Imane, Pedro y Ayaa, ayer en el CaixaFòrum
Imane, Pedro y Ayaa, ayer en el CaixaFòrum - ABC

Tres historias de superación para romper el círculo de la pobreza

El programa CaixaProinfància ha ayudado en diez años a que más de 85.000 menores de Barcelona en situación de vulnerabilidad derroten sus dificultades

BARCELONAActualizado:

«Me animaron a seguir estudiando. Me dijeron que tenía habilidades y que era capaz de lo que quisiera». Con estas palabras, y con lágrimas de emoción en los ojos, Imane El Bouhali recuerda como la ayuda del programa CaixaProinfància, a través de la Fundación Marianao de Sant Boi de Llobregat, le cambió la vida. Llegada con cuatro años de Tánger (Marruecos), la joven no era buena estudiante y llegó a sufrir «bullying», pero pudo recibir ayuda para superarlo, así como un refuerzo educativo y toda la atención para mejorar sus necesidades y oportunidades de futuro, desde el coste de unas gafas graduadas, un compás o unos campamentos.

Ahora, con 24 años y trabajando ya como pedagoga, recuerda como tuvo que «batallar» mucho con sus padres para conseguir ir de colonias. «Me ayudaron a superar la barrera cultural que había en mi familia y con ello yo he ayudado a mis padres y a mis hermanos a abrirse», recuerda con ilusión.

Como ella, Pedro Vargas también requirió ayuda desde los diez años, especialmente para mejorar su rendimiento escolar. Procedente de una familia gitana de La Mina, contó con la ayuda de la Fundación Pere Closa, subvencionada también por el programa, que le ayudó a dar un cambio radical a su expediente. Decidió que quería ir a la universidad y ser ingeniero, algo poco habitual en su colectivo, hasta que visitó un par de campos de concentración en Alemania y se dijo que tenía que hacer algo por su pueblo.

A sus 20 años, Pedro está acabando, con muy buenas notas, segundo de Derecho. «Quiero ayudar en la mejora de los derechos humanos de los colectivos vulnerables, en especial el gitano», asegura con los planes de futuro muy claros. Pedro cuenta con ilusión que en su clase este año hay diez gitanos y que «soy el único de mis tres hermanos que he estudiado, pero mis diez sobrinos quieren ir a la universidad». «Para mi gente, cada historia de éxito hace conseguir muchas más historias de éxito», sentencia.

Ayaa Charkoui, de 18 años, también pudo disfrutar desde los seis años de clases de refuerzo y de la beca para ir de colonias. «Proinfància me aportó sobretodo el ocio en el tiempo libre, que no hubiera podido tener. Aprendí habilidades como la imaginación, la creatividad, el tener empatía y a ser menos tímida, algo que no se aprende tan fácilmente en el cole», explica.

«Te piden una oportunidad»

«Si les decimos ‘tu puedes’ ellos te piden una oportunidad. Y si les damos una oportunidad, ellos la aprovechan», resalta Montse Busián, directora de Proinfància, recordando la predisposición de los jóvenes a mejorar su situación de vulnerabilidad y superar sus dificultades. El programa, que se ha extendido a toda España, ha ayudado en sus primeros diez años en la provincia de Barcelona a 85.653 menores de entre 0 y 18 años y 52.873 familias gracias a 118 entidades.

El refuerzo educativo –con atención en logopedia y psicomotricidad o refuerzo en grupo o individual– es, con diferencia, el recurso más utilizado de este programa en Barcelona. Le siguen los recursos relacionados con el ocio y tiempo libre –como campamentos y actividades de verano– y en menor escala servicios de alimentación e higiene, atención psicoterapéutica o apoyo educativo familiar. Todo ello se consigue gracias a un intenso trabajo en red de entidades que atienden directamente a las familias y siguen caso a caso, que en el caso de Barcelona asciende a 118 asociaciones. La Fundación «La Caixa» les aporta la ayuda económica:en estos diez años se ha destinado 122 millones de euros a ello.

Coincidiendo con el décimo aniversario, ayer se concedieron reconocimientos especiales tanto a entidades como a jóvenes y familias que han participado en el proyecto. Imane, Pedro y Ayaa, junto a otros ocho jóvenes, recibieron la distinción por haber conseguido, como dice el lema del proyecto, ser lo que quieren ser.