Un agente de la Guardia Civil, esta mañana ante las obras del AVE en La Sagrera
Un agente de la Guardia Civil, esta mañana ante las obras del AVE en La Sagrera - EFE

La Sagrera, el último «socavón» de las obras del AVE en Barcelona

Ahora salpicadas por la corrupción, las obras de la Alta Velocidad en la capital catalana, ejecutadas por Adif, arrastran un largo historial de problemas

ÀLEX GUBERN
BARCELONAActualizado:

La relación de Barcelona con las obras del AVE no ha sido fácil. Más bién se diría que ha sido muy problemática. De sur a norte, la entrada del AVE en la capital catalana, a través de la estación de Sants ya fue muy conflictiva, en lo que se conoció como la "crisis de los socavones".

Las prisas del Gobierno de Rodríguez Zapatero por cumplir con unos plazos que los técnicos consideraban imposibles provocó el caos, sobre todo por la afectación que tuvieron los trabajos en Cercanías, cuyo corredor sur de Barcelona quedó interrumpido durante 42 días. Corría el año 2007. Eran los tiempos gloriosos de Magdalena Álvarez -"antes partía , que doblá"- como ministra de Fomento.

Una década después, los problemas siguen, aunque ahora en la cabecera norte del AVE en la ciudad, en La Sagrera, llamada a convertirse en la estación central de la Alta Velocidad en la ciudad. Ahí, afortunadamente, no ha habido ni socavones ni una afectación directa sobre el usuario, sino lo que por desgracia es un clásico en la ejecución de la gran obra civil en España, retrasos que se cuentan por lustros -la adjudicación de las obras de la estación se produjo en 2009, aunque la planificación del proyecto es de una década antes-.

También, y por el camino, una fuerte reducción a la baja del presupuesto de la obra cuando la crisis llevó en 2013 a que las administraciones acordasen reducir el coste previsto de los 820 millones acordados a un máximo de 650 millones. Las plusvalías con las que se debían pagar los trabajos no daban para más. En medio de las estaciones de Sants y La Sagrera, el túnel del Ensanche, también polémico, aunque no por sobrecostes o un caso de corrupción, sino por su trazado y el recelo vecinal, aún conmocionada la ciudad por la crisis causada por el hundimiento de unas obras del Metro en el barrio del Carmel.

Obras paradas

Sea como fuere, en el caso de La Sagrera, y por si los retrasos y el redimensionamiento a la baja no fueran suficientes, la corrupción ha acabado por impactar también en los trabajos. Aunque la investigación sobre Adif por los sobrecostes en la obra se prolongan desde hace meses, la sorpresa saltaba hace pocas semanas, cuando el secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, desveló que las obras de la estación han estado paradas por las irregularidades detectadas, un desfase por parte del adjudicatario entre el "volumen ejecutado" de los trabajos y el "certificado".

Las explicaciones del Ministerio de Fomento causaron un profundo impacto entre las administraciones catalanas, que siempre han denunciado lo que entienden es poco celo del Gobierno en la ejecución de una obra que no solo es clave para el esquema de la Alta Velocidad en Cataluña, sino que tiene un profundo impacto urbanístico en el norte de Barcelona. El consejero de Territorio Josep Rull, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, comparecieron juntos para denunciar ante la prensa que "no es normal" ni "lógico" que Fomento "no haya compartido en estos años información clave sobre el proyecto" de La Sagrera con sus socios de la sociedad Barcelona Sagrera Alta Velocitat, así como que haya adoptado decisiones de forma "unilateral".

No obstante, el conseller y la alcaldesa celebraron que el ministerio de Fomento se aviniese a que una comisión ejecutiva con representantes de las tres administraciones se reúna de forma mensual "a partir de julio" para analizar la evolución técnica de las obras de la estación y su puesta en marcha.