Anders Trentemøller se dio a conocer, hace más de una década, con una serie de singles y remezclas que remitían a la energía bailonga de los 90
Anders Trentemøller se dio a conocer, hace más de una década, con una serie de singles y remezclas que remitían a la energía bailonga de los 90 - ABC

Trentemøller: «The Velvet Underground cambió mi mundo totalmente»

El DJ y compositor presenta «Fixion» en Madrid y Barcelona con todas las entradas vendidas

MADRIDActualizado:

Anders Trentemøller está sorprendido y muy contento. Las entradas para su concierto de mañana en la sala Apolo de Barcelona se agotaron hace semanas, al igual que las de Liubliana, Roma, Milán, Múnich, Hamburgo y Oslo. Y lo mismo ocurrió en el Teatro Barceló de Madrid, lo que le obligó a trasladar su actuación de este viernes al gigantesco Palacio de Vistalegre, donde también ha vendido las 14.000 localidades del recinto. Está imparable. «Estamos agotándolo todo. Nunca habíamos vendido tanto en la primera semana de vida de un sencillo. Es genial ver que la gente tiene tanta fe en mi nuevo álbum», reconoce este DJ, compositor y gurú danés de música electrónica que se dio a conocer, hace más de una década, gracias a una serie de singles y remezclas que parecían encapsular buena parte de la energía bailonga que se había perdido en alguna grieta de los 90.

«Low y Blonde Redhead son dos de mis bandas favoritas de siempre»

Desde su elegante y renovador debut en largo, « The Last Resort» (2006), el bueno de Trentemøller ya pensó que un álbum suyo, por muy electrónico que fuera, no podía consistir en una simple colección de piezas discotequeras, sino en algo más orgánico. Esa evolución le llevó en sus dos siguientes trabajos –« Into the Great Wide Yonder» y « Lost»– hacia terrenos más eclécticos, a moverse en las fronteras de otros estilos, llenando sus temas de sintetizadores obsesivos, guitarrazos distorsionados y melodías vocales aparentemente alejadas de su universo musical, como las aportadas por grupos como Low o Blonde Redhead. «Yo no canto bien y para mí era importante trabajar con vocalistas que tuvieran voces fuertes. Quise colaborar con artistas cuya música me gusta y a los que les gusta mi música. Y Low y Blonde Redhead son dos de mis bandas favoritas de siempre», explica.

Ahora, en su última parada, hasta reniega de la electrónica convencional, incorporando instrumentos como el theremín o la mandolina. «Realmente no me gusta la música de baile, no me aporta nada. Se hace con un propósito que para mí no tiene. Si me encuentro en una ocasión especial de mi vida o en alguna celebración con mi novia, no pongo un tema de house, pongo otra cosa. No es algo que yo escuche. Cuando hice esa música en el pasado fue divertido, pero nunca quise limitarme a un solo estilo, sino explorar mundos diferentes», sostiene Trentemøller, mientras recuerda la primera canción que realmente le impactó en su adolescencia: « Venus In Furs». «Esa melodía hipnotizante era muy diferente a lo que yo solía escuchar en la radio. The Velvet Underground cambió mi mundo totalmente. Aquel primer álbum de la banda es el impacto musical más grande que he tenido mi vida», asegura.

Quizá por eso el artista danés vuelve a Europa para presentar « Fixion» (In My Room, 2016), acompañado de nuevo por cinco músicos. Sintetizadores, guitarras, bajo, voz y batería, la única forma que entiende de llevar al directo este cuarto disco que, partiendo de una electrónica trabajada hasta el detalle, acaba conquistando tierras del pop, el rock e, incluso, el post-punk. «Siempre estoy intentando desarrollarme. Para mí hacer música trata de sentir que no he explorado lo suficiente. No tiene que con el dinero o con el hecho de desarrollar una carrera, sino con investigar y descubrir nuevos territorios en los que todavía no he trabajado», explica el compositor, que resume la ecuación a una fórmula mucho más sencilla: «Hacer música de calidad para poder salir a tocarla». «Me siento muy afortunado de que la gente se alegre de que vaya a sus ciudades a tocar mi música. Un vez me pasó una cosa muy bonita. Vi en uno de mis conciertos a un hombre de unos 50 años con un estilo muy rockero. Al principio tenía una pose muy dura y pasota, pero cuando empezamos a tocar “ Miss You”, una de mis canciones más emotivas, observé como se echaba a llorar. Eso me afectó mucho», rememora el DJ.