El expresidente de la Generalitat, Artur Mas durante una comparecencia
El expresidente de la Generalitat, Artur Mas durante una comparecencia - INÉS BAUCELLS

Las luchas internas en el PDECat muestran la debilidad de Mas

La destitución de Margarida Gil prueba el avance de los «posautonomistas»

BarcelonaActualizado:

Vieja guardia. «Hijos» del pujolismo. Y jóvenes «posautonomistas». La descomposición de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), que está traspasando al PDECat todas sus mochilas políticas (y judiciales), se hace evidente en cada cambio de fichas en los cargos de la Generalitat.

El último de estos relevos, la destitución de la directora del Gabinete Jurídico de la Generalitat, Margarida Gil i Domènech, anunciado este martes, tras la reunión semanal del gobierno autonómico, es un claro ejemplo de la pugna que mantienen «los hombres de Mas» frente a la renovación generacional que personifica Marta Pascal, coordinadora del PDECat, y que cuenta con la ayuda de Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat. El caso de Gil se suma a los protagonizados por Germà Gordó y Núria Bassols.

«Humillación innescaria»

Gil i Domènech, esposa del actual consejero del Interior, Jordi Jané (diputado de CiU en el Congreso entre 1999 y 2015, y vicepresidente del mismo de 2008 a 2015), fue nombrada abogada jefe de la Generalitat en 2011 por Artur Mas, quien accedió al gobierno autonómico tras pactar con el PSC, después de siete años de tripartitos.

Nada más llegar a su despacho, Gil, en su primera semana al frente del gabinete jurídico, retiró a la Generalitat de la acusación contra CDC en el caso Palau. Pese a las maniobras de última hora, por la presión de ERC y el Ayuntamiento de Barcelona, ya en 2017, finalmente el Palau de la Música no se personó contra Convergència, aunque la Fiscalía da por probado que ésta se enriqueció ilícitamente con la institución cultural como tapadera.

Menos de dos años depués, en mayo de 2013, Gil tuvo que declarar ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) envuelta por el caso de las ITV -que tiene a Oriol Pujol investigado- ya que se reunió con uno de los imputados, el empresario Ricard Puignou, y el magistrado del TSJC Joaquín Ortiz, que tenía que resolver los pleitos sobre varios recursos por las adjudicaciones de las estaciones de ITV. Salió sin imputación judicial, pero señalada políticamente. Solo la confianza que Mas tenía en ella hizo que mantuviera el cargo. Hasta hoy.

Fuentes del entorno de Mas señalan a ABC que «el cese de Gil estaba cantado desde 2013», pero «no se ha llevado a cabo hasta que lo ha pedido ERC y Puigdemont lo ha autorizado». El desafío secesionista, repiten en ERC, obliga a que los dirigentes de la Generalitat que se vayan a enfrentar al Gobierno estén limpios de cualquier sospecha.

Sin embargo, ha sido un cese controlado por ser la mujer de Jané y, sobre todo, mujer de máxima confianza de Mas. De hecho, a Gil «le han dado una patada hacia arriba» ya que será propuesta como miembro del Consejo de Garantías Estatutarias, en la cuota que corresponde al presidente autonómico. Los miembros del Consejo de Garantías Estatutarias tienen acordada una retribución anual de 122.260,88 euros. «Era innecesaria una humillación pública», indican las mismas fuentes.

El sustituto de Gil al frente del Gabinete Jurídico de la Generalitat es, como informó ayer ABC, Francesc Esteve, hasta ahora número 2 de la Consejería de Gobernación, y que junto con la consejera, Mertitxell Borràs, está siendo investigado por la Fiscalía por poner en marcha el mecanismo de compra de urnas para celebrar un referéndum ilegal.

Francesc Esteve, hijo de Salvador Esteve, un histórico de CDC, alcalde de Martorell (Barcelona) entre 1987 y 2015 (menos de 2003 a 2007), será el encargado de coordinar toda la acción jurídica de la Generalitat y su defensa en los distintos frentes abiertos.

La decisión con Gordó

Esta destitución de Gil se produce en la misma semana que Gordó, consejero de Justicia con Mas, considerado del piñol convergente y calificados como «hijos» del pujolismo, estrena escaño en el Parlamento de Cataluña. Solo, al final del hemiciclo y apartado de sus excompañeros del PDECat, tras dejar el partido y pasar a ser diputado no adscrito.

La investigación abierta por el TSJC sobre la actuación de Gordó en el caso 3% supuso una tensión interna en el PDECat entre las corrientes que gestionan los restos de CDC. Los jóvenes exigieron la cabeza de Gordó y su renuncia al escaño. Y ERC cargó contra él y tensó su relación con el PDECat, que a su vez redobló la presión sobre el exconsejero de Justicia.

Mas tardó varios días en posicionarse sobre la baja de Gordó. Lo hizo en un medio digital «amigo» y con una respuesta salomónica: «Mi opinión es muy clara. Las decisiones que tomó el PDECat sobre Gordó fueron necesarias, pero injustas. Tan necesarias como injustas».