Hablan del saxofonista Kamasi Washington como el «rey del nuevo jazz» e, incluso, como el sucesor de Coltrane
Hablan del saxofonista Kamasi Washington como el «rey del nuevo jazz» e, incluso, como el sucesor de Coltrane - ABC
ENTREVISTA

Kamasi Washington: «Si consigo hacer música desde el corazón no necesito ser el sucesor de Coltrane»

El saxofonista de Los Ángeles habla en exclusiva con ABC Cultural, cuatro años después de publicar el disco de jazz más influyente de este siglo, «The Epic», que le erigió como la figura llamada a devolver este género de culto al gran público

MadridActualizado:

Kamasi Washington recuerda perfectamente la ceremonia organizada por su padre, un respetado clarinetista de la escena de Los Ángeles. «El mejor consejo que me dieron fue que disfrutara del viaje que iba a comenzar. Que me tomara tiempo para mirar por la ventana y que apreciara la belleza del mundo que iba a descubrir», comenta el saxofonista a ABC Cultural. Aquella reunión tuvo lugar en octubre de 2015, un par de semanas antes de volar a Tokio para iniciar su primera gira mundial. Y a ella asistió un grupo de veteranos músicos de jazz.

Tras cenar, todos se reunieron alrededor de Kamasi, que se sentó en una silla junto a la chimenea. El primero en hablar fue Ricky Washington, que le advirtió: «Cuando eres el elegido necesitas recibir la bendición de los mayores». Todos miraban en silencio, hasta que el flautista James Newton le preguntó: «¿Eres consciente de lo importante que es tener aquí a estos hombres? No olvides que te han convertido en la gran esperanza». Bennie Maupin, el antiguo clarinetista de Miles Davis en Bitches Brew, le recordó después que «el jazz es una música curativa» y que no debería «perder el tiempo». John Coltrane, añadió, se arrepintió de eso al final de su corta vida. El pianista Reggie Andrews le explicó entonces la importancia de tener salud para tocar bien, mientras que el cantante Kamau Daáood le habló de lo responsable que debía ser ahora. «Me acuerdo de cuando estaba en la banda de Horace Tapscott -mencionó como ejemplo-, que una sección era vegetariana y meditaba y la otra se quedaba dormida por la heroína».

Kamasi escuchó atentamente los consejos de los mayores durante una hora y en silencio, como si fuera un niño y no acabara de publicar el disco de jazz más influyente del siglo XXI: «The Epic» (2015). «Pero estoy muy agradecido por todos aquellos consejos y palabras de ánimo que me dieron justo cuando empezaba esa nueva etapa de mi vida», aclara ahora sobre esa ceremonia del « cambio de guardia» con la que le dieron la bienvenida a su comunidad. «Ya has recibido la sabiduría de los mayores. Lo que hagas con ella es cosa tuya», concluyó su padre, que ahora es un músico más de la banda con la que actuará en el Festival de Jazz de Vitoria (20 de julio) y en La Mar de Músicas de Cartagena (21).

¿Cuándo le dijo a su padre que quería ser músico?

A los 11 años me enamoré de una cinta de Art Blakey y el trompetista Lee Morgan. Y a los 13 le dije que quería ser saxofonista. He tocado toda mi vida.

¿Fue ese el disco que le cambió la vida?

No. El disco que realmente me cambió la vida en esa época fue « Transition», de Coltrane. Me lo compré en Tower Records, en Hollywood. Recuerdo que me puse el tema que da nombre al álbum en el discman de regreso a casa y me voló la cabeza. En el bus estuve rebobinando el primer solo, que era increíble, y cuando llegué a casa descubrí que había un segundo más alucinante aún. No sé... ¡aquello cambió mi vida!

¿Su padre era muy crítico?

¡Sí, mucho! [risas]. He crecido tocando con los miembros de mi actual banda desde que éramos niños y siempre esperábamos a que él apareciera tras los conciertos para decirnos todo lo que habíamos hecho mal. Nunca olvidaré una actuación con 17 años. Estábamos esperándole, como de costumbre, a que viniera a señalarnos los fallos. Y, de repente, nos dijo: «¡Uau, chavales, habéis sonado geniales!». «¿En serio?», pregunté sorprendido. «Sí, en serio. ¡Ha sido increíble!». Eso significó mucho para nosotros.

El techo de cristal

Aquel fue el comienzo de un camino que, tras dos discos y dos epés, le ha convertido en el sucesor de Coltrane para algunos críticos entusiastas. «Sería injusto, y un poco idiota, preguntarnos si estamos ante el próximo John Coltrane. En realidad solo hay espacio para un Coltrane en la teología del jazz, pero Washington ha conseguido resucitar y expandir la demanda de una figura similar», precisaba en 2016 el crítico del « New York Times», Adam Shatz, sobre aquel Kamasi destinado ya a romper el techo de cristal del género y forzar una renovación del público que no se veía desde Miles Davis en los 70.

