Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, durante la entrevista
Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, durante la entrevista - P. Santos
Alberto Núñez Feijóo

«Lo lógico es que Sánchez ofreciera a Casado o coalición o pacto de legislatura»

El presidente de la Xunta de Galicia está convencido de que «el electorado del PP entendería» facilitar la investidura de Sánchez porque su partido demostraría que «cree en España no sólo cuando gana y gobierna»

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Cuanto más arrecian las críticas al PP por su supuesto escoramiento hacia la derecha, más gusta Alberto Núñez Feijóo de exhibir un discurso «moderado, centrista y reformista». A las puertas de una previsible investidura fallida de Pedro Sánchez, el presidente gallego alza la voz dentro del PP para explorar «una gran coalición» con el PSOE, aunque en base a acuerdos.

Haga de adivino. ¿Gobierno in extremis o elecciones?

España tiene un Gobierno de asesores y no de gestores. Sánchez desde el primer instante tiene como objetivo hacer lo que más le interesa a él, y si los asesores le dicen que eso son elecciones, habrá elecciones.

¿Cree que Podemos resistirá la presión para investir a Sánchez gratis?

Podemos tiene que moverse entre la humillación y la dignidad. Desde luego no sé lo que más le interesa a Podemos. Porque aquí no estamos hablando de España. En los dos últimos años, en España no se habla de España. Se habla de Sánchez o de Iglesias, o de Rivera. La palabra España ha desaparecido del lenguaje político y de la prioridad de los políticos. Iglesias entiendo que hará también lo que más le convenga a él.

¿Qué ve más perjudicial para España, una coalición PSOE-Podemos o repetir elecciones?

Creo que ocurra lo que ocurra, esta será una legislatura fallida, la del gran fracaso del candidato Sánchez. ¿Qué es lo peor? No me gusta pensar en lo peor, sino en qué es lo mejor. Lo mejor hubiera sido que no se hubiera producido la moción de censura, que Rajoy hubiera seguido y hoy estaríamos en una situación mejor.

Es usted el único en su partido que habla de «gran coalición» con Pedro Sánchez. ¿Es esto siquiera imaginable?

Sí, sí. Si en España no tuviésemos una serie de políticos adolescentes a los que les hemos dado un Ferrari de 47 millones de pasajeros y están a punto de estrellarlo, si tuviésemos hombres de Estado, estoy seguro que podría haber un Gobierno de coalición. Es más; si Rubalcaba no hubiera dimitido después de las elecciones que ganó Rajoy, y en 2015 hubiera sido candidato, en España habría habido Gobierno de coalición. Si el candidato fuera un hombre de Estado, lo lógico es que llamara al presidente del PP y le ofreciera no cosas extrañas, sino lo que Rajoy le ofreció a Pedro Sánchez, o coalición o pacto de legislatura. Esto llenaría de confianza a los españoles.

¿El electorado del PP entendería este movimiento?

Sí, porque la política es ser útil, y el PP demostraría que es un partido que cree en España, no solo cuando gana y gobierna, sino desde una derrota electoral como la que tuvimos en abril.

¿Usted esto lo ha comentado con Pablo Casado?

Lo comentamos antes de conformar el gobierno de Navarra. Comentamos esa posibilidad de que si el PSOE pide el apoyo para que gobierne en España la lista más votada, lo lógico era que en Navarra dejara gobernar también a la más votada. Comenté la posibilidad con el presidente Casado junto con la propuesta al presidente del Gobierno de una reforma electoral para que este bloqueo no vuelva a suceder, y pactar además con Sánchez no aumentar los impuestos a los españoles. Comentamos este contexto.

¿Navarra lo ha boicoteado todo?

Navarra ha sido muy determinante. Ha sido la explicitación de que el PSOE no respeta la lista más votada y que tiene un compromiso con los nacionalistas. La explicación del PSOE a Navarra es que si no se apoyaban en Bildu perdían los votos del PNV en el Congreso. Menuda explicación. ¿Usted prefiere pactar con el PNV en vez del PP? Lo que hemos visto es que Sánchez no quiere gobernar con el PP de ninguna manera. Prefiere a Bildu, a ERC y a Podemos. Esa es la verdad. Lo otro es perder el tiempo.

¿Les ha hurtado el PSOE el centro político, que no ideológico?

El PSOE está intentándolo. Juega a todas las bandas; para la moción de censura se fue con la extrema izquierda y el independentismo, para las CCAA ha preferido la misma receta, ciudades y diputaciones incluidas, y ahora pretende ensanchar la escenografía del no a Podemos para buscarse más posición central. Pero los españoles se han dado cuenta. ¿Por qué se puede gobernar la Generalitat valenciana o Baleares con la extrema izquierda y el independentismo y no se puede hacer en España? No hay razones. Por eso el PP no debe perder nunca su posición de partido de políticas de centralidad. De lo contrario, dejaremos posiciones más centradas para el PSOE.

¿Ha perdido el PP la centralidad?

No, lo que ha ocurrido es que el PP acudió a las elecciones dividido en tres formaciones y si queremos ganar no podemos volver a dividirnos. La mayoría de los votantes de Cs, de Vox y muchos del PSOE que no están de acuerdo con esta política pequeña, caben en el PP. Tenemos problemas con algunos dirigentes de Vox y Cs, porque se les acaba el chollo, pero si vamos a unas elecciones los españoles van a tomar nota de cómo se les ha utilizado, de cómo se les ha estafado. Hay miles de votantes del PSOE que no han apoyado a Sánchez para esto.

¿Ve acertado el proyecto España Suma?

