Pancartas a favor del referéndum del 1-O en un colegio electoral de Barcelona
Pancartas a favor del referéndum del 1-O en un colegio electoral de Barcelona - INÉS BAUCELLS

El 60 por ciento de los profesores en Cataluña son independentistas

El apoyo a ERC entre los docentes duplica al de la media de la población catalana

BarcelonaActualizado:

¿Quién hay detrás del denunciado adoctrinamiento en las aulas en Cataluña? Un informe de la entidad Convivencia Cívica Catalana (CCC) basado en el análisis de los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela, por primera vez, el perfil político e ideológico del profesorado catalán. El estudio, que aparece en pleno «efecto llamada» de denuncias por supuestos casos de manipulación y adoctrinamiento en centros educativos, indica, entre otras cosas, que los profesores catalanes tienen el doble de «sentimiento identitario catalán» que el resto de la población, que más de la mitad de ellos (un 61 por ciento) son partidarios de la independencia y que votan mayoritariamente a ERC.

Del informe «Perfil del Profesorado en Cataluña», consultado por ABC, se desprende que los profesionales de este sector en Cataluña «presentan características socio-políticas diferenciadas con respecto al resto de la población catalana, con opiniones políticas notablemente escoradas hacia el nacionalismo y son, además muy militantes en su defensa», subraya Convivencia.

«Únicamente catalanes»

Uno de los aspectos que analiza el informe es el sentimiento identitario. En este sentido, las conclusiones apuntan que mientras entre el conjunto de ciudadanos catalanes la opción mayoritaria de sentimiento de pertenencia es «tan español como catalán», entre los docentes la elección mayoritaria es «únicamente catalán».

De hecho, si se analizan los sentimientos de pertenencia por profesiones, el sector laboral en Cataluña donde más personas se sienten «únicamente catalanes» es el de profesores, con un 41 por ciento, el doble que la media de la población (21 por ciento). Le siguen los trabajadores agrícolas (31 por ciento) y los comerciantes propietarios de tiendas (30 por ciento), es decir, los «payeses» y los «botiguers».

Seis de cada diez docentes son favorables a la posibilidad de que Cataluña sea un estado independiente, veintitrés puntos porcentuales sobre la media. En cuanto a los profesionales que defienden más intensamente el proceso de secesión, el análisis de los datos del CIS permite también verificar que un 61 por ciento de los profesores son favorables a la posibilidad de que Cataluña se convierta en un Estado independiente. El porcentaje es veintitrés puntos porcentuales superior a la media de la población catalana (38 por ciento), según el informe de CCC. Los docentes aparecen de forma destacada como la ocupación en Cataluña más favorable al proceso secesionista.

El comportamiento electoral de los profesores catalanes también difiere sustancialmente de la media. El porcentaje de apoyo del profesorado catalán al PP no llega a un tercio de la media de la población catalana. En el caso del PSOE, el apoyo es inferior en cinco puntos porcentuales. Por el contrario, los maestros catalanes votan a ERC en una proporción que duplica a la media de la población.

Mayoría en Gerona

A nivel provincial, en todas las demarcaciones catalanas el porcentaje de apoyo al independentismo es notablemente superior entre los profesores que en el resto de la población. Destacan especialmente los profesores de secundaria. Así, el apoyo al secesionismo alcanza el 56 por ciento entre los docentes de Secundaria en la demarcación de Barcelona, el 75 por ciento en Lérida y Tarragona y el 88 por ciento (casi 9 de cada 10 docentes) en Gerona.

«De todo lo anterior cabe deducir que la educación de las nuevas generaciones de catalanes está en manos de un colectivo sustancialmente más nacionalista que la media de la población. Ello ayuda a entender numerosos episodios vividos en las últimas fechas en Cataluña, como el apoyo de docentes al referéndum ilegal del 1-0 o a huelgas políticas que no han triunfado en otros sectores de la sociedad», denuncian portavoces de Convivencia Cívica Catalana.

En este sentido, la entidad, una de las más activas en defensa del bilingüismo en Cataluña, recuerda que ya en los años noventa salió a la luz el borrador del que iba a ser el «programa ideológico de Convergència», un programa integral de catalanización y entre cuyos objetivos se fijaba, con relación a los maestros, «promover que en las escuelas universitarias de formación del profesorado se incorpore el conocimiento de la realidad nacional catalana», «velar por la composición de los tribunales de oposición» o «reorganizar el cuerpo de inspectores de forma y modo que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza. Vigilar de cerca la elección de este personal».

En este contexto, CCC precisó que la escuela en Cataluña «debería enseñar a los alumnos a pensar y no a qué pensar y asimismo la selección de los docentes debería efectuarse en base a criterios estrictamente profesionales y alejados por completo de la política».

También las universidades

La polémica en torno al adoctrinamiento en las escuelas es paralela a la tensión que también se vive en las universidades catalanas. El miércoles, el claustro de la Universidad de Barcelona (UB) aprobó una declaración en defensa de las instituciones catalanas, de los encausados y la libertad de los integrantes del Govern cesado. La declaración, propuesta por un grupo de claustrales, fue aprobada con 98 votos a favor y 23 en contra.

En las últimas semanas, las universidades, de manera particular las asociaciones de estudiantes, se han convertido en uno de los sectores más activos a favor del proceso. Esta realidad está generando a la vez un proceso de reacción por parte de grupos de estudiantes asqueados ante tanta politización.

Ayer precisamente, y tras conocerse la decisión del claustro de la UB, la sectorial de jóvenes de Sociedad Civil Catalana en la UB emitió un comunicado reclamando centros educativos con una posición «neutral que garanticen el pluralismo ideológico».