Álvaro Nadal, hasta ahora jefe de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno - IGNACIO GIL

Álvaro Nadal, recompensado con el ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital

La designación se entiende como un premio de Rajoy para quien ha dirigido la Oficina Económica de La Moncloa

MADRIDActualizado:

«¡Sí!». El sorteo quiso que Álvaro Nadal fuera el primero en gritar su respaldo a Mariano Rajoy en la primera votación de investidura. Sobre su voto no cabía duda y no sólo porque no la había de ninguno de los diputados del Partido Popular. El hasta ahora jefe de la Oficina Económica ha sido el hombre que ha susurrado en la oreja del presidente la respuesta precisa y clara de cualquier asunto económico que el Gobierno ha tenido que abordar. Por algo le llamaban el oráculo y el «Rasputín» de Rajoy. Ahora, deberá hacerse cargo de una cartera diseñada para él, ministro de Energia, Turismo y Agenda Digital.

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Ha sido una de las sorpresas del nuevo Gobierno, ya que para este puesto sonaba su hermano gemelo Alberto, hasta ahora secretario de Estado de Energía. La designación de Álvaro se entiende como un premio de Mariano Rajoy para quien ha dirigido la Oficina Económica de La Moncloa, aunque se entendería mejor que ocupase un ministerio más económico, algo casi imposible en estos momentos por la presencia de Montoro y De Guindos.

El mayor de los gemelos Nadal Belda (Madrid, 30 de enero de 1970), aunque solo por unos minutos, es licenciado, como su hermano Alberto, en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE) -Álvaro fue primero y Alberto, segundo de su promoción-, pertenece como él al Cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. Álvaro, que habla varios idiomas, amplió conocimientos en la prestigiosa Universidad de Harvard, donde se doctoró en Economía entre 1997 y 1998. Casado con Teresa Lizaranzu Perinat (Madrid, 1968), embajadora delegada permanente de España en la Unesco, y padre de dos hijos, está considerado el «cerebrito» en la sombra del Gobierno de Rajoy que ha diseñado la exitosa -en líneas generales- política económica del Ejecutivo.

Nadal se va a encontrar sobre la mesa del ministerio del paseo de la Castellana varios temas importantes, lo que pondrá a prueba su, dicen, carácter difícil. Deberá articular ordenadamente, como decía su hermano, la mayor presencia de las energías renovables en el sector eléctrico y esperar las decisiones de los tribunales ante la judicialización de varias cuestiones, como el impuesto a la generación, el Fondo de Eficiencia Energética y el recorte de la rentabilidad de las renovables. Incluso, existen una treintena de demandas contra el Reino de España en los tribunales de arbitraje internacionales por esa última cuestión.

Deberá decidir si se amplía a 60 años la vida útil de las centrales nucleares, así como si se cierra Garoña y sobre el futuro almacén de residuos nucleares. Pendiente está también el nuevo plan de ayudas al carbón nacional.

Una de sus competencias será también el turismo, uno de los sectores que más aportan al PIB, así como la denominada Agenda Digital. Bajo ese título a priori tan genérico hay una serie de funciones trascendentales. En primer lugar, las telecomunicaciones, que salen de Industria: aunque el sector está casi del todo liberalizado, da a Nadal la interlocución con Telefónica, Vodafone y Orange, que reclamaban un área con nombre propio.

Pero además, y quizá más importante, el que fuera cerebro económico de La Moncloa pasará a tutelar el reparto del espacio radioeléctrico y las licencias de televisión. Está por ejemplo pendiente de adjudicar las frecuencias de 700 MHz entre las «teleco», lo que obligará a reordenar las cadenas de televisión y con cuya subasta el Gobierno quiere hacer caja.