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Diego y Maradona, fútbol, cocaína, prostitutas y la Camorra en Nápoles

Hoy se estrena en los cines de toda España Diego Maradona, el documental de Asif Kapadia sobre la carrera del mito argentino

Madrid Actualizado: Guardar
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5 de julio de 1984. En la ciudad más pobre de Italia y, posiblemente de Europa, juega el club con más deudas de la Serie A. Ninguno de ambos escenarios son motivos de peso para que el Nápoles deje de fichar al futbolista más caro del mundo, Diego Armando Maradona. Su presentación bate todos los récords. 85.000 personas en San Paolo. «Héroe. Dios. Rebelde. Tramposo», así fue el paso del astro argentino por el club italiano, según refleja el documental dirigido por Asif Kapadia que este jueves 11 de julio se estrena en los cines españoles: 'Diego Maradona'.

El largometraje, de dos horas de duración, se centra en los dos Mundiales que jugó con Argentina durante esa etapa. Campeón en México 86 y finalista en Italia 90. Pero sobre todo, revive los siete años del astro argentino en el Nápoles (1984-1991), una experiencia que comenzó con una pregunta inimaginable en los tiempos de hoy: «¿Sabe usted qué es la Camorra y que el dinero de la Camorra está en todas partes, inclusive en el fútbol?», esa fue la primera cuestión a Maradona en la conferencia de prensa de su presentación como nuevo jugador del Nápoles. Corrado Ferlaino, presidente de la entidad italiana, prohibió a Diego contestar, cogió el micrófono y expulsó de la sala al periodista, al que acusó de relacionar sin pruebas al Nápoles con la famosa organización criminal y mafiosa. Entonces, Maradona no tenía ni idea qué era eso la Camorra, pero pronto se entregó a ellos, haciéndose íntimo amigo de Carmine Giouliano, uno de los capos del clan de Forcella. Aquella relación acabaría siendo su fin en el Nápoles.

Pero antes, Maradona hizo algo que jamás hubiera sido posible con él. De las 111 ligas disputadas en la historia del fútbol italiano, solo seis las han ganado equipos de Roma o del sur del país transalpino. Y dos de ellas fueron logradas por el Nápoles (1987 y 1990) durante el paso de Maradona por «la ciudad más sucia de Italia»: «El poder social y económico era de los equipos del norte. Juventus, Milán, Inter, Fiorentina... Los napolitanos eran los africanos de Italia. Los que no nos lavábamos. Éramos enfermos de cólera. Me di cuenta lo racista que era Italia con Nápoles y sus ciudadanos», explica Maradona.

Diego logró que un equipo que solo había ganado dos Copas en su historia y cuyo reto era no descender, de repente le tuteara a los gallos de la Serie A. En su primera temporada, deja al Nápoles octavo. En la segunda, tercero con Maradona de pichichi. Aquella temporada 85-86, el triunfo ante la Juventus (1-0) gracias a un golazo de Diego provocó cinco desmayos y dos ataques al corazón entre los aficionados presentes en San Paolo: «En Italia el fútbol era fuerte y duro, pero si dejaba la técnica para correr, no servía. Si iba con toda la velocidad a mi técnica, mi técnica no valía. Tuve que buscar un equilibrio, y eso no fue sencillo», detalla el astro sobre su paso por el fútbol italiano.

Primer Scudetto

El 10 de mayo de 1987, en su tercera temporada, Maradona hizo campeón al Nápoles, solo once meses después de ganar con Argentina el Mundial de 1986: «Este título es más importante que la Copa del Mundo», confesó en mitad de la celebración. En la entrada al cementerio de la ciudad, se colocó una pancarta que decía «no sabéis lo que os habéis perdido». «Ese Scudetto fue una redención social para la ciudad que continuó durante varios años», explica Ciro Ferrara, otro de los jugadores importantes de aquel Nápoles.

Semanas antes de aquella gesta inimaginable, había nacido su hija Gianinna, fruto de su relación con Claudia Villafañe, su novia desde la adolescencia. En el olvido, había quedado un affaire con Cristiana Sinagra, amiga de su hermana María, del que nació Diego Maradona Jr., hijo que hasta el año 2016 no reconoció nunca como suyo. Era el otro lado del futbolista, mujeriego, además de consumidor de cocaína y de chicas de pago: «Una cosa era Diego y otra Maradona. Con Diego iría al fin del mundo pero con Maradona no daría un paso. Diego no tiene nada que ver con Maradona, pero Maradona arrastra a Diego por todos lados», explica Fernando Signorini, su preparado físico personal de toda la vida.

Aparte de aquel Scudetto de 1987, Maradona ganó una Copa (1987), una Supercopa (1990), una UEFA (1989) y Scudetto más (1990), pero en esos últimos años en Nápoles su adicción a las drogas era pública y su imagen ya no era la misma que al principio. Escuchas de llamadas intervenidas en la «Operación China», en la que la Camorra de los Giouliano de Foncella salía muy mal parada por el tráfico de drogas y de mujeres, implicaron a Maradona en este grave asunto. Era 1991 y vivía sus últimos meses como jugador del Nápoles. Tras pactar con la Fiscalía una condena de un año y dos meses y una multa de medio millón de liras, le vino de seguido la acusación de dopaje. En un control de orina tras un Nápoles-Bari dio positivo por cocaína, e Italia le sancionó con un año sin jugar, castigo jamás visto en la historia del fútbol que la FIFA trasladó a nivel mundial. El 1 de abril de 1991, 24 horas después de conocer esa dura sanción, Maradona y su familia se marcharon a Buenos Aires: «En Nápoles me recibieron 85.000 personas. Y me fui solo».