Puigdemont y Mas, en el consejo nacional del PDECat de enero - EFE

El PDECat estuvo a punto de romperse por las dudas de Puigdemont: «Esto tendrá costes»

El presidente de la Generalitat no contó con el partido durante el tiempo que planteó convocar elecciones

BarcelonaActualizado:

El día de ayer traerá cola en el seno del PDECat. El 26 de octubre amaneció con una convicción conjunta de los dirigentes y la cúpula del partido de que Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, activaría a todo coste la declaración unilateral de independencia (DUI) y así acabó, tras la declaración institucional de Puigdemont a media tarde, pero por el camino estuvo a punto de resquebrajarse con unas consecuencias todavía lejos de poder evaluar.

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El amago de implosión interna se dio en el mismo momento en que Puigdemont comunicó a sus consejeros y los diputados de Junts pel Sí (JpS) que había tomado la decisión de convocar elecciones autonómicas, porque de esta manera, según valoró, habría la posibilidad de que el Gobierno no aplicase las consecuencias del artículo 155 de la Constitución. Fue en la sede del Palacio de la Generalitat. Y a partir de ese momento sonaron las alarmas en la sede del PDECat, que preside Artur Mas.

La CUP, al margen

La decisión de Puigdemont no contaba con el visto bueno del partido, ni de los diputados de su grupo parlamentario, ni de ERC, ni -por supuesto- de la CUP, que estuvo ayer al margen de todas las negociaciones. De hecho, todos los diputados del PDECat se conjuraron, solo un día antes, en favor de llegar hasta las últimas consecuencias y apoyar la DUI, sin fisuras. Lo hicieron en una reunión en el Parlament de la que salieron seguros de su decisión.

El desconcierto fue total durante casi cinco horas. Fuentes del partido confirmaron a ABC que la decisión de plantear unas elecciones «para salvar el autogobierno» fue «únicamente potestad de Puigdemont» y que esta «tensionó el partido más de la cuenta». La decisión de las elecciones estuvo decidida, al menos, hasta las 13.00 horas. Hasta entonces, los diputados autonómicos Albert Batalla, alcalde de La Seo de Urgel (Lérida), y Jordi Cuminal, estallaron en Twitter. Dejaban el escaño y el partido inmediatamente. El partido estuvo a punto de romperse. Puigdemont tampoco contó con el apoyo de Mas. De hecho, una parte del PDECat, estuvo más tiempo sin carné que con él. A estos dos anuncios de dimisión se sumaron las críticas de Neus Lloveras, alcaldesa de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y presidenta de la Associació de Municipis per la Independència (AMI). Todo a punto de implosionar: JpS, el gobierno catalán, el pacto con la CUP y el PDECat.

Sin embargo, a partir del mediodía Puigdemont empezó a desactivar la opción de las elecciones y destensionar al partido. Una reunión de los diputados del PDECat en el Parlament, a los que se sumó, entre otros, Xavier Trias, líder en Barcelona, empezó a sentar las bases tranquilizadoras internas. No habría elecciones.

«Está todo reconducido. La tensión interna y con ERC ha sido de todo o nada. Lo hemos pasado muy mal. Puigdemont tendrá que explicar muy bien la jugada de las elecciones porque el coste para el partido será alto», señalaron desde el PDECat. El presidente autonómico reconoció que había valorado una convocatoria de elecciones. Una responsabilidad personal: «Nos estamos llevando todos los palos. ERC no quiere asumir más responsabilidades. Y ahora una mala gestión de Puigdemont tendrá costes para el partido».

Por la tarde, Lluís Corominas, portavoz de JpS, defendió en el pleno que el Parlament cumplirá con «el mandato» que se le dio tras el referéndum ilegal del 1-O. Al final, Batalla y Cuminal acudieron al pleno.