Jorge Lorenzo
Jorge Lorenzo - Marta Dias

Entrevista a Jorge Lorenzo«No soy muy de llorar, pero sí lo estoy pasando mal por dentro»

En su charla con ABC, el piloto de Honda, tres veces campeón del mundo de MotoGP, analiza el bache emocional y de resultados contra el que lucha cada día

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Además de piezas –que ha estrenado en este Gran Premio de Cataluña–, alguna respuesta y más esperanzas, Jorge Lorenzo (Palma, 1987) se ha traído de Japón un buen puñado de paciencia y honestidad. Ayer fue décimo en la sesión de clasificación, su segundo mejor sábado del curso (fue octavo en Le Mans). Todavía lejos de lo que querría y lo que se espera de él tras fichar por Honda. Consciente de los nervios y las dudas que suscitan sus números, defiende su trabajo en este reto dificilísimo de domar una moto que no está hecha para él y apela a la memoria: afrontó un desafío semejante con Ducati y, al final, ganó. Por eso, repite que ni antes era dios ni ahora es tan malo. Solo pide tiempo. Pero el tiempo es relativo y no todo el mundo lo mide igual. En su conversación con ABC en los sofás del hospitality de HRC, mira fijo a los ojos y se toma bastante para responder. Piensa lo que dice y casi siempre dice lo que piensa, aunque, como el tiempo, el grado de frustración en un campeón de tres títulos del mundo de MotoGP que no acaba de encontrarse es relativo y muy complicado de medir.

¿Cómo está?

Aprendiendo mucho de mí mismo. Es una situación difícil que no he vivido en muchas ocasiones de mi carrera deportiva, por suerte. Pero te hace entenderte a ti mismo, cómo piensa tu cerebro, cómo es posible modificar tus pensamientos. Me estoy haciendo experto en eso. La situación es difícil y normalmente el cerebro se va a los pensamientos negativos. Tengo que cambiarlos hacia lo positivo y hacia la búsqueda de soluciones, en vez de encerrarme en los problemas.

Contó lo que había aprendido en treinta años de vida, ¿ha aprendido más en estos dos últimos años sin tantas victorias?

He aprendido a cambiar mi estilo de pilotaje, he aprendido más de mecánica, de la importancia de los pequeños detalles, de todo tipo, físicamente, y también en la vida. He aprendido sobre todo a cambiarme a mí mismo. No me quedaba otra si quería seguir siendo competitivo.

Para alguien que ha ganado tanto y que le gusta ganar, ¿le han salido lágrimas de rabia en este tiempo?

No suelo llorar mucho, no me llegan a salir las lágrimas, pero lo estoy pasando mal por dentro, sí.

¿Cómo saca la frustración?

La única forma que he encontrado es relativizar. Porque si piensas en negativo y entras en un círculo vicioso, es muy peligroso. He ido aprendiendo trucos a lo largo de mi vida: distraerse con algo, respirar profundamente y meditar, y otra es darme cuenta de las cosas que uno tiene, que también son muchas. He aprendido a apreciar lo que tengo, lo que he conseguido hasta ahora. Saco de ahí lo positivo, pero sin pararte en el camino por luchar por lo que quieres, por el futuro. No valorarme por mi última carrera.

¿Cuánto le duele no estar en las presentaciones de los Grandes Premios?

Eso no me importan mucho. No es lo que más me duele. Me duelen más otras cosas.

¿Cómo qué?

No poder demostrar con resultados la confianza que ha tenido Honda en mí. Han apostado por un piloto ganador de cinco mundiales al que le está costando demasiado la adaptación a la moto. El problema aquí es el tiempo. Si las dos partes ponemos empeño, yo por adaptarme más a la moto y Honda por darme cosas que amolden más mi zapato... quizá medio número más u otro tipo de plantilla… lo demostré en Ducati. Con tiempo y mucho trabajo se consigue: tener a Lorenzo y moto competitivos y ganadores. Pero en este mundo el tiempo pasa volando. Y nadie tiene mucha paciencia, ni el piloto ni el equipo.

