José Ignacio López Susín, director general de Política Lingüística del Gobierno aragonés
José Ignacio López Susín, director general de Política Lingüística del Gobierno aragonés
Política

Lío político por la fabla, la lengua del 1% de los aragoneses que abanderan los nacionalistas

Boicot académico y duras críticas a las nuevas normas de escritura del aragonés que ha dictado el Gobierno regional

ZaragozaActualizado:

El aragonés, las lenguas de tronco común originarias de los valles del Pirineo también conocidas popularmente como «fabla», ha desatado una guerra política y lingüística. Las nuevas normas de escritura del aragonés que acaba de dictar el Gobierno regional desde su Dirección de Política Lingüística han puesto en el disparadero al Ejecutivo PSOE-Chunta.

Impulsar las «lenguas propias» fue una de las principales condiciones que la Chunta le puso al socialista Javier Lambán para entrar en el gobierno de coalición tras las elecciones autonómicas de mayo de 2015. Y por «lenguas propias» identifica la Chunta -y comparte el PSOE- el «aragonés» ( fabla) y el «catalán de Aragón». El aragonés solo lo hablan ya el 1% de los aragoneses, apenas 12.000 personas.

La Chunta hace años que hizo de la cuestión lingüística una de sus banderas programáticas desde las tesis del nacionalismo. Tras firmar el acuerdo de gobierno con Lambán, la Chunta se hizo cargo de la nueva Dirección General de Polítia Lingüística, desde la que empezó a desplagar una serie de medidas que no han estado exentas de polémica. Entre ellas, ampliar el uso del catalán en la enseñanza, incluso como lengua vehicular en centros educativos de las comarcas aragonesas que limitan con Cataluña; promover la creación del «Institut del Catalá d'Aragón» y del «Instituto de l'aragones» en el seno de la nueva Academia aragonesa de la Lengua que se va a poner en marcha de inmediato; o impulsar -como se ha previsto a futuro- que el Boletín Oficial de Aragón (BOA) se publique a diario en versión trilingüe: en castellano, en aragonés y el catalán.

La Chunta colocó al frente de la Dirección General de Política Lingüística del Gobierno aragonés a José Ignacio López Susín, que se ha encargado de liderar todas esas medidas desplegadas respecto a la fabla y al catalán. Y, entre otras acciones, ha dirigido el proceso de elaboración de la nueva grafía de la fabla, que le ha acabado estallando en forma de rebelión académica desde la propia órbita del aragonesismo sociopolítico de cuyas aguas bebe la Chunta.

La «Sociedat de Lingüística Aragonesa» y el «Estudio de Filología Aragonesa», dos de las tres asocaiciones que acordaron participar en el proceso iniciado por López Susín para que expertos independientes elaboraran la nueva norma gráfica del aragonés, han cargado contra el director general. Le han criticado duramente tanto por las formas -el proceso que ha seguido- como por el fondo -las normas de escritura de la fabla que ha publicado-. Le han declarado el boicot de forma abierta a esa grafía que acaba de ver la luz desde el Gobierno aragonés: «ni usaremos ni aconsejaremos el uso de dicha norma».

«La pobreza del dictamen nos parece indignante, así como la falta de repeto a la lengua y a sus habitantes, pues se pretende acotar una norma gráfica en poco más de una página. El sistema descrito es pobre, incoherente, falto de rigor, produce inseguridad y ni siquiera se basa en un marco teórico que pueda servir como referente para resolver los cientos de aspectos que quedan indefinidos», afirman esas dos asociaciones en un comunicado conjunto.

Además, arremeten contra López Susín, al que consideran inhabilitado políticamente como director general de Política Lingüística del Gobierno aragonés.