Varios familiares recogieron a Santi Potros a su salida de la cárcel - EFE

El sanguinario Santi Potros ya pasea en libertad y es agasajado en Lasarte

Fue recibido con un banquete en una sociedad gastronómica de su localidad natal

LasarteActualizado:

Treinta y un años, salvo un paréntesis de mes y medio en 2014, ha pasado el sanguinario terrorista Santiago Arróspide, Santi Potros en distintas prisiones tanto de Francia (13 años) como de España (18 años). Y lo primero que hizo ayer, nada más recuperar la libertad, fue darse un banquete con amigos y familiares en una sociedad gastronómica de su localidad natal, Lasarte (Guipúzcoa).

Santiago Arróspide, Santi Potros, salió ayer en libertad de la cárcel de Topas (Salamanca) a las 8.15 de la mañana. Tan sólo fueron a recibirle su actual mujer y dos amigos. Dos besos y para el coche. No realizó declaraciones ante los periodistas que le esperaban en la salida. Ni tan siquiera se hizo la típica foto que sí se suelen hacer los terroristas que congenian con la línea oficial de la izquierda abertzale. Él criticó y se distanció de la banda terrorista en el año 2006 a raíz del atentado de la T-4.

Por lo tanto, la izquierda abertzale no quiso saber nada de él. La gente de Sortu sabe cuidar de los suyos con ostentosos «Ongi Etorris» (actos de bienvenida). Decenas sólo en lo que llevamos de año. Pero como renuncies a ellos, te conviertes en poco menos que un proscrito. Pero el historial de Santi Potros es diferente. Su trabajo «por la organización» durante los años que dirigió los comandos ilegales en la época más dura de ETA, en los años de plomo, ha hecho que no todo el mundo le olvide.

Así, en Lasarte se encontró con dos pancartas que le daban la bienvenida, «Ongi Etorri Xanti» (Bienvenido Santi en euskera). Y él, acompañado de los suyos, fue directamente a la sociedad gastronómica Xirimiri Elkartea. Allí le esperaban sus hijas con sus familias y un buen puñado de amigos, muchos viejos militantes, compañeros de sus fechorías.

Familiares y amigos

A las puertas de la sociedad, una de sus hijas, con fuerte acento francés, se atrevió a acercarse a los medios de comunicación para pedir respeto hacia su padre. «Hace mucho tiempo que no veo a mi padre», utilizó como excusa con su hija, nieta de Santi Potros en brazos. Olvidó que más tiempo hace que no ven a sus familiares los cientos de familiares de las víctimas que ordenó asesinar su padre.

Y es que Santi Potros es un etarra, pero no es cualquier etarra. Sobre su conciencia y su hoja penal se encuentran los más crueles atentados de la banda terrorista ETA. Los 21 muertos en el atentado de Hipercor de Barcelona, en 1987, murieron bajo su responsabilidad. También los 12 jóvenes guardias civiles que fueron asesinados en la plaza de la República Dominicana de Madrid en 1986. No se queda ahí su responsabilidad en asesinatos.

La Audiencia Nacional le condenó por ordenar hasta 39 asesinatos en los años 80 que comenzaron con el asesinato en Pamplona del Policía Nacional, Ángel Postigo, causar decenas de heridos y provocar daños materiales sin fin, a más de 3.000 años de cárcel. Ha cumplido los 30 años que la legislación española establece como máximo cumplimiento de prisión.

Pancarta de bienvenida a Santi Postros en Lasarte
Pancarta de bienvenida a Santi Postros en Lasarte - EFE

Pero nada de este sanguinario historial pareció afectar a sus allegados. Después de una, se supone, suculenta comida, y una agradable sobremesa a las 18.30 horas, salió de la sociedad Xirimiri, se montó en un coche pequeño, distinto al que le había sacado de la cárcel de Topas y se fue a descansar.

La sociedad Xirimiri es particular, por lo tanto, los medios de comunicación no pudieron acceder a ella. Y en su interior sí que se pueden celebrar homenajes, como el que recibió el sanguinario terrorista. La Audiencia Nacional ya advirtió que no permitiría exaltaciones públicas y que estaría vigilante. Pero desde el exterior sí que se escucharon risas, gritos de alegrías y más de un «Gora» (viva).

Y se lo debió pasar bien porque cuando acabó la comida él mismo salió a despedir a los invitados que quedaban en la sociedad. Repartió besos y abrazos y más de una sonrisa. Ni un gesto para las víctimas que causó, ni un recuerdo para el sufrimiento que causó.

Contra las víctimas

Más bien al contrario. En la plaza principal del pueblo, bajo un escenario montado por el Ayuntamiento para actos festivos, apareció una pancarta contra las víctimas del terrorismo. Más concretamente, contra Covite. «Covite, el negocio de las víctimas» rezaba. Los que durante tantos años apoyaron la violencia etarra olvidan enseguida que sólo en la Asociación de Víctimas del Terrorismo, AVT, Santi Potros ha provocado 130 víctimas.

Y a éstos, no les queda otra que admitir que el asesino de sus familiares puede salir de prisión porque «es legal, el cómputo está bien hecho», lamentó la abogada de la AVT, Carmen Ladrón de Guevara, cuando se supo que Santi Potros saldría de prisión, «Es una situación totalmente rara. En España matas a dos es igual que matar a cuarenta».

De hecho, la propia asociación de víctimas ha tenido que ofrecer atención psicológica a las víctimas provocadas por Santiago Arróspide, Santi Potros. Viendo la reacción del sanguinario terrorista tras salir de la prisión de Topas, el asesino no necesitará atención psicológica para asumir lo que hizo. Lo tiene asumido y no se arrepiente.