Jaime Gutiérrez Gil, quien el próximo 15 de junio se convertirá en el alcalde más joven de España
Jaime Gutiérrez Gil, quien el próximo 15 de junio se convertirá en el alcalde más joven de España

El alcalde más joven de España gobernará un pueblo de Guadalajara con 22 habitantes

Jaime Gutiérrez Gil se convertirá el 15 de junio, con tan sólo 18 años, en el regidor de Arroyo de las Fraguas

Actualizado:

Como en ocasiones anteriores, Jaime Gutiérrez Gil (Azuqueca de Henares, 2000) acudió junto con sus padres el pasado 28 de abril al colegio electoral donde votaron en las elecciones generales. Sin embargo, esta vez, no fue un convidado de piedra, como se suele decir. En esta ocasión él, al igual que muchos de los jóvenes de su edad (18 años), los llamados «millenials», se estrenaba en la fiesta de la democracia. Y lo hacía, además, en unos comicios que dieron la victoria a Pedro Sánchez, que es uno de sus referentes políticos junto con Emiliano García-Page.

Pero Jaime no es un «millenial» más de los muchos que han depositado su voto en las urnas por primera vez en 2019, primero en las elecciones generales y luego en las autonómicas y municipales el pasado 26 de mayo. Su caso es diferente. Ha llegado a la fiesta de la democracia por la puerta grande, ya que se va a convertir en el alcalde más joven de España al ganar su partido, el PSOE, los comicios en la localidad donde echa raíces la parte materna de su familia, Arroyo de las Fraguas, un pequeño pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara donde tan sólo hay censados 22 vecinos.

Después de mucho sopesarlo, Jaime presentó en marzo su candidatura para optar a la alcaldía del pueblo donde sus padres tienen una segunda residencia y donde él pasa muchos fines de semana y los veranos. Quienes más le animaron para que diera el paso fueron sus amigos, ya que su familia, al principio, no era muy partidaria de que entrase en ese mundo, recuerdan sus familiares. «Preferían que no me metiera en política para protegerme, porque creían que era muy joven, y más para la política municipal, donde la gente se quema mucho y muy rápido porque hay muchos problemas y pocas soluciones», recuerda Jaime, quien cuenta que luego se lo pensaron mejor y «ahora están muy contentos».

«A mí siempre me ha gustado la política y ahora estoy muy emocionado, con muchas ganas de empezar a trabajar en el ayuntamiento», reconoce a ABC este estudiante de Derecho y Administración de Empresas en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), y ahora lleva dos años afiliado al PSOE, cuando entró en las Juventudes Socialistas. Ahora tendrá que compatibilizar su carrera universitaria con la alcaldía de Arroyo de las Fraguas. Una doble tarea a la que ya está acostumbrado porque el año pasado ya estuvo trabajando por las mañanas en Madrid y yendo a clases por las tardes. «Me levantaba a las siete de la mañana y hasta la noche no llegaba a mi casa», relata el joven de 18 años, que en agosto cumplirá los 19, cuya historia se aleja del estereotipo de la generación «nini».

Panorámica de Arroyo de las Fraguas, pequeño pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara
Panorámica de Arroyo de las Fraguas, pequeño pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara

Jaime seguirá viviendo con sus padres en Azuqueca de Henares y, aunque se empadronará a lo largo del año en Arroyo de las Fraguas, gobernará desde la distancia porque sólo tiene pensado recorrer los 77 kilómetros que separan ambos municipios una vez a la semana. «En un ayuntamiento como este no hay muchas gestiones y creo que será suficiente ir cuando haya pleno municipal o cuando tenga alguna reunión importante». Eso sí, asegura que no cobrará ni un solo euro por desempeñar este trabajo: «Ser alcalde de un pueblo pequeño como este es algo más vocacional».

Soluciones a la despoblación

En cuanto ganó las elecciones, ya recibió los primeros deberes de muchos de los vecinos que le conocen. Entre esos encargos, también escuchó los de sus abuelos maternos, quienes viven durante gran parte del año en Arroyo de las Fraguas, donde la mayoría de los residentes son jubilados y pensionistas. Y es que en este pequeño pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara, donde tan sólo hay censadas 22 personas, los inviernos son muy duros y no vive casi nadie, algo muy diferente a lo que pasa en verano, cuando la población puede llegar a los 300 o 400 habitantes, sobre todo coincidiendo con las fiestas de mediados de agosto.

La despoblación, por lo tanto, es el principal problema que sufre Arroyo de las Fraguas, como pasa en gran parte de la provincia de Guadalajara, ya que la única actividad económica que sustenta al municipio, además de las pensiones de las personas mayores que residen en él, es el turismo. El pueblo cuenta con una casa rural, un hostal y un restaurante, establecimiento a los que acuden los visitantes que se acercan a esta zona conocida por su belleza natural.

Más allá de eso, apunta el futuro alcalde, tan sólo hay pequeños huertos dedicados a la agricultura de autoconsumo y un ganadero que cría vacas que después vende.

Para luchar contra la despoblación, Jaime reconoce que desde el ayuntamiento pueden hacer poca cosa. Entre las medidas que propone para paliar esta situación, está intentar bajar, «en la medida de lo posible», los tramos impositivos municipales, como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), «para aliviar la presión fiscal sobre los vecinos e intentar atraer a nuevos residentes, sin perder tampoco una gran capacidad recaudatoria». Pero la tarea más acuciante que el futuro alcalde tiene por delante es buscar a personas que se encarguen del bar del pueblo, que está cerrado durante gran parte del año ante la falta de población. Para ello, el ayuntamiento ofrece a quien se anime alojamiento gratis en una casa, propiedad del consistorio, que está lista para entrar a vivir.

Otro de los temas pendientes que deberá resolver, aparte de los asuntos habituales de todo ayuntamiento, será la rehabilitación de un horno histórico con el que cuenta Arroyo de las Fraguas. Jaime tiene cuatro años por delante para «dejar el pueblo mucho mejor de lo que está ahora. Es complicado porque hay que hacer muchas cosas, pero poco a poco, contando siempre con los vecinos, pondré todo mi empeño por que así sea».

—Aunque aún no ha tomado posesión, cuando se marche, ¿cómo le gustaría que le recordaran?

—Como un alcalde honrado, transparente y que ha sabido gestionar bien. Así espero que me recuerden.