El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, valora los resultados de las elecciones en Andalucía en la sede de su partido en Madrid - EFE | Vídeo: EP

Casado pide a Moreno que dirija «el cambio histórico» en Andalucía

El retroceso del PP (siete escaños y 300.000 votos menos) quedó en un segundo plano; solo importaba la derrota de la izquierda

Madrid Actualizado: Guardar
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En la planta séptima de Génova, 13 el optimismo se extendió a las ocho de la tarde, cuando se hizo pública la encuesta de GAD3 para ABC. Lo que parecía misión imposible, sumar una mayoría para gobernar en Andalucía tras casi cuatro décadas de poder socialista, podía hacerse realidad. A partir de las diez, en cuanto se conoció el escrutinio, ya muy avanzado, se disparó la euforia. Una vez consolidados los resultados, el presidente del PP, en Madrid, llamó a Juan ManuelMoreno, en Sevilla, para felicitarle y trasladarle «la necesidad de liderar el cambio histórico en Andalucía», según fuentes próximas a Casado.

Los móviles de los dirigentes que se encontraban en Génova para seguir la noche electoral comenzaron a sonar sin parar con mensajes de felicitación del partido en toda España. El retroceso del PP (siete escaños menos y una pérdida de más de 300.000 votos respecto a las elecciones de 2015) quedó en un segundo plano. Lo único que importó ayer al PPes que se ponía fin a la larga etapa del PSOE en el Gobierno andaluz, y los partidos del centro derecha podían sumar para el cambio. Era una meta casi utópica hasta anoche.

Objetivo conseguido

Casado dio por conseguido su objetivo con creces. A lo largo de la campaña, su equipo insistió en el mensaje de que el presidente del PPno se jugaba nada, y que su «éxito» había sido movilizar y activar al partido, y cerrar filas tras la lucha de las primarias, que en esta región fue especialmente dura.

Pablo Casado fue el líder nacional que más participó en la campaña electoral en Andalucía. Solo en los 15 días previos a las elecciones recorrió alrededor de 9.000 kilómetros, a lo largo y ancho de las ocho provincias de la Comunidad, con jornadas maratonianas, en las que llegó a protagonizar hasta nueve actos en un solo día. Casado coincidió con el candidato cuatro días: en el inicio de campaña en Málaga, en los mítines de Algeciras y Granada, y en el cierre de Sevilla.

El líder del PPy Juan Manuel Moreno se repartieron los papeles: Casado se ocupó del mensaje nacional y de subrayar la «complicidad» de Susana Díaz con el Gobierno de Sánchez, aliado y «rehén» de los independentistas y golpistas. Moreno, como confesó él mismo, tuvo un discurso más «moderado», y más autonómico.

Casado y su equipo dejaron claro desde el principio que solo llevan cuatro meses al frente del PP, por lo que no se les podía responsabilizar de una caída en Andalucía. Además, como subrayaron en el entorno del líder popular durante las semanas previas a las elecciones, el candidato no era «suyo», sino que venía impuesto de la etapa anterior, y por si fuera poco en las primarias tomó partido por la adversaria de Casado, Soraya Sáenz de Santamaría. En esa situación, desde Génova se advirtió de que un buen resultado para Casado sería mantener un segundo puesto y evitar el «sorpasso» de Ciudadanos.

Liderar la negociación

En el PP se tenía asumido que si el PSOE volvía a ganar y a gobernar, sería el final de Moreno como presidente del partido en Andalucía. Pero las urnas han dibujado un escenario político totalmente diferente, y la dirección de los populares se vuelca ahora en apoyar el liderazgo de Moreno en la trascendental negociación que se abre a partir de ahora.

«El cambio ha ganado las elecciones en Andalucía», subrayó Moreno, que fue el primero en comparecer dentro del PP. En Génova, esperaron a que el candidato se apuntara el éxito para comparecer después en la sede nacional del partido. El candidato del PPconfirmó que se presentará a un debate de investidura en el Parlamento autonómico. Y Casado corroboró que tenía un «mandato inequívoco» de los andaluces.

El PP siempre ha defendido que debía gobernar el partido más votado, pero tras llevar esta propuesta al Congreso, y quedarse solo frente al rechazo de la mayoría, Casado advirtió de que a partir de ese momento no «jugarían» con una mano atada a la espalda y buscarían los pactos que considerasen oportunos.

El nuevo ritmo de Casado

Estas elecciones son, además, el primer éxito que se apunta Casado como presidente del PP. Eran sus primeros comicios como líder del partido, pero también lo eran para Sánchez como presidente del Gobierno. Y Casado le ha doblado el pulso, lo que le refuerza internamente. El líder del PPcompareció pasadas las once de la noche en la sede nacional, rodeado por toda la dirección del partido, para subrayar que ayer empezó «la recuperación» del espacio de centro derecha, y dar por ratificado su proyecto político. El cambio en España, dijo, ha empezado.