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Montañas de cocaína y la camorra tras la mano de Dios: Maradona se desnuda en su homenaje en Cannes

«Diego está obligado a afrontar sus propios demonios porque nadie más es Maradona. Allí, en lo más alto, está solo», explica el director del documental sobre el astro

Cartel de Maradona, el documental del astro dirigido por el oscarizado Asif Kapadia
Cartel de Maradona, el documental del astro dirigido por el oscarizado Asif Kapadia - AVALON
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Los humanos parecemos necesitados de ídolos a los que adorar, acosados por nuestras rutinas y alguna que otra ruina. Buscamos hombres y mujeres, que los griegos consideraban semidioses, para convertirlos en mitos. Nos valen músicos, atletas o incluso influencers obsesionados consigo mismos. El realizador británico Asif Kapadia hace carrera retratando en sus documentales las vidas de algunos de ellos. Lo hizo con Ayrton Senna y Amy Winehouse, y lo vuelve a hacer con Diego Armando Maradona.

La gran diferencia entre los dos documentales anteriores de Kapadia y este es que en los anteriores, los protagonistas no podían contar su vida, mientras que el astro argentino es uno de los narradores de un filme que de forma detallada relata su complicada realidad. «Un pillo y un genio», dicen en un momento del documental. Así es en la cancha de la vida este futbolista irrepetible que lo mismo marca con la mano, como tres minutos después se apunta un gol antológico driblando desde la mitad del campo.

«Siempre he pensado que la vida de Maradona era una locura, sabía lo que le había pasado porque a mí me gusta el futbol. No llegué a este documental a ciegas, como me ocurrió con Amy y Senna», explicó Kapadia. Concentrándose en los años que vivió en Nápoles, la cinta no esconde los problemas de adicción del ídolo del balompié, ni tampoco su relación con la camorra. «Diego es un hombre inteligente y carismático, obligado a afrontar sus propios demonios porque nadie más es Maradona. Allí, en lo más alto, está solo», explica Asif.

Ayer, en Cannes, el gran protagonista fue Maradona, pese a que el astro argentino no paseó por la alfombra roja del festival. Y aunque los compañeros de prensa que «ven fantasmas» asegurasen que estaba en «la croisette», Maradona no apareció por Cannes. Y pese a todo, el futbolista robó todo el protagonismo a las estrellas del cine del día, los hermanos Dardenne, y eso que el documental no se ha estrenado en la Sección Oficial, sino que ha llegado por la puerta de al lado, por donde aparecen las estrellas internacionales.

Perseguir la estrella

Asif Kapadia ha estado seis años detrás del ídolo argentino. Seis años que dieron sus frutos porque el futbolista no quería participar del proyecto. Finalmente los productores lo consiguieron. Maradona es un documental a la medida de los amantes del futbol, un retrato donde se celebra el deporte y se advierte sobre los peligros de la fama.

El documental de Maradona no esconde nada de la vida del mito: pobreza, éxito brutal, drogas, mujeres, camorra... Algo más de dos horas de metraje que se centra en su época del Nápoles y que se puede resumir a la perfección con una frase que dice su preparador físico, Fernando Signorini: «Con Diego iría hasta el fin del mundo, pero con Maradona no daría ni un paso». Maradona le respondió: «Sí, pero si no hubiera sido Maradona, todavía estaría en Villa Fioriti».

Allí, los siete miembros de la familia vivían en una sola habitación y el pequeño, Diego, siempre soñó con comprar una casa para sus padres, lo que hizo con solo 15 años. Desde ese momento se ocupó de toda la familia, «mucha carga para una persona», reconoce en el documental su hermana María, según recoge Efe.

Ese origen humilde marcó a un Maradona que tras lograr el éxito en el Boca Juniors partió a Barcelona, donde una hepatitis y la fractura del tobillo izquierdo -la entrada de Goicoechea aún provocó exclamaciones de horror durante el pase de Cannes- le impidieron cumplir su sueño español. «Llegué a Nápoles después de la mala experiencia del Barcelona. Me quedé sin plata. No conocía Nápoles pero no había ningún equipo que me comprara», recuerda Maradona, cuya voz en of acompaña gran parte del documental.

Goles en la pantalla grande de Cannes

Llegó a Nápoles en 1986, año en el que consiguió ganar el Campeonato del Mundo con Argentina en México, con los dos famosos goles contra Inglaterra en la semifinal, una revancha por la guerra de las Malvinas. El Gran Teatro Lumière de Cannes se caía con la ovación de los espectadores ante el espectacular segundo gol de Maradona y los asistentes al pase de gala coreaban el nombre de Diego ante la sonrisa de Kapadia, emocionado por la recepción del filme.

Silencio sin embargo al ver otras partes del documental, las que mostraban el lado oscuro del astro argentino. Los comienzos no fueron fáciles en Nápoles -«pedí una casa y me dieron un departamento, pedí un Ferrari y me dieron un Fiat», cuenta el argentino con humor-, pero se dio cuenta de que allí el fútbol pasaba ante todo, ante las familias y los amigos, y se propuso que el club ganara el scudetto.

Lo conseguiría dos veces (1987 y 1990) y en el camino se convirtió en un dios, adorado hasta extremos inimaginables. Algo muy difícil de soportar sin perder la cabeza. Y Maradona no pudo con ello. Cayó profundamente en el consumo de cocaína que reconoce haber comenzado en Barcelona, tenía relaciones con todas las mujeres que podía -«Estaba enamorado de Claudia (Villafañe) pero tampoco era un santo»- y comenzó a estar rodeado de la peligrosa Camorra napolitana a través de Camilo Giuliano.

Una noche, recuerda Maradona, «me subieron en una moto y me llevaron a una casa. La mesa ya estaba preparada para cenar. Había fusiles, parecía 'Los intocables' y Al Capone. Para mí era todo como un filme». Maradona entró en una espiral difícil de parar. La cocaína era muy fácil de conseguir en Nápoles a través del clan Giuliano. Y tras cada partido del domingo empezaba una fiesta que duraba hasta el miércoles, cuando se concentraba para estar limpio cuatro días más tarde.

Ya había perdido la final del Campeonato del Mundo de Italia contra Alemania tras dejar al país anfitrión fuera en una dramática final en Nápoles. Se convirtió en la persona más odiada en la ciudad que antes le adoraba y lo único que quería era irse. Su mujer y madre de sus dos hijas, Claudia Villafañe tiene recuerdos cariñosos del astro del fútbol y asegura que le destrozaron entre todos.

Fue un abandono total y una apertura a todo tipo de ataques, personales, fiscales o penales. Maradona salió corriendo en cuanto tuvo ocasión, pero se fue de Nápoles solo, un momento muy duro para el jugador, que recuerda que al llegar allí le recibieron 85.000 personas. El documental muestra su regreso a Argentina, su progresivo deterioro físico y su ingreso en un psiquiátrico. También su encuentro con su hijo italiano, Diego, al que tardó casi dos décadas en reconocer. Ya no es una estrella, pero sigue levantando pasiones, como ha hecho en Cannes.