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Religión

Monseñor Fidel Herráez Vegas será el nuevo arzobispo de Burgos

El obispo auxiliar de Madrid ha sido elegido por el Papa para sustituir a Gil Hellín, que presenta su renuncia a los 75 años, tras trece de ministerio

VALLADOLIDActualizado:

El Papa Francisco ha nombrado nuevo arzobispo electo de la Diócesis de Burgos a monseñor Fidel Herráez Vegas, obispo auxiliar de Madrid desde 1996. Así fue comunicado a las 12.00 horas de este viernes por la Nunciatura Apostólica en España a la Conferencia Episcopal Española (CEE), que precisó que el Santo Padre ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la Archidiócesis de Burgos presentada por monseñor Francisco Gil Hellín el pasado 2 de julio por razones de edad (75 años), conforme al canon 401, párrafo 1, del Código de Derecho Canónico.

A esa misma hora, el hasta ahora arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, hizo público el nombramiento en un sencillo episodio en el que leyó el acta del mismo firmado por el Nuncio Apostólico en España, Renzo Fratini. De esta forma, ahora se abre en la diócesis un tiempo de espera hasta la toma de posesión del arzobispo electo, en la que Francisco Gil continúa siendo el pastor de la Iglesia burgalesa como administrador apostólico.

13 años de ministerio

Antes de la llegada de Fidel Herráez, se celebrará una Eucaristía de acción de gracias por los trece años de ministerio de Gil Hellín al frente de la diócesis burgalesa. Dado que Herráez Vegas ha cumplido ya 71 años y las autoridades eclesiásticas españolas presentan su renuncia a los 75 años, se considera que será un obispo «de transición» y continuista, según fuentes de la Archidiócesis.

Durante su comparecencia ante los medios de comunicación, agradeció en primer lugar al papa Francisco que haya aceptado su renuncia, así como que le nombre administrador apostólico hasta el día de la toma de posesión. Al mismo tiempo dio «gracias a Dios» por haberle permitido ser arzobispo de Burgos durante más de trece años de trabajo pastoral, informa Ical.

Problemas y dificultades

Unos años, dijo, «en los que no han faltado los problemas y las dificultades» pero que según reconoció «han sido menos numerosos que los serenos y alegres». Al mismo tiempo, quiso pedir perdón «a quien no haya sabido tratar con delicadeza, afecto o la dedicación que cabe esperar de un obispo». «Espero que no me lo tengan en cuenta y sepan comprender que no ha sido fruto de la malicia sino de la debilidad y deficiencias humanas», apostilló.

Asimismo, pidió a los sacerdotes que reciban «con los brazos abiertos” al nuevo arzobispo de Burgos, al que calificó como «hombre sencillo y piadoso, muy cordial y con ganas de dar siempre lo mejor». «Será un buen pastor de la Diócesis y estoy seguro de que lo acogeréis con buen gusto», concluyó.

Concluyen así para Gil Hellín algo más de trece años de trabajo al servicio de la diócesis. Fue el 28 de marzo de 2002 cuando Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Burgos, después de años trabajando en Roma en el Pontificio Consejo para la Familia.