«Jets» privados de los participantes en el foro
«Jets» privados de los participantes en el foro - REUTERS

China y la recuperación económica preocupan a los líderes mundiales

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha denunciado que las autoridades chinas no informan de manera clara sobre sus políticas económicas

MARÍA TERESA BENÍTEZ DE LUGO
Corresponsal en GinebraActualizado:

El Foro Económico Mundial que se celebra cada año, por estas fechas, en la pequeña ciudad suiza de Davos, reunió ayer, en su segunda jornada, a un nutrido grupo de líderos europeos, a la directora del FMI y a altos ejecutivos de importantes entidades financieras y empresas. Entre los problemas más destacados, la economía china, evocado por la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Cristina Lagarde, quien subrayó que China no informa de manera clara sobre sus políticas económicas, actitud que exacerba las inquietudes de los inversores que desconfian en las reformas económicas emprendidas por el gigante asiático.

Según Lagarde, la ralentización de la economía china, la devaluación por sorpresa del yuan y la caótica gestión de los mercados bursátiles por Pekín han atizado las dudas de que este país pueda reequilibrar su modelo económico hacia el consumo interno emprendiendo las reformas estructurales necesarias para dar más importancia al sector privado.

La directora del FMI se negó a condenar las políticas intervencionistas de las autoridades chinas en los mercados bursátiles a partir del verano pasado, calificadas de altamente arriesgadas y contraproductivas, declarando que «si la volatilidad es excesiva, una intervención del Gobierno es legítima».

BBVA, en la cumbre

Durante las reuniones de ayer, España estuvo representada por el presidente de BBVA, Francisco González, quien declaró que la imagen de nuestro país todavía es buena. «A finales de 2015 tuvimos un gran momento y ahora hay una mayor expectación sobre lo que va a pasar, quién va a componer el nuevo gobierno y el futuro político del país». «Creo -anadió- que es el momento de la alta política y que los partidos tienen que alcanzar un acuerdo lo más pronto posible y tener un gobierno que sea estable, que no piense en utopías, que luego crean mucha frustración, que sea realista y que continúe con lo último que se ha hecho en los últimos tres o cuatro años, ya que al menos desde el punto de vista económico ha sido positivo».

Sobre el sistema financiero español, González afirmó: «Necesitamos más capital, hay una gran regulación y,encima, hay una actividad económica a nivel global reducida y los spreads están bajando, por lo tanto es un momento complicado. En BBVA tenemos una situación más fácil porque estamos muy diversificados, pero es evidente que hay una correlación muy grande entre el sistema financiero y la economía global. Si la economía global va bien, los bancos irán bien; sino, la cosa será distinta».

Miembro de pleno derecho

Durante la cumbre, que reúne a más de 2.500 líderes mundiales, los máximos representantes políticos de Francia, Alemania, Reino Unido y Holanda reiteraron sus compromisos de adhesión a la Unión Europea (UE) y urgieron a la rápida conclusión de un acuerdo que permita al Reino Unido permanecer en la misma como miembro de pleno derecho.

La UE, que atraviesa una grave crisis de identidad, tras las recientes olas de migrantes y los ataques terroristas de los últimos meses, era el punto principal de la agenda de reuniones en las que se reiteró que salir de la Unión sería un verdadero desastre para Europa y que la prioridad consiste en incluir los servicios, la energía, los capitales y las nuevas tecnologías dentro del mercado común europeo.

«Lo que necesitamos es más Europa», declaró el primer ministro francés, Manuel Valls, desde la gran sala del palacio de congresos de Davos, abarrotada de participantes, ante los que declaró con vehemencia que «si los europeos no se muestran unidos frente al terrorismo y el problema de los refugiados la UE puede desaparecer dentro de poco tiempo».

Escogiendo muy bien sus palabras, el dirigente francés alertó acerca de los peligros que amenazan con dislocar el proyecto europeo y aseguró que Europa podía avanzar y profundizar sus políticas económicas pero que solo lo conseguiría si consigue enfrentarse con los desafíos que presentan los problemas de seguridad.

Valls lanzó un llamamiento en favor de la solidaridad para resolver los problemas por los que atraviesa el continente, incluyendo el problema de los refugiados que ahoga a Grecia y Turquía.

Mientras, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, respondió durante su turno al dirigente francés diciendo que la carga de los refugiados debe ser compartida entre todos los países de la Unión.

Por su parte, Mark Rutte, primer ministro de Holanda y presidente de turno del Consejo de la UE, añadió que Europa tiene entre seis y ocho semanas para retener el problema de los refugiados porque una vez que pase el invierno el problema se agravaráy explicó que en las tres primeras semanas de este año ya han llegado al continente 35,000 personas.

«Plan Marshall»

El ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, intervino para destacar la necesidad de un «plan Marshall» para ayudar a resolver la crisis de los refugiados aunque en lugar de invertir billones de euros en Europa habría que invertirlos para reconstruir las regiones de donde huyen los refugiados para evitar así el flujo continúo hacia este continente.

«Además de enfrentarse con las crisis en la sumergen Europa no debe olvidar de realizar importantes reformas que la ayudarán a conseguir un crecimiento económico sostenido», declaró la presidenta de la Confederación de los Empresarios Europeos, la italiana Emma Marcegaglia. Según la presidenta de la multinacional Eni, Europa atrae ahora solo a un 17% de inversiones, frente a 40% hace diez años.

David Cameron, igualmente partidario de llevar a cabo importantes reformas en la UE, participó también ayer en las reuniones en Davos, señalando que defendería el futuro del Reino Unido dentro de la Unión solo si se efectuaban «cambios necesarios tanto para Europa como para Gran Bretaña». Cameron explicó que para poder defender el proyecto europeo frente a los ciudadanos británicos Europa tendría que aumentar su competitividad y su producción respecto a Estados Unidos acabando con la burocracia y firmando acuerdos comerciales con las regiones económicas mundiales que crecen con más velocidad.