Sara Hurtado y Adriá Díaz, en una imagen de archivo
Sara Hurtado y Adriá Díaz, en una imagen de archivo - AFP
Patinaje artístico

Los patinadores españoles, turistas de elite en Canadá

Media selección española de patinaje vive allí en un limbo legal que les provoca problemas y entorpece su preparación

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Han pasado cinco años desde que Javi Fernández, el pionero de los patinadores sobre hielo en España, dejó España para vivir en Canadá. Allí le esperaba Brian Orser y todo su equipo. El mejor escenario posible para seguir creciendo y convertirse en el mejor patinador del mundo. Llegaron los éxitos y a su estela se subieron otros jóvenes españoles que perseguían un sueño similar. Siempre con la gloria olímpica en el horizonte. Anhelos dibujados sobre una pista de hielo.

En estos cinco años de esfuerzo y alegrías ha habido siempre un problema latente. Un obstáculo que ni Javi ni ninguno de los otros seis patinadores de la selección española presentes en Canadá han podido sortear. Uno más complicado que un triple mortal o una caída sobre el hielo. La burocracia canadiense se ha entrometido en la vida de estos deportistas de elite, condenados a vivir con un visado de turista, privados de derechos propios de un trabajador cualquiera. Un pequeña piedra en el camino que tanto la Federación de Deportes de Hielo como el Consejo Superior de Deportes (CSD) han tratado de paliar en la medida de lo posible.

«Es un peaje que tenemos que pagar por vivir nuestro sueño y, aunque no se solucione, seguiremos viniendo aquí a entrenar»
Sara Hurtado

Vivir en Canadá no es fácil. La excelente acogida de los canadienses y el buen nivel de vida del que disfrutan la mayoría de los españoles que residen allí contrasta con la enrevesada burocracia del país en temas de residencia. Tan simple, que no hay término medio ni escenario posible para dar cabida a un deportista de elite. «En Canadá solo hay dos grandes vías de entrada: como turista o con permiso de trabajo», relatan fuentes del CSD, desde donde se lleva años trabajando para encontrar una solución a este problema que obliga a los patinadores españoles a vivir en una especie de limbo legal, saliendo cada seis meses del país y sorteando incidentes cotidianos que nunca deberían ser una preocupación para ellos. «Para nosotros, es algo más que una molestia. Sientes que no eres nadie, porque no tienes ningún derecho. Es un peaje que tenemos que pagar por vivir nuestro sueño y, aunque no se solucione, seguiremos viniendo aquí a entrenar», afirma a ABC Sara Hurtado, una de los miembros de la selección de patinaje sobre hielo que más tiempo ha estado viviendo en el país americano.

Un trabajo silencioso

Esta madrileña de 23 años, que ha regresado ahora a España para encontrar una nueva pareja tras su ruptura con Adriá Díaz, llevaba desde 2011 en Montreal, así que sabe bien lo que significa vivir y entrenar con un visado de turista. «Nos toca hacer frente a problemas que un deportista de elite no debería tener. Asuntos cotidianos, como tener una cuenta bancaria, alquilar un piso o pagar el teléfono móvil se convierten en una pequeña odisea. Te vuelves más hábil para encontrar parches a estos asuntos, pero es tiempo que no dedicas a entrenar», asume Hurtado. Ella, como el resto de patinadores españoles en Canadá, tiene que asumir un gasto extra para hacer frente a esas dificultades. Un aumento de las facturas que tanto el CSD como la Federación ayudan a pagar con sus fondos, en lugar de utilizarlos para otros fines.

«No es la situación ideal, pero se adaptan. Todos nos hemos adaptado a ello para que nuestros chicos puedan entrenar en las mejores condiciones posibles», afirma Xavi Cherta, gerente de la federación, que prefiere «trabajar en silencio» para buscar una salida a este problema. A pesar de que en todo este tiempo solo han encontrado puertas cerradas, no se resignan. «Espero que cuando vuelva el año que viene a entrenar a Canadá ya hayamos encontrado una solución», afirma Sara Hurtado, que habla en nombre de todos sus compañeros. «Turistas» de elite en busca de un sueño.