Manuel Santolaya, en los cobertizos de Toledo, lleva al frente del Consorcio desde 2008
Manuel Santolaya, en los cobertizos de Toledo, lleva al frente del Consorcio desde 2008 - ANA PÉREZ HERRERA
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«Si no hubiera existido el Consorcio, ahora estaríamos hablando de otro Toledo»

Entrevista con Manuel Santolaya, gerente del Consorcio del Real Patronato, una institución que celebra este 2017 sus primeros 15 años de vida

TOLEDOActualizado:

El Consorcio lleva 15 años trabajando por Toledo. En este tiempo se ha convertido en el principal motor para la conservación del Casco y en una de las instituciones más queridas y con más prestigio de la ciudad por su labor rehabilitadora y de difusión de la cultura. Su gerente cuenta a ABC las claves de este éxito

Solo hay que entrar en el despacho de Manuel Santolaya para comprobar que en el Consorcio de Toledo no se para. Tiene la mesa, con vistas a Santo Domingo el Antiguo, llena de papeles, informes, proyectos y fotografías que se mezclan con de todo tipo de folletos de rutas y de conciertos. Y, en su cabeza, las más de ocho obras que están en marcha, las próximas jornadas de patrimonio desconocido, las rutas o la última exposición en alguno de los más de 50 espacios que cuida y protege el Consorcio. Este arquitecto toledano, apasionado del arte moderno y profesor de Historia, lleva desde 2008 al frente de este Consorcio que nació hace 15 años para conservar y proteger el patrimonio de Toledo. Le ha tocado lidiar con la crisis y el recorte de presupuesto, que llegó a ser en los mejores tiempos de 14 millones de euros anuales y que cayó hasta los dos millones y medio actuales. Y ha logrado mantener el ritmo de intervenciones, llegando a casi a la mitad de los 7.000 viviendas del Casco, y hacer de esta institución una pieza clave no solo para la recuperación del patrimonio monumental sino también para el dinamismo cultural.

-¿Qué ha significado el Consorcio para Toledo?

-Creo que si no hubiera existido estaríamos hablando de otra ciudad, de otro Toledo. El Consorcio ha colaborado de una manera muy importante en la recuperación y rehabilitación del Casco Histórico, para mejorar la conservación del patrimonio toledano.

-En la segunda mitad del siglo XX los toledanos comenzaron a darle la la espalda al Casco. ¿Qué supuso la puesta en marcha del Consorcio?

-En los años 80 estábamos al límite en cuanto a población. Y en el 2001 se notó un repunte importante y se pasó de 8.000 a 13.000 vecinos, aunque ha vuelto a caer algo como consecuencia de la crisis.

-¿Por qué sigue siendo tan difícil aumentar la población del Casco?

-Toledo todavía tienen muchas carencias para que se pueda desarrollar una vida normal. En una ciudad histórica es complicado vivir.

-¿Tiene también que ver con los precios de la vivienda?

-No es tanto que sea más caro sino que hay carencias, no hay comercio. No puedes comprar una bombilla o una pila y te ves con dificultades para hacer la compra del día. Habría que fomentar el comercio, hacer más centros de salud...

-¿En cuántas viviendas se ha intervenido en estos años?

-Los datos hablan por sí solos. Hemos actuado en cerca de 3.500 viviendas, a través de ayudas o de proyectos en los que hemos intervenido directamente. El patrimonio residencial de la ciudad de Toledo se ha multiplicándolo por 20 en este tiempo. Es impresionante la cantidad de elementos de todos los siglos que existen en las casas. Difícil es el patio que no tiene yeserías, maderas, balaustradas, pinturas, escaleras del siglo XIV...

-¿Cómo ha influido el Consorcio en el cambio de mentalidad del toledano?

-La gente es receptiva, somos una administración ágil, pequeña y que estamos aquí, somos accesibles. Hemos evitado que se destroce el patrimonio residencial; antes lo tapaba y lo destruían y ahora nos llaman para que vayamos a verlo y se sienten orgullosos de lo que tienen. Eso es impagable.

-¿Cuántas obras tiene en marcha el Consorcio en la actualidad?

-Mantenemos una media de ocho a diez obras. Ahora acabamos de terminar una fachada de la calle Rojas y en el callejón de Aljibillos un edificio de seis viviendas. Estamos haciendo también la renovación de la plaza de Barrio Rey, entre otras cosas.

-¿Cómo ha cambiado Toledo en estos 15 años?

