Montaje de las obras en las salas del Convento de Santa Fe
Montaje de las obras en las salas del Convento de Santa Fe - ANA PÉREZ HERRERA
ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

Comienza el montaje de la Colección Roberto Polo

ABC muestra las primeras obras de arte que han llegado al Convento de Santa Fe

ToledoActualizado:

Atoda máquina trabajan ya en el interior del Convento de Santa Fe, en Toledo, los operarios encargados de instalar en sus bellas estancias, patios y rincones las obras de arte pertenecientes a la colección de Roberto Polo, quien supervisa a pie de obra los trabajos que culminarán con la apertura, el próximo 27 de marzo, de la que se denominará «Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha».

Recorremos junto al director artístico de la colección, Rafael Sierra, las estancias del futuro museo. Cuando esté abierto, muchos toledanos descubrirán también el magnífico contenedor artístico con que cuenta la capital de Castilla-La Mancha, el Convento de Santa Fe, también conocido como «monasterio de Comendadoras de Santiago», anexo al Museo de Santa Cruz. Catalogado como Bien de Interés Cultural, está construido sobre antiguas ruinas musulmanas, concretamente sobre el antiguo recinto de al-Hizam (también «Alficén»).

Un espacio privilegiado que cobijará durante 15 años una colección de más de 300 obras valorada en 400 millones de euros. En una segunda fase, la colección se extenderá por la antigua Biblioteca del Miradero tras la realización de unas complejas obras que dirigirá el eminente arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade y que deberán estar finalizadas antes de finales de 2023, según explicó a ABC el propio Polo, el mayor coleccionista de arte contemporáneo del mundo que ha elegido esta ciudad para su museo: «Tenía que ser Toledo porque las vanguardias solamente pueden existir en donde son rechazadas. Los lugares que admiten y aceptan todo son incapaces de crear nada nuevo. Llevar esta colección a Madrid, a Valencia, no tendría ningún sentido. Sin embargo, aquí va a ser un acontecimiento histórico. Toledo, tenía que ser Toledo», subrayó Polo en una entrevista concedida recientemente a ABC.

«El Reina Sofía habría dado lo que fuera por incorporar esta colección a sus fondos porque aquí va a haber auténticas joyas», subraya durante el recorrido por las estancias el director artístico, Rafael Sierra, mientras los operarios especializados van montando, espacio a espacio, las obras. Las salas del museo se están distribuyendo en habitaciones color berenjena para albergar las obras anteriores a la Segunda Guerra Mundial, y otras salas de color blanco para las piezas posteriores a 1945. Y todo ello en espacios que parece, como dice Polo, que dialogan entre ellos, que se comunican, con suelos de piedra combinados con alfombras de fibra de coco sobre las maderas que van recibir a obras tan importantes como «La mujer del pescador en la playa» o el «El Soldado», de Delacroix.

Pronto llegarán otras obras contemporáneas. Algunas se instalarán en la capilla del convento, que presidirá un rosario monumental de vidrio soplado de la artista holandesa María Roosen. Esta sala acogerá también «La visión de San Juan», del artista americano Paul Manes, o «La entrada de Cristo en Nueva York 1993», de cinco metros y medio de alto. Y en el centro del convento de Santa Fe colgará una obra de Nino Longobardi, una escultura de Cristo realizada en resina y hierro de 10 metros de altura.