Ha dicho que no solo es por parte de Honda, que también usted está descontento con la situación. ¿Cuánta paciencia tendría usted?

(Se queda varios segundos sin contestar) Buena pregunta, buena pregunta. Yo creo que con tiempo y voluntad se puede conseguir. No sé cuánto tiempo puede tardar, pero se puede conseguir. Pero entiendo que un equipo ganador como siempre ha sido Repsol Honda no puede tener un piloto haciendo décimos, el once, el trece. Lo entiendo perfectamente.

¿Le genera más dudas la comparación con Márquez?

Sería un error pensar en eso, en llegar al nivel de Márquez en poco tiempo. La Honda es una moto que solo desde fuera ya ves que está hecha para él. Márquez es más pequeñito, las piernas más pequeñas, es una moto más compacta, tienes que pilotar más agresivo y deambulando en las curvas, como a él le gusta pilotar. Es una moto perfecta para su medida. Y encima lleva siete años con ella. Yo en Yamaha, cuando llevaba siete años, conocía todo, la llevaba a la perfección, cada año me superaba e iba más rápido. En su momento, cuando llegué a Ducati -en 2016- me ganaban todos. Andrea Dovizioso me sacaba un segundo, me ganaba Danilo Petrucci, Álvaro Bautista, incluso Michele Pirro que era probador, que no tenía experiencia en competición, pero sí con la moto. Yo no tenía experiencia y no sabía cómo pilotarla y me cansaba y la moto era muy brusca y no me encontraba cómodo ergonómicamente. Con paciencia y mucho tiempo se consiguió. Faltó la paciencia en el peor momento. Cuando faltaba tan poco tiempo para explotar, les faltó esa paciencia para confiar. Al final lo conseguimos. El problema, como digo, es el tiempo. Si va a ser suficiente medio año, un año, un año y medio. No lo sabemos. Esperemos ver pronto algo de progreso.

¿Nota que ha perdido respeto por parte de los rivales en la pista?

Bueno, pero creo que es algo humano. Uno respeta más a los fuertes. Y en este mundo es ser fuerte, ser agresivo, ser rápido, frenar fuerte y ganar carreras. Cuando te falta eso no es que no te respeten, pero te tienen menos en cuenta. Es normal. Me pasó a mí cuando yo ganaba y tenía menos en cuenta al que hacía décimo que el que estaba segundo y luchaba conmigo por las victorias. Es normal que les pase a ellos. No es algo que vea injusto.

¿Cómo le afecta todo lo que se habla de usted en esta época sin buenos resultados?

Me afecta que se inventen las noticias. Por interés para vender más. O para hacer daño. Pero si se dice una verdad no me afecta. Me molesta e intento luchar contra esa injusticia de que se inventen las cosas. Voy directamente al periodista y le digo por qué lo ha hecho o le hago saber mi malestar. Eso sí que no es justo.

¿Tiene que pensar en tantas cosas que ha encerrado su instinto?

Es un proceso. Cuanta más experiencia tienes con la moto menos piensas. Pero si no piensas, tampoco encuentras soluciones que te hagan mejorar en las áreas que te faltan. Todo en la vida es compromiso. Ni antes era tan bueno ni ahora soy tan malo. Ni demasiado frío es bueno ni demasiado calor es bueno.

¿Le dura mucho la frustración?

(Se para a pensar varios segundos) Uff. Depende de la vez.

Ha pasado por Palma, Porto do Son, Barcelona, Suiza, ¿dónde se siente en casa Jorge Lorenzo?

Lo descubriré cuanto tenga más tiempo. Pero me considero una persona de mundo y sin barreras. Me gustaría que el mundo tuviera menos barreras.

¿Qué está leyendo?

Libros de motivación y que me ayuden a aprender algo siempre. Ahora mismo estoy leyendo uno pequeñito que se titula algo así como «El Kaicen», de la cultura japonesa, sobre la mejora continua.

¿Es mejor persona ahora que hace tres años después de lo que ha tenido que luchar?

Valoro más los momentos de cuando me iban bien las cosas y ganaba. Ahora me doy cuenta de que cuando sucedía no lo valoraba tanto.