Manifestación anti-menas tras un supuesto intento de violación en El Masnou
Manifestación anti-menas tras un supuesto intento de violación en El Masnou - ABC

La presencia de menas tensa la convivencia en varios pueblos catalanes

Los robos, peleas e intentos de violación, supuestamente hechos por estos jóvenes, activan un huracán político y mediático

Se repiten los casos de manifestaciones de corte xenófobo rechazando la presencia de «Menas» en poblaciones catalanas

BarcelonaActualizado:

Rubí, Calella, Canet de Mar y, más recientemente, El Masnou. Todas estas poblaciones barcelonesas comparten la preocupación por un mismo fenómeno: la presencia de menas en sus calles. Estos menores no acompañados (mayormente extranjeros) llevan semanas protagonizando un huracán político y mediático entre manifestaciones xenófobas y acusaciones de protagonizar robos y violaciones en las localidades en las que son acogidos.

El último lugar en el que la llegada de estos menores sin padres y desamparados por la administración ha elevado la tensión es El Masnou. En esta apacible población costera una persona fue detenida anoche mientras otras cuatro eran heridas durante un enfrentamiento entre defensores y contrarios de estos jóvenes. El choque entre ambos grupos surgió tras una concentración de rechazo tras un supuesto intento de violación protagonizado por un mena en las calles del pueblo.

La concentración de rechazo por el suceso derivó en una protesta a las puertas del albergue en el que se alojan los menas. Allí se pudieron escuchar gritos racistas contra los menores, que observaron la escena desde sus habitaciones. La estampa sacudió a los vecinos de la localidad, que vertieron en las redes su preocupación por la escalada de tensión en su pueblo. «Un grupo xenófobo ha subido a la casa de acogida y ha irrumpido en el patio increpando a los menores, todo ello con la presencia de los Mossos. Un día negro para la historia de El Masnou», apuntó uno de ellos.

El consejero de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Chakir el Homrani (ERC), y el alcalde de El Masnou, Jaume Oliveras, se ha reunido de urgencia este viernes para tratar el ataque en el centro de menores de la localidad. Tras el encuentro, ha anunciado que la Generalitat se personará como acusación en el caso. Más allá de esta actuación concreta, el tema de los menas hace semanas que preocupa la Generalitat, competente en la materia. No en vano, en el ejecutivo catalán se es consciente de que esta cuestión polariza los pueblos, donde se está elevando la tensión entre vecinos contrarios y favorables a estos menores.

Patrullas, robos y polémicas

En Canet de Mar se ha organizado una plataforma vecinal para buscar soluciones ante el elevado número de delitos que cometen en la zona un grupo de menas alojados en la casa de colonias de Can Brugarola, propiedad de la alcaldesa, Blanca Arbell (ERC). Los robos, amenazas y entradas en domicilios y jardines son constantes. Asimismo, en la vecina localidad de Arenys de Mar, el Ayuntamiento ha montado patrullas de agentes cívicos para reforzar la acción policial durante el horario en que estos grupos suelen actuar, informó La Vanguardia.

Manifestación pro-menas en Calella
Manifestación pro-menas en Calella - ABC

En Rubí también se han vivido situaciones de tensión. Allí, la Asociación Exmenas acusó de racismo a la alcaldesa, Ana María Martínez (PSC), después de que esta se negara a acoger a estos menores y respaldara las manifestaciones organizadas por varios vecinos que rechazaban la instalación de un centro para estos en la localidad. Los «exmenas» también criticaron a los líderes políticos que usaron a los menas durante la campaña electoral del 26-M. Paralelamente, tratan de mediar en situaciones de conflicto mientras intentan combatir los «bulos» que circulan en las redes sociales acerca de delitos cometidos por este colectivo.

La presencia de menas también ha sacudido la convivencia con otras minorías en poblaciones como Calella. Allí se registró una pelea multitudinaria hace dos semanas en la que se enfrentó un grupo de personas de etnia gitana y varios jóvenes no acompañados alojados en un establecimiento hotelero de la zona. El detonante de la reyerta fue el robo de un teléfono móvil a un adolescente. En la discusión posterior, el menor se enfrentó a las mujeres que acompañaban a su víctima con insultos y amenazas. El choque derivó en un gran tumulto que requirió la intervención de dos dotaciones de la policía local.