JazzAndrea Motis: siete discos, varias giras internacionales... 21 años

Tras debutar con 15 años junto a Joan Chamorro, la trompetista y eterna «promesa del jazz español» publica su primer disco en solitario en el sello donde grabaron John Coltrane, Charles Mingus, Duke Ellington o Dizzy Gillespie

MADRIDActualizado:

«El próximo disco ya lo publicamos solo con tu nombre», le insistía desde hace tiempo Joan Chamorro. Andrea Motis no le encontraba sentido. Con solo 21 años, y a pesar de haberse convertido en todo un fenómeno mundial del jazz que se rifan en Europa, Japón o Estados Unidos, la trompetista y cantante barcelonesa no veía «nada malo» en que su descubridor y guía espiritual apareciera como co-líder. «Ya tendré tiempo de hacerlo», se decía a sí misma.

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Pero entonces apareció Impulse!, el sello donde grabaron figuras imprescindibles de la historia del jazz como John Coltrane, Charles Mingus, Ray Charles, Max Roach, Duke Ellington, Dizzy Gillespie o Count Basie, y cedió. «No es una cuestión de ambición personal, más bien burocrática. Tras fichar yo sola por primera vez con una compañía, el disco tenía que estar a mi nombre, aunque eligiera el mismo grupo de músicos. Y muy a gusto, la verdad. Es el mismo proyecto, aunque yo sea más líder», confiesa Motis a ABC, desde un céntrico hotel de Madrid, sobre la grabación de «Emotional dance» en los estudios Carriage House de Nueva York, con nada menos que Brian Bacchus ( Norah Jones, Gregory Porter) y el ganador de un premio Grammy al mejor álbum Jay Newland.

Montis habla con la trompeta al alcance de la mano. Le gusta aprovechar cada minuto entre entrevista y entrevista para practicar, al igual que en las esperas del aeropuerto o en la habitación donde se aloje, ya sea en España o en la parte del mundo donde esté de gira. Compromisos no le faltan desde hace algunos años, a pesar de su juventud. «Eso es lo más duro de esta vida, cuando no puedo trabajar propiamente en la música y estudiar para mejorar algún aspecto porque estoy de viaje», se lamenta.

El jazz es su obsesión desde muy pequeña. Con seis años, su padre intentó apuntarla a clases de piano y guitarra en la Escola Municipal de Música Sant Andreu, donde el propio Joan Chamorro es profesor y director de la big band. En aquel momento no había plazas. Ramón, presente durante esta entrevista, aunque apartado y tratando de pasar desapercibido –la estrella no es él–, cuenta que al año siguiente volvió a intentarlo, pero solo estaban disponibles el fagot y el bombardino. Aceptaron «barco», pero dos días después les llamaron para avisarles de que una plaza de trompeta se había quedado libre. El destino parecía escrito. Su padre, gran aficionado al jazz, tenía una en casa con la que fue a clase en su juventud durante tres años.

A partir de ahí lo de Andrea Motis fue como un milagro. Un caso prácticamente único en el jazz español y europeo. Después de las seis primeras clases, su profesor llamó a casa para informar de que su hija ya había aprendido a tocar « El gegant del pi», una canción popular catalana. Tenía 7 años y sólo necesitó seis días para interpretar un tema en un instrumento al que la mayoría de la gente tarda semanas (o meses) en sacarle una nota. Ramón no se lo creía. Tampoco el propio Chamorro cuando se fijó en ella poco después. A los 11 empezó a tocar también el saxofón y a los 13, a cantar en la Sant Andreu Jazz Band. «Joan me dijo que cantaba de una manera muy natural y me animó a continuar. He aprendido de manera autodidacta», recuerda. Y a los 15 años ya había publicado su debut junto a su profesor: «Joan Chamorro presenta Andrea Motis».

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Desde entonces, la actividad de la joven trompetista ha sido frenética. Ha publicado cinco discos más junto a su mentor, uno por año. «El ritmo ha sido muy alto, Joan tiene mucha energía. Siempre tiene proyectos en mente y hemos colaborado con muchos artistas», comenta Motis, que en 2012 hasta Quincy Jones la invitó a tocar con él en el Festival de Peralada (Gerona). «Con tantos proyectos a la vez, a veces es una locura. Con “Emotional dance” agradecí que los seis días que estuve grabando en Nueva York pudiera pensar únicamente en el disco. Estaba en el estudio de 11.00 a 19.00 horas y, después, me iba a descansar o a escuchar la música grabada. Fue un periodo de desconexión del resto de cosas que nunca había experimentado», asegura la trompetista, que incluso le ha dedicado un tema propio a este sentimiento en su último álbum: «If You Give More Than You Can». «Lo compuse muy rápido y expresa musicalmente esa sensación de hacer muchas cosas y no tener tiempo para dedicarme a mí. Es una balada tranquila, un poco melancólica. Hasta que me saqué el bachillerato he tenido que trabajar mucho para poder hacerlo todo», añade.

Avishai Cohen «es mi ídolo»

El jazz lo sigue siendo todo en su mundo. Si le preguntas por la música que escucha más allá de la suya, menciona como excepciones a algunas superestrellas de otros estilos como Amy Winehouse, Michael Jackson, D'Angelo y Earth, Wind & Fire «para las fiestas». También algo de Bach y Debussy, pero enseguida regresa al jazz. Allí es donde sacia su apetito voraz, desde los padres del género hasta el bebop y el hard bop de los años 50, sin olvidar el jazz moderno. «Ahora es una buena época, no sé si cambiaría a los músicos actuales por aquellos», confiesa, nombrando a maestros respetados y figuras emergentes con la misma pasión. El trompetista Tom Harrell, el saxofonista Kenny Garrett, el multiinstrumentista Scott Robinson, la cantante Cecile McLorin, el pianista Alfredo Rodríguez, la bajista Esperanza Spalding o el saxofonista Luigi Grasso. Y se se le iluminan los ojos hablando de los tres discos del trompetista israelí Avishai Cohen (trompetista) con Triveni: «Es mi ídolo, ese proyecto para mí es lo máximo». Lo mismo que si te interesas por sus lecturas, pues te cita las biografías de Art Pepper, Miles Davis y Billie Holiday, además de las de Sarah Vaughan y Django Reinhardt, que las tiene en casa para leerlas.

Siete discos y varias giras internacionales después, Motis sigue recibiendo apelativos como «la joven promesa del jazz» o «la revelación del jazz español». Con su edad, parece que le llevará tiempo desprenderse de la etiqueta de niña prodigio, pero tampoco le importa: «No me preocupa nada. Es normal que me llamen así, porque empecé muy joven, pero aún tengo 21 años».