A mí me gusta sumar y unir lo que estaba unido. Se puede discutir la forma, pero no el objetivo. Hicimos en el PP un partido de amplio espectro, centrista, de centro-derecha, reformista y liberal. Esto es lo que somos. Un partido de 40 años, ahora en una situación muy compleja y dolorosa, con un muy mal resultado electoral, pero el luto se acabó. Hemos sido capaces de conformar gobiernos que no eran fáciles en Murcia, Madrid, Andalucía por primera vez, Castilla y León… También ciudades y diputaciones. Nos toca volver a unir lo que estaba unido.

¿Vox tendría cabida en él?

Ya tengo bastante con lo mío en Galicia como para dar mensajes ex catedra de lo que hay que hacer. Creo en la presidencia del PP y sus dirigentes, soy uno más en el comité ejecutivo.

Pero a usted se le oye mucho...

A veces me piden opinión y la doy. Quien lo tiene que ensamblar es el presidente Casado y su equipo. El objetivo de sumar y volver a unir lo unido es algo que le interesa no ya al PP, sino a España.

¿En este PP de Casado empieza a sentirse el verso suelto?

A lo mejor hay gente a la que le interesa que dé esa imagen. Soy el presidente del partido en Galicia, tengo una responsabilidad primero con los gallegos. No me votaron para seguir un catecismo sino para ser útil y resolver sus problemas. Creo que conozco bien la política gallega, y llevo algunos años como dirigente del PP y presidente autonómico, y cuando se me pide opinión la doy. En eso consiste nuestro partido.

Las encuestas vaticinan que el PP sube, pero seguiría por debajo de los 100 diputados. La remontada va lenta, parece.

Sánchez no ha sabido gestionar su victoria. Por tanto, tiene muchas probabilidades de que se encuentre con una derrota. Si vamos a elecciones explicaremos nuestro proyecto, que es reconstruir un partido alternativo a un socialismo errático que tiene como socio al populismo y el independentismo. En un país donde los partidos independentistas quieren que Sánchez sea presidente, es sorprendente que todos los que no queremos eso no nos juntemos para evitarlo. Esa es la gran tarea de nuestro partido. Juntos tenemos 10,8 millones. La única posibilidad de ganar es no ir divididos. Espero que eso podamos explicarlo con mayor éxito que la otra vez.

¿Por qué cree que es tan reacio Albert Rivera a incorporarse a España Suma?

Ciudadanos me parece un partido muy errático en sus últimos movimientos. No entendí ni comparto la decisión de Inés Arrimadas, una persona que respeto, que era la expectativa y esperanza de millones de catalanes para volver a la normalidad en Cataluña y de millones de españoles para que lo consiguiera, y a las primeras de cambio se va a ocupar un escaño en el Congreso, que es más cómodo. He visto personas relevantes de ese partido que han ido abandonando el partido en los últimos meses. O un Rivera que no acude a La Moncloa cuando lo convoca el presidente del Gobierno. Me reafirmo: Cs es un experimento político que dentro de poco diremos que fue un experimento fallido.

Si hubiera elecciones, ¿defendería retocar las listas de hace seis meses?

Mi tesis es conocida. Hay que ensanchar el partido. Si las listas se pueden ensanchar, mejor que reducir. Yo echo de menos a personas que no fueron en las listas, pero como es natural no me corresponde tomar esas decisiones. Sumemos, unamos lo que estaba unido.

¿Galicia va a tener que aplicar recortes en sus servicios públicos si el Gobierno no abona a las Comunidades lo que les adeuda?

Galicia no se va a exceder del presupuesto que tiene. Otra cosa es que cuando llegue el fin de año Galicia no tenga transferido el dinero que le corresponde. Vamos a cumplir el presupuesto. Puede ocurrir que tengamos un agujero de tesorería importante, y eso hay que suplirlo con deuda a corto plazo. Yo no puedo, no me lo permite mi conciencia, recortar los servicios públicos sabiendo que tengo un dinero retenido en Madrid y que no se transfiere para tensionar la vida política española. Sí podemos entrar en un supuesto de incumplimiento de regla de gasto, déficit y deuda. Pero yo no estoy incumpliendo, sino el Gobierno central.

¿Por ese incumplimiento de déficit el Ministerio de Hacienda puede intervenir las cuentas gallegas?

Espero que no se le ocurra intervenir a la Comunidad que durante diez años consecutivos ha cumplido mucho más que la Administración del Estado y que no ha pedido un euro a la Hacienda pública para llegar a fin de mes, como sí hicieron otras Comunidades.

¿Ha hablado con otros presidentes autonómicos? ¿Alguno del PSOE?

Sí, sí. Lo han dicho públicamente. Yo no puedo criticar al presidente de Aragón o a la de Baleares, o al de Castilla–La Mancha. Han sido tan explícitos como yo. Por eso me sorprende que el secretario de Sánchez en Galicia, el señor Gonzalo Caballero, diga que esto es todo un teatrillo. Todos los presidentes autonómicos estamos en una situación de asombro.

El Gobierno alega que no hay cauce legal para esa transferencia estando en funciones y con un presupuesto prorrogado.

No se lo cree ni Sánchez. Los letrados de la Xunta, que son sólidos, han dicho que no solo se puede pagar, sino que se debe pagar. Y la vía está clara: real decreto ley por razones de urgencia y necesidad. Mayor razón de urgencia y necesidad que poder pagar nóminas, la dependencia, mantener los hospitales abiertos o finalizar el cuatrimestre educativo no hay. Y esto lo dijo Cristóbal Montoro en 2018 ante la eventualidad de no aprobar el Presupuesto. Al final eso también lo vino a decir la ministra actual, que lo resolverá en diciembre. ¿Pero por qué no ahora?