-La gente con la que hablo en las rutas de patrimonio o en las visitas de amigos que llevan tiempo sin venir a Toledo me dicen que no tiene nada que ver la ciudad con lo que era hace unos años. Ahora hay más residentes y es una realidad que lo ocupa más gente de la que está censada. Tampoco se caen edificios. ¡Toco madera! Hace 15 años, cuando venía una temporada de lluvias fuertes e inviernos duros, se caían las casas.

-¿Hacia dónde va Toledo? ¿Qué futuro le ve?

-Creo que no debemos echar carreras para ver quien trae más turistas. Deberíamos crear instituciones permanentes de estudio sobre la ciudad, que no se quede todo en grandes exposiciones o grandes conciertos.

-¿Cuáles son las asignaturas pendientes de Toledo?

-La Vega Baja y el río Tajo, sin duda. También se tendría que hacer una reflexión sobre el futuro de los conventos, crear una comisión, una mesa con la iglesia y con las órdenes, que son las propietarias. Ya es tarde pero, en algún momento, habrá que abordarlo.

-La labor del Consorcio no se para en la recuperación patrimonial, su actividad cultural cada vez es mayor. ¿Cómo lo hacen?

-La crisis ha servido para dar una vuelta de tuerca a determinadas cuestiones. Aunque de lo que más se habla es de la rehabilitación de viviendas, también es importante la labor cultural. Nunca me había dedicado a promover conciertos y exposiciones, pero queremos que la gente participe del patrimonio y que lo disfrute.

-Una de las actividades más populares del Consorcio son las rutas del patrimonio desconocido, pero hay mucho más

-Aparte de las rutas de patrimonio desconocido, el Consorcio celebra los domingos conciertos en la iglesia de San Sebastián con alumnos de conservatorios y profesores de diversos conservatorios. Y también tenemos tallares de teatro y danza en la Tahona. En la plaza de los Reyes Católicos, en la antigua sinagoga del Sofer, hay un espacio maravilloso y hemos establecido un programa todos los sábados con un mercadillo de flores con música y teatro. Y ponemos en funcionamiento la fuente y se pueden visitar los restos. También vamos a abrir el jardín de San Lucas, un espacio que ha quedado precioso y que se podrá utilizar, por ejemplo, para conciertos

-Y también organizan exposiciones.

-Las Cuevas de Hércules es la única sala de exposiciones permanente en Toledo. Tenemos todo el año reservado y también parte del que viene. también hay exposiciones en la Cámara Bufa de las Concepcionistas.

-Otra iniciativa novedosa del Consorcio has sido las rutas saludables. ¿Cómo funcionan?

-Queremos que tengan más éxito. Es un proyecto muy bonito con la Facultad del Deporte. Haces estiramientos, cuentas calorías y disfrutas del patrimonio, pero no hay que ir corriendo, es para disfutar. Van dos becarios, uno te explica los monumentos y otro te cuenta la parte deportiva.

-¿Cómo pueden llegar a todo?

-Parece fácil, pero somos muy pocas personas. Antes éramos 22 y ahora somos 15 y las cosas cuestan muchísimo hacerlas, pero hay un equipo estupendo que no solo se dedica a la labor de las ayudas a la rehabilitación, tiene que cuidar todo lo que tenemos. Puede haber más de 50 espacios y todos son patrimoniales con elementos importantísimos y los tenemos que mantener. También nos quedamos con edificios que la gente no puede restaurar y nos los dejan para explotarlos, como ocurrió con la vivienda del callejón de Menores, número 12, premiada en Valladolid, en la Bienal de Venecia y ahora seleccionada para un premio de Europa Nostra.

-En estos años, el Consorcio ha sido testigo de grandes descubrimientos arqueológicos en infinidad de lugares: Cuevas de Hércules, iglesia del Salvador, restos romanos de Hacienda, Cerro del Bú... Y también se ha protegido el patrimonio moderno, como la escultura de Chillida.

-Sí, se iban a llevar la escultura y le propuse a Ángel Felpeto, entonces vicealcalde, hacer un proyecto con el arquitecto de la familia Chillida, a quien conocía. Felpeto se dio la vuelta y pegó un abrazo. Vio la luz.

-En el Casco hay también viviendas en precario, gente que vive en malas condiciones. ¿Cómo se les puede ayudar?

-Hacemos también cierta labor social, para gente que lo que necesita y en colaboración con los servicios sociales del Ayuntamiento o de la Junta, pero no le damos publicidad.