Uno de los acusados en el juicio de «la manada» de Manresa - EFE / Vídeo: La víctima de la violación de Manresa dice que estaba atemorizada

La «manada de Manresa» portaba una pistola que asustó a la víctima

La intimidación que ha relatado hoy lunes la menor en el juicio podría llevar a la fiscal a acusar de agresión

BarcelonaActualizado:

La «manada de Manresa» portaba la noche de la supuesta violación una pistola que provocó que la víctima, que entonces tenía 14 años, se sintiera todavía si cabe más intimidada y asustada mientras los presuntos agresores la penetraban por turnos. Durante el «botellón» que esa noche de octubre de 2016 celebraban en aquella fábrica abandonada, y antes de que se cometiera la presunta violación múltiple, los acusados exhibieron el arma. «Se la iban pasando uno a otro», ha declarado la víctima en la sesión de este lunes del juicio en la Audiencia de Barcelona.

Que había un arma lo han confirmado también otros dos jóvenes que estaban en aquella fiesta y que hoy lunes han declarado como testigos. Una pistola a la que la fiscal ya aludía en su escrito de acusación, en el que concretaba que era de fogueo y que uno de los acusados la usó para amedrentar a los menores que habían acudido al botellón. No se desprende de las testificales de hoy, sin embargo, que los acusados la usasen mientras consumaban la supuesta violación.

El hecho de que la víctima se viera asustada e intimidada por el arma, además de por la propia actitud de los supuestos violadores, podría ser un elemento a tener en cuenta por la fiscal para cambiar su tipificación de los delitos hasta uno de agresión sexual, que requiere violencia o intimidación, y que conllevaría una petición de pena más elevada. De momento les atribuye abusos al considerar que se aprovecharon de que había bebido, y pide para ellos penas de hasta doce años de cárcel.

La víctima, que todavía es menor, en su declaración hoy ha incriminado a tres de los seis supuestos responsables de la violación y de un séptimo que se sienta en el banquillo por no impedirla. Sin embargo, no ha podido recordar todo lo que sucedió aquella noche, tan solo algunos «flashes», según ha dicho, pues había bebido varios cubatas –algunos preparados por los acusados– y fumado porros. Fue la amiga que la acompañaba aquella noche –y que hoy ha declarado a continuación como testigo– la que luego le contó los detalles de lo que los agresores le habían hecho. Según ella, la habían violado por turnos en una caseta anexa al local donde hacian la fiesta. Mientras era forzada, la menor lloraba, suplicando que la dejaran porque le hacían daño.

Las amenazas

Que los agresores abusaron de ella «por turnos» de 15 minutos lo ha atestiguado también hoy ante el tribunal un joven al que Bryan –el supuesto cabecilla y que había tenido días antes una primera relación con sentida con la víctima– le ofreció entrar en la macabra alternancia y penetrar a la joven en la caseta. Rechazó la propuesta y Bryan dio turno al siguiente. Luego, le amenazó para que no contara nada de lo que había sucedido.

La víctima ha declarado protegida por una mampara para no tener contacto visual con los acusados, y muy afectada por tener que recordar, una vez más, lo vivido aquella noche en la fábrica. Ha descrito esos pocos «flashes» que recuerda de aquella noche, entre ellos una imagen que le quedó grabada de uno de los acusados penetrándola y el resto masturbándose alrededor.

Tanto la amiga de la víctima como el joven que rechazó la proposición de penetrarla vieron esa escena en un momento que entraron en la caseta, saliendo gritando y espantados. No vieron, sin embargo, al resto de los acusados penetrarla pero deducen lo hicieron por esos «turnos» de 15 minutos, según han explicado al tribunal. En la ropa de la víctima se halló restos de ADN de uno de los acusados, que no es al que los testigos vieron «in situ» violar a su amiga.