El clan Pujol, un negocio en familia
De izquierda a derecha, Mireia, Marta, Jordi, Oleguer (delante de Jordi Pujol), Josep, Marta Ferrusola, Oriol y Pere - abc

El clan Pujol, un negocio en familia

Las actividades empresariales del expresidente catalán y sus hijos llevan treinta años bajo sospecha

MARÍA JESÚS CAÑIZARES
BARCELONA Actualizado:

«En este país soy el único político en activo y con un cargo público importante a quien se le han investigado los bolsillos hasta la última peseta; y no sólo a mí, sino también a mi mujer, a mis cuñados, a mi suegra...». Así valoraba Jordi Pujol su implicación en aquella «operación indigna» que, a su juicio, fue Banca Catalana. El paso del tiempo ha desactualizado la primera parte de esa reflexión, muy propia del victimismo nacionalista, pues la corrupción política, tanto en Cataluña como en el resto de España, ha demostrado reiteradamente su transversalidad. Más cierta es la seguna parte de la queja, la que hace referencia al examen constante de los negocios de la familia Pujol-Ferrusola.

En 1986, la Justicia dio carpetazo al procesamiento de Pujol, al que se acusaba de desviar fondos de aquel intento fallido de crear una banca genuinamente catalana. Veinticinco años después es su hijo Oriol quien se encuentra en el epicentro de una trama judicial relacionada con la adjudicación irregular de estaciones de ITV. «Colaborador necesario», según un informe de la Agencia Tributaria, de esa red clientelar, el actual secretario general de CDC no ha sido inculpado todavía por la juez, pero el sumario demuestra que el quinto hijo del veterano dirigente convergente ha cometido el mismo error que su padre y que algunos de sus hermanos: creer que el apellido Pujol otorga inmunidad a la hora de hacer negocios con oscuros personajes que se desenvolvían bien en el tráfico de influencias. Incluso han heredado amistades peligrosas del padre.

Este es el caso de Pere y Jordi Pujol Ferrusola. Ambos se relacionaron con Carles Sumarroca, a quien Javier de la Rosa -el «empresario ejemplar» protegido por el expresidente de la Generalitat y encarcelado por la descapitalización de Gran Tibidado- señala junto a Carles Vilarrubí como conocedores de unas supuestas cuentas bancarias de la familia Pujol en Suiza. Pere Pujol fue gerente de la desaparecida empresa Entorn, consultoría ambiental a la que el gobierno catalán y varios consejos comarcales gobernados por CiU encargaron varios informes técnicos. Esta empresa estaba participada por el hijo de Sumarroca. Hace siete años, la Fiscalía abrió una investigación sobre la adjudicación de obra pública a la empresa Teyco, propiedad de Carles Sumarroca.

Coches de lujo

Asimismo, Jordi Pujol Jr. fue asesor del grupo Sumarroca. Su primer empleo se lo proporcionó el exsecretario de Presidencia, Lluís Prenafeta, en la empresa Tipel. Prenafeta, que fue hombre de confianza del «honorable president», fue detenido por el caso Pretoria, sobre supuesta corrupción inmobiliaria. Jordi Pujol Ferrusola, que tiene cargos en una veintena de empresas, tiene actualmente propiedades en Argentina y ha inaugurado recientemente un exclusivo hotel en Acapulco (México). Del enriquecimiento del mayor de los hermanos da fe su afición a coleccionar coches de lujo, entre ellos un Lamborghini.

Jordi Pujol Ferrusola participó en la empresa Hidroplant, creada por su madre, Marta Ferrusola, y la esposa de Carles Sumarroca. Esta empresa se benefició de importantes contratos con el FC Barcelona, el puerto de Barcelona y empresas adjudicatarias del gobierno autonómico. La segunda hija del matrimonio, Marta Pujol, también figuraba en Hidroplant, dedicada a la jardinería.

Marta es arquitecta y su despacho también se benefició de varias adjudicaciones de la Generalitat. Compartió con varios de sus hermanos y su madre la costumbre de acompañar a Jordi Pujol a varios viajes institucionales, como el que ella misma hizo a Montevideo en 1997. La sospecha de que esas visitas eran aprovechadas por los vástagos de Pujol para hacer negocios siempre estuvieron presentes, pero el propio «president» lo desmentía, al tiempo que defendía el derecho de sus hijos a realizar trabajos para la Generalitat.

Así lo hizo Josep Pujol Ferrusola, a través de la consultoría Europraxis, pues su hermano Oriol, que entonces era secretario general de Industria, le encargó varios informes de dudosa utilidad. Estuvo relacionado con el financiero Juan Manuel John Rosillo, que huyó de la Justicia, y con Manuel Prado y Colón de Carvajal, implicado en el caso Grand Tibidabo y socio de Carles Vilarrubí. En 2002, el nombre de Europraxis apareció durante la investigación de las irregularidades detectadas en el Consorcio de Turismo, pues una filial de esta empresa cobró 124.000 euros por la elaboración de tres estudios. También quedó en entredicho el crédito de 1,5 millones concedido por el Instituto Catalán de Finanzas a la empresa gerundense Giturística, avalado por el entonces secretario de Industria, Oriol Pujol, en base a dos informes de Europraxis. Josep vendió Europraxis a Indra, operación por la que Hacienda le reclamó 18 millones de euros en concepto de impuestos adeudados. En 2007, la Sindicatura de Cuentas denunció la desaparición de doce expedientes de contratación del Instituto Catalán de la Salud con Eurpraxis e Indra.

Veintena de cargos

Uno de los mayores escándalos políticos de los noventa fue el asesoramiento que la empresa de Josep Pujol hizo a Lear en el cierre de la planta que tenía en Cervera (Lérida). Curiosamente, su cuñada, la esposa de Oriol Pujol, también asesoraba en la deslocalización de empresas que cerraron sus plantas en Cataluña mediante la empresa Alta Partners, donde es consejera, y que está presidida por Sergi Alsina, inculpado en la trama de las ITV.

Oleguer, el más pequeño de los hermanos, no ha escapado a la lupa con la que se analizan los negocios. Dedicado al sector inmobiliario, tiene cargos en una veintena de empresas y llevó a cabo una polémica compraventa del complejo de apartamentos Bahía Sur en San Fernando (Cádiz) en 2003 mediante la empresa Cargill. Aunque es más conocido por su participación en la campaña Freedom for Catalonia (Libertad para Cataluña) que se llevó a cabo con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992.

Mireia Pujol comparte con su hermano un sentimiento independentista que canalizó a través de la plataforma Soberania i Progrés, a la que se incorporó en 2006 y que estaba promovida por personas próximas a ERC. Ex bailarina -su compañía se benefició de subvenciones públicas-, Mireia se dedica ahora a la fisioterapia en la empresa Fisioart S. L.