Sergey Lazarev, durante su actuación en las semifinales de Eurovisión
Sergey Lazarev, durante su actuación en las semifinales de Eurovisión - REUTERS

EurovisiónRusia, contra todos: Eurovisión contiene el aliento ante la gran final

Las leyes anti-gay de Putin podrían politizar la próxima edición del concurso si el ruso Sergey Lazarev se alza con el triunfo. Australia, Armenia y Ucrania, las alternativas. El pesimismo impregna la candidatura española a pocas horas de la gala

ENVIADO ESPECIAL A ESTOCOLMO (SUECIA)Actualizado:

Todos contra Rusia. Eurovisión llega esta noche a su gran final conteniendo el aliento ante un posible triunfo ruso. El show televisivo más importante del continente, que en los últimos años ha hecho evidentes gestos de apoyo al mundo homosexual y cuya base de fans procede en buena parte de este colectivo, se resiste a viajar a un país que ha promulgado severas leyes de carácter homófobo. Pero su representante, Sergey Lazarev, acude a la gran cita como el líder en las casas de apuestas y con el convencimiento de que la segunda victoria de Rusia, tras la de Dima Bilan en 2008, es muy posible. Para evitar cabos sueltos, la delegación rusa ha apostado para su escenografía por una revolución tecnológica que parte de la idea del juego con proyecciones que coronó el año pasado en el mismo festival al sueco Måns Zelmerlöw y su canción "Heroes". La regla no escrita de que la imitación no funciona en Eurovisión, y que lo que ha tenido éxito una vez no se repite, quedaría bajo tela de juicio si finalmente los pronósticos no se equivocan y Sergey Lazarev se lleva el premio. [ Guía para seguir la final de Eurovisión]

Pero no lo tendrá fácil. Ucrania, Australia y Armenia se han erigido tras las semifinales como rivales importantes que pueden dar el campanazo final. Los ucranianos, además, han planteado su competición este año como una confrontación directa con los rusos. Jamala, una artista de 32 años y con una amplia carrera a sus espaldas, concurre con una balada dedicada a los tártaros de Crimea, que sufrieron masivas deportaciones durante el estalinismo. Pese a que Rusia protestó oficialmente al entender que la canción violaba la norma que impide que temas con contenido político participen en el concurso, Ucrania logró el visto bueno de los organizadores y podrá pelear esta noche por el triunfo.

Armenia, un país que hasta la fecha no ha conseguido aún la victoria en Eurovisión, apuesta fuerte este año con un tema ecléctico y arrollador que sorprende con una realización impecable y una actuación llena de pirotecnia y elementos lumínicos para potenciar la fuerza de su «LoveWave». Su representante, que recibió esta semana una dura advertencia por parte de la organización al mostrar en las semifinales una bandera del Nagorno Karabaj en plena disputa con Azerbaiyán, será la última en actuar. Australia, mientras, cerrará el primer bloque de la final. El país oceánico, que debutó el año pasado como invitado, llega a la cita con opciones de triunfo gracias a la sobresaliente candidatura de la cantante Dami Im. La artista, de origen surcoreano y ganadora del programa "X-Factor", interpretará "Sound of silence", una potente balada bajo una escenografía con proyecciones y tecnología 3D. La injerencia oceánica ha sido cuestionada por muchos al considerar que desvirtúa la idea de un concurso continental. Entre ellos, el comentarista de la BBC Graham Norton, que considera su participación en Eurovisión "una estupidez". Sin embargo, la propia Dami Im justifica su presencia al considerar que su país es "fan del festival desde los ochenta". "Nos encanta el concepto de unión a través de la música. Estoy muy agradecida de poder formar parte de esto". Si Australia gana, un país europeo sería el encargado de organizar el festival del próximo año aunque la televisión australiana estaría obligada a cubrir la mitad de los costes.

El pesimismo invade la candidatura española

Fuera del ramillete de favoritos, España busca su hueco en la parte alta de la tabla con Barei y su "Say Yay!", el primer tema íntegramente en inglés que representará a nuestro país. Pese a que las expectativas antes de su llegada a Estocolmo eran altas, la candidatura española ha comenzado a desfondarse en la recta final. Una muy cuestionada escenografía, para muchos sin energía y poco trabajada, ha cubierto de pesimismo las aspiraciones de Barei. La intérprete, salvo cambio de última hora, lucirá un vestido camisero corte trapecio en pallet de lentejuelas doradas con un número tres impreso, el número de la suerte de nuestra representante. Un coro de cinco voces femeninas la acompañarán en un escenario donde la artista se caerá al suelo a mitad de actuación para transmitir el mensaje de superación frente a la adversidad que destila su canción. «Mucha gente me ha dicho que mi actuación es de las más sencillas pero también la más inteligente», comentaba la artista a ABC dos días antes de su gran cita. «La caída es una simple acción que nadie va a olvidar quede en el puesto que quede. Es marca. La gente siempre me recordará como la chica que se desploma».

Justin Timberlake, invitado de lujo

En total, serán 26 los países que competirán esta noche por el triunfo en una gala que presentarán Petra Mede y el último ganador del certamen, Måns Zelmerlöw. El festival estrenará en esta edición, además, nuevo sistema de votación. Los puntos se dividirán este año en dos partes: el primero mantendrá el reparto tradicional con los votos del jurado y el segundo sumará globalmente para cada país los puntos otorgados por el televoto. De esta manera, el festival asegura emoción hasta el final, puesto que el ganador del certamen no se conocerá hasta el último minuto de la gala.

Antes de las votaciones, Eurovisión dará la bienvenida a la primera estrella internacional que participa sin entrar en competición oficial. El norteamericano Justin Timberlake interpretará junto a su banda habitual su nuevo tema titulado 'Can't stop the filling!', todo un aliciente para un festival que este año, por primera vez, se emitirá en directo en Estados Unidos.