Rodrygo, junto a Florentino en el Madrid-Melilla del pasado 6 de diciembre - REALMADRID.COM / Vídeo: Rodrygo Goes, la gran esperanza para el ataque del Real Madrid

Real MadridApuesta total por Rodrygo

La idea es seguir el plan Vinicius: no salir cedido y estar ya en el primer equipo con Zidane

MadridActualizado:

El pasado 20 de julio, en el antepalco de honor del Santiago Bernabéu, Vinicius Junior era presentado como futbolista Real Madrid. 45 millones de euros había abonado el club blanco por una de las grandes promesas del fútbol mundial para la próxima década. Era su primer día de colegio y sus 18 años recién cumplidos invitaban a ser prudentes, pero el club de Concha Espina ya lo tenía claro: «Lo mejor para Vinicius es que siga aquí, en el primer equipo, antes que en otro club que se nos pueda malograr. Si las circunstancias hacen que no tenga muchos minutos, podrá jugar en el Castilla, para no frenar su progresión, pero la decisión es definitiva. Será ya uno más del Real Madrid», explicaban aquel día a ABC fuente del club blanco.

Las mismas que desvelan a este periódico el futuro de Rodrygo Goes: «No va a seguir cedido en el Santos, aunque su presidente no los haya pedido. La decisión ya está tomada. Será jugador del Real Madrid desde el 1 de julio, hará la pretemporada con nosotros y la idea es la misma que con Vinicius. Queremos que esté en el primer equipo y que no se marche cedido». A día de hoy, la apuesta, como con su compatriota, es absoluta, y Zidane está encantado con la idea.

Fichado en junio de 2018

El Real Madrid anunció el fichaje de Rodrygo en junio del pasado año, poniendo fin así a un culebrón en secreto en el que Liverpool, y sobre todo Barcelona, también tuvieron su protagonismo. A ambos se les adelantó el club blanco, evitando un nuevo caso Neymar con la entidad azulgrana, que no acabó muy bien con el Santos tras la contratación del hoy futbolista del PSG. La cesión de la mitad de los derechos de imagen de Rodrygo fue clave para que el Madrid diera el paso de abonar una cantidad tan elevada, 45 millones, por un niño de 17 años.

Nacido en Osasco, el quinto municipio más grande del estado de Sao Paulo, Rodrygo comenzó a darle patadas a un balón con solo ocho meses, cuando aún estaba aprendiendo a andar. Genética heredada de su padre, Eric, futbolista también, que jugó de lateral derecho en distintos clubes modestos de su país como Mirassol, Criciúma o Guaraní, pero su temprana paternidad -fue padre de Rodrygo con solo 16 años- le hizo retirarse en 2016, con tan solo 31, para centrarse en el futuro de su hijo: «Es que yo juego mejor que él», bromea el imberbe jugador brasileño cuando se le pregunta por su progenitor.

Rodrygo es un filón para los marcas, como su futuro compañero Vinicius. Desde los 11 años tiene un acuerdo con Nike, firmado doce meses después de su fichaje por el Santos, al que llegó nada más alcanzar la primera década de su vida. Goes recaló en el equipo de fútbol sala, como también hiciera Neymar en su momento, y es ahí donde el Santos se dio cuenta del diamante que tenía entre sus manos, con varios récords de precocidad ya entre sus logros individuales: marcó seis goles en un partido del campeonato paulista sub 17, récord del torneo; debutó el 4 de noviembre de 2017, con solo 16 años, con el primer equipo; y con 17 se convirtió en el futbolista brasileño más joven de la historia en marcar un gol en la Copa Libertadores.

Encima de él

Paulo Henrique Xavier, uno de los ayudantes de Juni Calafat, el director del fútbol internacional del Real Madrid, es la sombra de Rodrygo desde que se consumara su contratación hace diez meses. Este empleado del equipo blanco supervisa el día a día del jugador del Santos, en un momento delicado deportiva y económicamente para la entidad de Sao Paulo, cuyos problemas financieros han propiciado dos meses de retrasos en las nóminas. El objetivo es que Rodrygo siga centrado en el verde en estos 120 días que le restan hasta su desembarco en la capital de España.

Una ciudad, Madrid, que ya conoce de primera mano. En diciembre, Rodrygo, sus padres y Nick Arcuri, su representante, pasaron una semana en Madrid para tener una primera toma de contacto con la que será su nueva vida desde julio. Durante su estancia, vio en el palco junto Florentino Pérez el partido de Copa contra el Melilla: «Es un sueño estar en el Bernabéu». Desde verano, el sueño ya será completo.