Comercio minorista y grandes superficies

Los horarios comerciales, una polémica siempre abierta

Bruselas insta de nuevo a avanzar en la liberalización, mientras crece el debate sobre su conveniencia

MADRIDActualizado:

¿A quién beneficia un comercio que abre en domingo o festivo? ¿Al consumidor porque demanda horarios más flexibles y extensos para realizar sus compras? ¿Al propietario del establecimiento porque aumenta las ventas? ¿A las arcas públicas porque se recaudan más impuestos? Unos y otros no se ponen de acuerdo. El debate entre quienes defienden la total liberalización de los horarios comerciales y quienes ven con mejores ojos restricciones a la apertura de tiendas en domingos y festivos está más que enconado en este sector. Parece más bien una declarada guerra entre grandes superficies y minoristas, que no tiene fin.

Este debate se ha reabierto recientemente porque la Comisión Europea ha vuelto a llamar la atención a España por tener pendiente la reforma de la libertad comercial. No es la primera vez, pero en esta ocasión Bruselas ha advertido que en nuestro país «persisten restricciones a la competencia, especialmente en el sector de los servicios. España es uno de los diez Estados miembros que regula el comercio minorista de forma más restrictiva. A nivel autonómico, solo se han registrado avances limitados en la puesta en práctica de la reforma del sector minorista de 2014».

En efecto, existen diferencias entre Comunidades autónomas. Por ejemplo, Madrid es la única que ha regulado la total liberalización de los horarios comerciales. Es decir, desde 2012, los establecimientos madrileños, ya sea grandes o pequeños, pueden abrir los 365 días del año gracias a la Ley de Dinamización de la Actividad Comercial. No ocurre así en el resto de las regiones. En el País Vasco ni tiendas de barrio ni grandes superficies abren en domingos ni festivos. Y en el resto del país, cada autonomía decide cuándo hacerlo: suelen ser entre 8 y 12 domingos y festivos anuales.

Todo esto se enmarca en una ley nacional de 2004 que regula la libertad de los comerciantes para determinar el horario de apertura y cierre de sus establecimientos y permite a las autonomías introducir sus especificidades. No obstante, se recogen unas normas básicas generales: las tiendas pueden abrir un mínimo de diez domingos y festivos al año y no se podrá restringir el horario a menos de 90 horas en días laborables. Eso sí, hay establecimientos con plena libertad: tiendas de conveniencia, comercios en zonas de gran afluencia turística y con superficie inferior a 300 metros cuadrados .

La Comunidad de Madrid es la única región que ha regulado la liberalización total de los horarios comerciales

Esta regulación no convence ni a unos ni a otros. Mientras la gran distribución quiere mayor libertad, el pequeño comercio pide restricciones. «El sector comercial necesita un marco legal moderno y flexible, que facilite la transformación tecnológica y los cambios en los hábitos de consumo que se están produciendo», afirma Javier Millán-Astray, director general de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED), la patronal de las grandes superficies. «Nuestro marco regulatorio —añade— sigue anclado en los años 80 y perjudica al comercio físico frente a los grandes grupos que operan solo online, con otras reglas de juego».

Las grandes plataformas online son el gran competidor para la tienda física. El consumidor puede comprar 24 horas al día, 365 días del año. Precisamente, un estudio de Packlink refleja que el domingo es el segundo día de la semana en el que los usuarios realizan más pedidos en el gran gigante Amazon. El primero es el lunes.

Otras amenazas

Millán-Astray ve otras amenazas: «Muchas Comunidades y Ayuntamientos han optado en los últimos meses por endurecer todavía más las rectricciones de horarios, dejando sin oportunidades al turismo de compras en España». Él cita los casos de Baleares, «que ha reducido de 16 a 10 los domingos y festivos de apertura»; de Cáceres, Mérida y Badajoz donde «se han revertido las zonas de gran afluencia turística. Badajoz sufre una fuga de compradores al vecino Portugal, donde le comercio abre todos los días». Cuenta que en zonas turísticas de Gijón, Oviedo y La Coruña «se ha delimitado el tiempo y espacio» a los comercios.

Los beneficios que puede traer la liberalización de horarios tienen reflejo en un reciente informe de la consultora Afi para ANGED. En él se habla de los buenos resultados que para la Comunidad de Madrid ha supuesto abrir las tiendas en domingos y festivos. Madrid ha resistido mejor el envite de la crisis. Desde 2012 a 2015, ha perdido menos establecimientos (un 3,8% menos, 2.600 locales han cerrado) que el resto del país (un 4,9% menos, casi 30.000 locales). Esta región también cuenta con 15.000 ocupados más (6% de crecimiento) frente al total de España: 10.000 trabajadores (0,5% más).

Otro estudio reciente de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) refleja que el 50,1% de los pequeños establecimientos de Madrid consideran beneficiosa para su actividad la liberalización de horarios y un 28,1% dice que esto no le ha afectado.

Los más pequeños

Sin embargo, el pequeño comercio ha manifestado más de una vez que así no se puede competir. De hecho, 68 asociaciones comerciales y de consumidores y sindicatos pidieron a la Comunidad de Madrid el año pasado reducir los horarios comerciales. Para ellos las cuentas no salen.

Las tiendas de barrio, de cercanías... no tienen capacidad para abrir siete días a la semana. «Los comercios minoristas estamos en inferioridad de condiciones para competir. De lunes a sábado de 9 a 10 es un horario muy extenso para hacer compras. El consumo es el mismo, no aumenta porque se abra los domingos y festivos, sólo se distribuye en más días», explica Pedro Campo, vicepresidente de la Confederación Española de Comercio (CEC), la patronal del pequeño y mediano comercio. Además, sus cuentas son otras: «Desde la liberalización en Madrid —afirma— se han perdido 15.000 empleos y han cerrado 2.000 establecimientos minoristas».

Además se ha producido otro fenómeno, como explica Rosa María Galbarro, coordinadora de Comercio de CC.OO. de Madrid: «Las grandes empresas han aprovechado para hacer modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo y mover horarios y turnos a los trabajadores, con lo cual afecta a la conciliación y salud laboral. La liberalización no ha generado más empleo, ni en las grandes empresas. Por ejemplo, el convenio de grandes almacenes regulaba antes un plus de domingos y festivos, que ahora no existe.Ese trabajo es gratuito, sin compensación».

Desde luego, el panorama que ahora pinta no parece contentar ni a unos ni a otros y el debate sigue abierto, mientras el futuro llega con grandes cambios en el consumo.