Rodrigo Lanza se enfrenta a un juicio por asesinato agravado
Rodrigo Lanza se enfrenta a un juicio por asesinato agravado
Tribunales

El antisistema del «crimen de la bandera» pide ser absuelto alegando que sufrió un «cortocircuito»

Trata de eludir la condena por asesinato alegando trastorno transitorio, miedo, legítima defensa e influencia del alcohol

ZaragozaActualizado:

Rodrigo Lanza, el antisistema acusado de asesinar a un hombre en Zaragoza que llevaba unos tirantes con la bandera de España, pide ser absuelto alegando que sufrió una «reacción en cortocircuito que anuló su voluntad», según el escrito presentado por su abogada defensora y que ha desvelado Heraldo. En él, se apela también a las eximentes de trastorno mental transitorio, miedo insuperable, legítima defensa e influencia del alcohol, en busca de una sentencia absolutoria.

Este ultraizquierdista y antisistema, nieto de un militar de la cúpula del dictador chileno Pinochet, ya tuvo que cumplir años atrás condena de prisión por haber agredido y dejado tetrapléjico a un guardia urbano de Barcelona. Precisamente se instaló en Zaragoza tras salir de la cárcel barcelonesa en la que cumplió condena. En Zaragoza contó con el apoyo de colectivos de ultraizquierda.

El crimen por el que ahora está en prisión a la espera de juicio ocurrió en la madrugada del 8 de diciembre de 2017, a las puertas de un bar de Zaragoza. En el interior del local, Lanza se había cruzado con su víctima, Víctor Laínez, de 55 años, que llevaba unos tirantes con los colores de la bandera de España. Fuera del local, Víctor Laínez cayó mortalmente herido tras ser atacado por el antisistema.

La magistrada que instruyó las diligencias por ese crimen determinó hace varios meses que Rodrigo Lanza fuera juzgado por asesinato agravado, fruto de un delito de odio por motivos ideológicos. La juez, en sus conclusiones, determinó que mató a Víctor Láinez porque consideraba que era un «facha».

Desde el primer momento, Rodrigo Lanza sostuvo que la mortal agresión que propinó a Víctor Laínez fue en legítima defensa. Dijo que le había amenazado con una navaja, pero no se encontró ni rastro de ella. Y la autopsia evidenció brutalidad y ensañamiento en la agresión: apuntó a que la víctima había sido atacada por la espalda y que no se defendió. Sufrió una fractura ósea en la cabeza, «con hemorragia y afectación del tejido cerebral», una lesión potencialmente mortal que se vio agravada porque el hombre, tras caer desplomado al suelo, fue golpeado reiteradamente en la cabeza.

La acusación particular que ejerce la familia de la víctima, y la acusación popular que desempeña Vox, solicitan que Rodrigo Lanza sea condenado a 25 años de cárcel por asesinato. Él pide su libre absolución. Su abogada defensora dice que su cliente sufrió un «estado de pánico» con el que trata de explicar la mortal agresión. Dejó a su víctima agonizante y se marchó, pero en el escrito de defensa afirma que no era consciente del estado crítico en el que había dejado a Laínez.

Rodrigo Lanza lleva en prisión desde diciembre de 2017, tras ser detenido por este crimen. Desde la cárcel distribuyó un comunicado difundido por su madre, Mariana Huidobro, y por colectivos de ultraizquierda, en el que cargaba contra el Estado y se consideraba como la víctima de un supuesto montaje contra él. Llegó a referirse al sistema democrático español como «un Estado que promueve el fascismo, el racismo, la homofobia y un largo etcétera». La madre, por su parte, también cargó contra el Estado a través de un comunicado en el que criticó que su hijo fuera encarcelado tras el crimen de Zaragoza y se quejó de la celda que le habían asignado en prisión. «Un celda donde apenas entra la cama» y con un régimen carcelario que, según Mariana Huidobro, es «un método de tortura».