Sala de control de la central térmica de Andorra
Sala de control de la central térmica de Andorra - Fabián Simón
Economía

Endesa garantiza la recolocación de los 153 empleados de la térmica de Andorra

La compañía presentará antes de fin de año un Plan de Futuro, con un programa de inversión en energías renovables y empleo para los trabajadores de las subcontratas de la central, que cerrará en junio de 2020

ZaragozaActualizado:

Endesa ha garantizado la recolocación de los 153 empleados de la central térmica de Andorra. Son los que componen la plantilla propia de esta central perteneciente a Endesa. Las recolocaciones se harán efectivas en cuanto cierre la térmica, en junio de 2020. Así se lo ha hecho saber ya la compañía a los propios trabajadores.

Esta central cerrará ante las limitaciones que impone el actual marco regulatorio y la firme apuesta del Gobierno central para acabar con el sector del carbón bajo el argumento de criterios medioambientales, lo que hace inviables las fuertes inversiones que tendría que acometer Endesa para adaptar esas instalaciones a los nuevos criterios medioambientales.

A esos 153 empleados se les ofrecerán recolocaciones, de forma personalizada, en distintos puestos de la compañía acordes a sus funciones y perfiles profesionales, «y siempre teniendo en cuenta la proximidad geográfica a su actual entorno laboral», según han indicado a ABC fuentes de Endesa.

Enel, la multinacional italiana a la que pertenece Endesa, anunció hace días que es inviable mantener abierta esta central. Tendría que invertir 180 millones de euros para reacondicionarla a los actuales criterios medioambientales marcados por la Administración. Y esa inversión –destacan desde la compañía- tampoco garantizaría la viabilidad técnica y económica a largo plazo, dadas las intenciones de «descarbonización» por los que apuesta en firme el Gobierno español. Ese incierto futuro todavía hacen menos viable esa inversión en términos empresariales, especialmente en una central como la de Andorra, que tiene unos sobrecostes de producción frente a otras térmicas de Endesa que están situadas en el litoral.

Se sabía desde hace años

El carbón autóctono que se suministra a la térmica de Andorra –el que se extrae en las minas aragonesas- tiene un alto contenido en azufre –factor contaminante- y unas limitaciones de rendimiento energético que obligan a combinarlo con carbón de importación. Éste llega por mar, pero la distancia entre Andorra y los puertos del litoral encarecen el suministro.

Endesa afirma que todos estos factores son conocidos desde hace años. «Nuestra posición es totalmente coherente –indican desde la compañía-. Desde hace dos años, hemos venido informando públicamente a todos los agentes interesados que Endesa no podría acometer esas inversiones si no se producían cambios sustanciales en el contexto regulatorio y de mercado». Lejos de producirse cambios regulatorios que facilitaran la pervivencia de la central, la apuesta oficial va dirigida a prescindir del carbón como fuente energética en España.

Endesa anuncia un plan de inversiones

Aun con todo, Endesa ha afirmado que se esforzará por contribuir a la economía de la zona afectada por el cierre de la térmica de Andorra. En este sentido, ha anunciado que, antes de final de año, prevé presentar a las autoridades regionales y locales un «Plan de Futuro».

Desde Endesa han avanzado a ABC que ese plan se basará en cinco ejes básicos: la recolocación de los 153 trabajadores de Endesa que actualmente trabajan en la térmica de Andorra; dar prioridad a los trabajadores de actuales subcontratas que dependen de la central, para que se beneficien del empleo que generará el desmantelamiento de la térmica –que se prolongará entre cuatro y seis años-; un programa de inversiones «muy elevadas» en nuevas instalaciones de energías renovables, «que generarán un elevado número de empleos durante la fase de construcción y exigirán un significativo número de ellos» cuando estén en explotación; contribuir, de esa forma, a la «reconversión» del tejido de producción energética en la zona de la térmica de Andorra; y promover la «búsqueda de actividades alternativas» en los terrenos que ocupa actualmente la térmica, a fin de favorecer la generación de empleo en dicho emplazamiento, «en colaboración con los agentes institucionales, económicos y sociales de la zona».