Alhambra, durante el Inglaterra-Francia del VI Naciones de 2015
Alhambra, durante el Inglaterra-Francia del VI Naciones de 2015 - WORLD RUGBY
Rugby

Alhambra Nievas, en la atalaya del rugby mundial

La mejor árbitra del planeta habla español, tiene acento granadino y aspira a pitar en los Juegos Olímpicos de Río

MADRIDActualizado:

Tiene 32 años, de nombre es Alhambra y de primer apellido Nievas, su padre es natural de Quentar y su madre nació y se crió en Beas de Granada (el municipio donde ella también vino al mundo), y es ingeniera de telecomunicaciones, pero no es precisamente por dicha profesión por la que se ha hecho famosa. Alhambra Nievas (9 de agosto de 1983) es una «’granaína’ de pura cepa» situada en la cima del rugby femenino. Es la mejor árbitra del mundo y eso que en nuestro país el deporte del balón oval emerge, siendo generosos, en un tercer escalafón tanto en número de practicantes como a nivel de popularidad.

«Yo siempre fui muy deportista. De pequeña jugaba a fútbol, tenis, baloncesto, voleibol y, también, practicaba el karate. Pero no fue hasta los 19 años cuando probé el rugby. Unos compañeros de la Universidad de Málaga me convencieron para apuntarme al equipo de chicas y fue un amor a primera vista. Estuve 11 temporadas jugando a nivel profesional y tres de ellas fui internacional con la selección española, pero en 2013 tuve que elegir entre seguir compitiendo o decantarme por mi papel de árbitra, y fue lo segundo», relata a ABC.

Alhambra, mientras estudiaba Telecomunicaciones y jugaba al rugby, comenzó en 2006 una carrera paralela como colegiada que en solo una década le ha llevado a ser la número uno: «Hace diez años, una amiga me ofreció pitar partidos de niños. Aquello fue a más, y el Comité Andaluz me animó para sacarme el curso de árbitra a nivel nacional. Y así, poco a poco, fui ascendiendo hasta pitar División de Honor masculina desde 2012 y a hacerlo a nivel internacional femenino desde 2013. Arbitro Series Mundiales, estuve en el ultimo Mundial (Francia 2014), el pasado año pité en el VI Naciones, y repetiré en este 2016».

Empezó a jugar con 19 años. Fue internacional. Se retiró en 2013 cuando estalló su carrera de árbitro. Desde entonces, Mundial de Francia (2014), VI Naciones (2015)...

Su veloz y asombroso crecimiento le ha valido el reconocimiento del mundo del rugby y, por primera vez en la historia, en la gala anual de los premios que entrega World Rugby (la institución que gobierna las federaciones a nivel internacional), una mujer se colaba entre los tres finalistas: «Para mí, el premio ya era estar allí junto a Nigel Owen, el ganador, y Jérome Garcès. Es cierto que tuve un buen 2015, pero mi nominación la interpreto más desde el punto de vista colectivo. Es un reconocimiento al arbitraje femenino que tanto ha evolucionado en los últimos cinco años. Hasta 2010, el rugby femenino era pitado mayoritariamente por hombres y hoy lo hacen casi en exclusividad las mujeres. De hecho, en el Mundial de Francia solo hubo árbitras».

Garcès, Owen y Alhambra
Garcès, Owen y Alhambra- RHYS JONES

Alhambra habla con entusiasmo de sus compañeras y de su gremio, y lo hace apoyada en los imperecederos valores del deporte más puro y sagrado: «En el rugby no sufrimos distinciones de sexos. Es el deporte donde hay más igualdad. Es indiferente si somos hombres o mujeres, lo importante es el propio deporte. El machismo respecto al deporte femenino encuentra una excepción en el rugby y por eso creo que nuestra sociedad debería reflejarse bastante más en él».

«Para vivir con humildad»

Alhambra tiene la inmensa fortuna de ser la única árbitra española en poder vivir de ello, pero resalta que ni mucho menos nada en la abundancia: «’World Rugby’ nos hace un contrato semiprofesional que engloba todas las competiciones internacionales, pero la cantidad que nos paga anualmente no es el ni el 10% de lo que cobra un árbitro de fútbol de Primera (200.000 euros). Si a eso le sumo lo que gano por pitar en España y una pequeña ayuda de la Federación que recibo, me da para vivir, pero de un modo humilde. En España el que pita en máxima categoría trabaja de lunes a viernes y el fin de semana arbitra. Lo hace por amor al rugby, no por dinero. Por eso me considero una privilegiada».

El próximo reto de esta exitosa granadina está en Río de Janeiro. En París 1924 fue la última vez que el rugby tuvo protagonismo en unos Juegos y 92 años después regresa al foco olímpico: «En marzo se eligen los árbitros que irán a Brasil y no puedo negar que es uno de los sueños de mi vida. Ojalá sea seleccionada y ojalá me respeten las lesiones».