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The opera locos: Yllana se entiende con el público

«Está muy bien esto de reír y cultivarnos que nos propone Yllana con un montaje dinámico y grato para disfrutar de una antología de la ópera y también de otras músicas. El público del teatro de Rojas lo agradeció puesto en pie y con largo aplauso»

TOLEDOActualizado:

Yllana es una factoría de imaginación, un modo de hacer, un estilo y un sentido de la empatía. Yllana se entiende con el público ávido de sonreír y le ofrece un menú degustación estético, moderno y en pequeñas dosis. El espectáculo The Opera Locos es un ejemplo palmario de su estética y de su producción. La fórmula funciona. Se renuevan sobre su mismidad. Están en la conciencia colectiva. La gente sabe lo que hacen y va a verlo con entusiasmo. El éxito se sostiene en sólidos fundamentos.

The Opera Locos llenó el Teatro de Rojas. Imposible comprar una entrada de última hora. Se paga con gusto. Y esto es divertido, pero no la superficial industria de divertimento vacuo, aquí también hay sensibilidad musical.

En esta puesta en escena, cinco cantantes líricos protagonizan una historia de relaciones sencillas que sirve de pretexto para conformar un espectáculo cómico operístico en el que los grandes éxitos de la ópera se fusionan con otros estilos musicales. Ópera para todos los públicos, que estos aceptan porque se siente de la manera más natural, fresca, inusual y divertida.

La espectacularidad de la propuesta no oculta en absoluto la parte narrativa, donde se manifiesta la batalla de egos llena de la peculiar troupe de ópera, cinco excéntricos cantantes que se disponen a realizar un recital con un repertorio de los más grandes compositores del género. A lo largo de la medida representación se van desvelando las pasiones ocultas y los anhelos de cada uno de ellos. E Yllana, que está en todo, y conoce bien el mundo que habitamos, también deja muestras de él, como es la consabida pareja de gays.

Sobre el hilo de esa mínima trama conceptual se suceden los esketches con mucho sentido del humor, en los que se van desgranando fragmentos de las óperas más conocidas, incluso por personas que no tengan afición por la ópera. Lo sorprendente es que con frecuencia estas arias maravillosas de obras maestras de la ópera derivan hacia el jazz o la comedia musical americana o incluso a melodías antológicas y universalmente populares como el tema principal de la película Titanic.

La obra derrocha comicidad y creatividad. Las voces, con una amplificación leve, se oyen en directo sobre música pregrabada. Mucho ritmo y fuerza empática con un público al que se mantiene activo y cuya colaboración general se pide en diversos momentos, incluso la participación activa de algún espectador en el escenario.

Las voces e interpretaciones de calidad y el humor persistente resultaron una invitación permanente a la alegría y a que el público la manifestara con aplausos y risas tras cada número, llevándose la palma el personaje más canalla y amanerado.

Encuadrado una escenografía sencilla, que reproducía una sala de fiestas o un cabaret y un minimalista camerino, que contextualizaba muy acertadamente a estos locos de la ópera, se sucedieron los números musicales que conformaban la dramaturgia, perfectamente ideada por Yllana y Eldar. A ello hay que añadir un diseño de luces acertado y excelente.

La interpretación coral, con una impecable teatralidad, a la que ayudaban mucho los excéntricos figurines y la caracterización de los personajes, nos dejó un brillante trabajo. Las voces armónicas y agradables, con los alardes canoros propios de profesionales del género, estuvieron a la altura imaginativa del espectáculo, con una especial consideración hacia la mezzosoprano Mayca Teba capaz de cortar el aire en los agudos y de acariciarte en otros momentos, y la versátil soprano y dominadora de variados registros, María Rey Joly, la voz más poderosa y llena de matices del grupo. El tenor Toni Comas con su calidez, el barítono Enrique Sánchez Ramos con su claro timbre, y el contratenor Jesús García Gallera demostraron también su personalidad musical y su fuerza interpretativa.

El conjunto de elementos que conforman, The Opera Locos, además de la caracterización punki, a lo Tim Burton de «Manostijeras» o de «La novia cadáver» y de algunos otros personajes de su filmografía, crean un espectáculo idóneo, no solo para los incondicionales de Yllana, sino para introducir a los más jóvenes y al público profano en el nada elitista mundo de la ópera.

Está muy bien esto de reír y cultivarnos que nos propone Yllana con un montaje dinámico y grato para disfrutar de una antología de la ópera y también de otras músicas. El público del teatro de Rojas lo agradeció puesto en pie y con largo aplauso.