Con The Epic ya empezó a llenar grandes auditorios y triunfar en festivales como Coachella y Primavera Sound. También se convirtió en la cabeza visible de una escena de Los Ángeles formada por un grupo de amigos y estudiantes como el saxofonista Terrace Martin, el bajista Miles Mosley, Thundercat o el rapero Kendrick Lamar. Este último le llamó para escribir los arreglos de cuerda del disco que más impacto cultural y social ha tenido en la música negra de esta década, « To Pimp A Butterfly» (2015), que ganó cinco premios Grammy.

¿Le importó que consideraran «The Epic» la secuela jazz de «To Pimp a Butterfly»?

Yo ya había grabado mi disco cuando empecé a trabajar en el suyo, aunque Kendrick lo publicó antes. Pero entiendo que lo digan. Muchos amigos comunes trabajaron en ambos álbumes y yo mismo encuentro similitudes. Pero «To Pimp a Butterfly» no es mi álbum, aunque le ayudara a crearlo. Es su propia visión de su música, igual que «The Epic» es la mía.

¿No sufría al tocar en sus discos, siendo el hip hop menos abierto a la improvisación?

Kendrick y yo somos parecidos. Le damos mucha libertad a los músicos para que aporten su propia personalidad a nuestros temas. Y Lamar es muy abierto en ese sentido, siempre me deja hacer lo que quiera, aunque luego lo moldee a su estilo. Otros artistas con los que he trabajado fuera del jazz, como Flying Lotus, Run The Jewels, Snoop Dogg o Lauryn Hill, son más restrictivos, pero es fácil. Yo solo trato de ayudarles a encontrar su música.

¿Cuándo pensó que lo mismo podría vivir del jazz?

Muy joven. Con 13 años ya daba conciertos y ganaba dinero para comprarme mi propia ropa o ir al cine. ¡Con 100 dólares a esa edad me sentía rico! [risas]. Después crecí poco a poco, de forma natural. No hubo un momento puntual en el que gané mucho y me fui de casa, porque ya en el instituto giraba y ganaba un buen dinero.

¿Cómo fue crecer entre South Central e Inglewood, una zona de mucha violencia y drogas?

La mayoría de los vecinos son buena gente, pero es verdad que había mucha violencia. Sin embargo, cuando creces en un barrio tan difícil sueles tener más miedo a la gente de fuera que a la de dentro, porque aprendes rápido las calles a las que no debes ir y a la gente con la que no debes juntarte si no quieres meterte en problemas. Y tuve algo de miedo, sí, pero pude vivir mi vida. Además, el jazz y la música afroamericana suelen venir de barrios así, por lo que estoy muy feliz de haber crecido allí... eso alimenta mi música.

¿El saxofón fue su salvación?

Sí, definitivamente. Una de las razones por las que no me metí en problemas y pude sobrevivir fue que todo el mundo sabía que tocaba el saxofón y que era músico. Eso lo respetaban bastante. Las personas más conflictivas, que eran como estrellas en el barrio, con sus cochazos, su ropa chula y su dinero, no me molestaron mucho ni me forzaron a ir por el mal camino. Mi talento me ayudó.

¿Qué siente cuando dicen que es el sucesor de Coltrane?

Mmmmm... No sé... creo que es solo un cumplido. No creo que ser sucesor de otro tenga sentido, aunque Coltrane sea uno de los músicos que más me ha aportado. Lo amo, pero siento mi música como una expresión personal. Si consigo seguir haciendo música de verdad, desde el corazón, no necesito ser el sucesor suyo ni de nadie. Jamás me llamaría así.

Dave Holland comentó a ABC Cultural que los músicos jóvenes de hoy copian a los grandes nombres de los 50, 60 y 70. ¿Echa en falta usted una nueva revolución en el jazz?

Bueno, es cierto que cada generación está influida por las anteriores y cada vez hay más música. Eso puede notarse a la hora de ser original, pero eso no significa que no haya creatividad. Hoy en día hay muchísimos músicos increíbles haciendo cosas que nadie había hecho antes, aunque hayan sido influenciados por artistas anteriores. Es imposible escuchar a Coltrane sin que afecte a tu jazz, pero él y otros grandes también tuvieron que encontrar su propia voz dentro de las voces de antes, igual que hoy.

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¿No se ve como el guardián del jazz actual?

No. El jazz tiene más de un siglo. Hay miles de músicos y millones de temas, así que no hay una sola persona que pueda erigirse como el defensor de todo el jazz. Yo solo puedo ser el guardián de mi música.