Nuria Espert y Lluís Pasqual, en el teatro de La Abadía
Nuria Espert y Lluís Pasqual, en el teatro de La Abadía - Efe

Lluís Pasqual: «El trabajo de los políticos no es ser agitadores, como ocurre en Cataluña»

Primera comparecencia del director después de su dimisión como responsable del Teatre Lliure

Nuria Espert, bajo la dirección de Pasqual, estrena en La Abadía «Romancero gitano»

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La procesión va por dentro. El proverbio clásico resume de manera ilustrativa el estado de ánimo de Lluís Pasqual ayer, en el teatro de La Abadía, en su primera comparecencia pública después de todo el escándalo que desembocó en su dimisión como director del Teatre Lliure -institución que acaba de eliminar su compañía joven, la Kompanyia Lliure-. Lo hacía acompañado por Nuria Espert para presentar «Romancero gitano», un espectáculo sobre el poemario de Federico García Lorca, el autor que más ha marcado la carrera de Pasqual.

Lorca abrió la conversación, pero enseguida se dejó de lado al poeta para entrar en asuntos que poco tienen que ver con la lírica. Aparentemente aplomado, Lluís Pasqual contestó sin evasivas a todas las preguntas que se le hicieron. Sobre la denuncia en Facebook de Andrea Ros, origen de lo que Pasqual llegó a definir como vodevil, el director catalán aseguró que «fue una calumnia, que contaminó, en el contexto de un clima muy tenso, al personal del teatro, y yo necesito la complicidad de la gente que trabaja conmigo. Yo no sé trabajar con tensión; el teatro necesita una profunda libertad, la única regla en una sala de ensayos es que no hay reglas. Por eso mi dimisión», concluyó.

Como se recordará, la denuncia de Andrea Ros, secundada después «por un falso colectivo feminista -dijo el director-que decía representar a ochocientas personas y que luego no era así-, se produjo después de la renovación de Pasqual al frente del Lliure, y en su texto la actriz aseguraba haber sido humillada y vejada por él hace cuatro años, cuando ensayaban «El Rey Lear». Aquel montaje lo protagonizó Nuria Espert, que ayer aseguró tajante: «No falté a ningún ensayo, participara yo o no -recordó-. Y eso que ella denunciaba no pasó. No hubo en todo el proceso una palabra más alta que la otra. Es mentira».

La sombra del independentismo planeó desde un principio sobre el caso -Pasqual se ha declarado siempre contrario al separatismo-. «No voy a decir, porque no lo sé -dijo ayer- si mi marcha se debe a motivos políticos; ni sé si el independentismo tiene algo que ver en este vodevil. Lo que sí sé es que dos medios tan significados como TV3 y “Ara” fueron los primeros que se hicieron eco de las denuncias de ese falso colectivo de feministas. Esos medios hincharon el globo y, después, curiosamente, el Comité de Empresa abrió una investigación de salud laboral. Yo lo atribuyo a la tensión que se vive en Cataluña».

«Cuando hay una guerra en un país, lo contamina todo, incluidas las actuciones de toda la población. A los políticos les hago un reproche: nosotros les pagamos para que hagan su trabajo, y entre sus labores no está la de ser agitadores. Y en Cataluña ha habido básicamente una agitación que ha llevado a la gente a la calle. Nos han hecho creer que la fuerza está ahí, y eso es un secuestro. No es cierto que no haya tensión en las familias. La hay, y mucha».

«No creo en el independentismo -añadió Pasqual-, pero digo, como en la frase atribuida a Voltaire, que daré la vida para que usted pueda defender sus ideas. De hecho, el Teatre Lliure ha sido el único que ha llevado el “procés” a su escenario: yo encargué a doce autores otros tantos textos en los que reflexionaran sobre el “procés”. Pero el teatro no puede ser sectario, sería algo injusto para el público».

Y éste, dice Pasqual, es el gran olvidado en todo este caso, en el que, asegura, ha recibido más muestras de cariño -como la nota de apoyo que le entregó una señora en el AVE- que de rechazo. No quiere pensar en cuánta gente le ha decepcionado. «Tenía que elegir entre Lorca y toda esta basura -asegura-, y la elección es bien sencilla».