeles, suprimió copagos farmacéuticos y comenzó a echar abajo el sistema de gestión privada de hospitales públicos implantado en el mandato de Eduardo Zaplana y conocido como modelo Alzira.

Su periplo en la política autonómica no estuvo exento de controversia. Durante su paso por el Gobierno valenciano, Montón mantuvo una relación tensa con Mónica Oltra, la vicepresidenta de la Generalitat y líder de Compromís. La segunda afeó a la primera el «fichaje» de su marido, Alberto Hernández Campa, como gerente de Egevasa, una empresa de aguas con capital público dependiente de la Diputación de Valencia, presidida por el PSPV-PSOE. Oltra sostuvo que aquello no era estético: «La mujer del César, además de ser honrada debe parecerlo. Y el marido también». Hernández Campa renunció al cargo a los tres días por el «uso partidista» que, según sostuvo, se había hecho del nombramiento.

Al margen de este episodio, la oposición denunció una veintena de casos de enchufismo en la sanidad valenciana durante su mandato, que finalizó el pasado 6 de junio. Pedro Sánchez la convertía en ministra. Montón, habituada a nadar entre dos aguas, como ya había demostrado con Bono y Zapatero, pasó de ser una de las grandes aliadas de Sánchez en el PSOE a replegarse cuando Puig, su jefe en Valencia, se sumó al bando de Susana Díaz en la pugna interna por el liderazgo del socialismo español.

Montón esperó su oportunidad en Valencia y tras la moción de censura que aupó a los socialistas a la Moncloa obtuvo el premio de su partido con un Ministerio en el que no ha llegado a alcanzar ni los cien días tras deicinueve años en la política.