Pablo Andújar
Pablo Andújar - EFE
US Open

Andújar huye de los infiernos

Después de tres operaciones, el español, de 32 años, disputa en Nueva York los octavos de un grande por primera vez

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Pablo Andújar ha encontrado una nueva vida en el US Open, y está encantado: hay menos gente en los vestuarios -un símbolo de que avanza en el cuadro-, solo ve tenistas punteros a su alrededor y su sala de prensa está abarrotada tras conseguir por primera vez colarse en octavos de final de un Grand Slam. «Preguntadme todo lo que queráis, me puedo pegar aquí dos horas», dijo eufórico el sábado por la tarde, nada más imponerse en tres sets a su rival de tercera ronda, Alexander Bublik, mientras se tiraba un «selfie» con los periodistas: «Es para que se lo crea mi mujer», bromeó.

Todo son sonrisas para un jugador que, por fin, ha salido del infierno. Andújar fue tres veces al quirófano, con tres doctores diferentes, entre marzo de 2016 y 2017. Las molestias en el codo le impedían jugar. «Si no funciona esta vez, lo dejamos», le dijo a los suyos en la tercera intentona. En enero de 2018 volvió a las pistas. Ha tenido que pasar por el cirujano otras dos veces, pero solo para el mantenimiento de esa tercera operación. Desde entonces, ha remontado el vuelo, con modestia y determinación, picando en la mina de torneos «challenger» -desde el año pasado ha ganado cinco- y sin perder la esperanza de volver a ser competitivo.

Andújar, que llegó a ser número 32 del mundo, solo había acabado dos partidos con victoria en pista dura esta temporada y hacía cuatro años que no ganaba uno en un grande. Hoy tendrá la posibilidad de meterse en cuartos de final en Nueva York. «No me lo acabo de creer», reconocía tras el pase a octavos con la sonrisa tatuada en la cara. «La madurez me ha llegado un poco más tarde que a otros», añadía entre risas el conquense, de 33 años. «Ahora estoy en una segunda juventud».

Andújar ya ha llegado más lejos de lo que nadie, ni siquiera él esperaba, en Nueva York. Pero es innegable que su estreno en octavos coincide con un cuadro para soñar. Cuatro jugadores poco acostumbrados a los laureles del tenis (Andrey Rublev, Matteo Berrettini, Gael Monfils y el propio Andújar) se jugarán un puesto en las semifinales. «Pensaré solo en mi partido, no voy a presionarme más allá», dijo Andújar, que consideró su pase a octavos «como un título».

Ese compromiso será frente a Gael Monfils (23 h.), un jugador de talento enorme y desempeño irregular, al que conoce muy bien. «Estoy encantado de jugar contra él», confesó en muy buen francés a la prensa gala. Son del mismo año -1986, como Rafael Nadal- y se conocen desde el torneo de promesas de La Baule, hace casi dos décadas. «Él ya hacía entonces sus bailes y todo lo demás. Lo que hace es bueno para el tenis, no lo hace con falta de respeto. Nos caemos bien y me gusta su ‘show’», confesó.

«Es un atleta. Juega muy bien, se mueve muy bien. Va a ser un partido muy físico, es muy fuerte. Quiero ser sólido y veremos, espero tener mis posibilidades», dijo sobre el francés, que podría llegar más desgastado después de un partido muy duro a cinco sets frente a Denis Shapovalov.

Primer gran escollo para Nadal

Hoy (sobre la 1.00 h) también luchará por meterse en cuartos Rafael Nadal, que tendrá enfrente a su primer rival de entidad. Será Marin Cilic, que fue campeón en Nueva York en 2014 y al que tendrá que contener un saque duro. «Me va a tocar tener que sacar muy bien, ser un poco agresivo y tratar de imponer mi juego», dijo el croata.