La Real Academia Española se financia con fondos públicos y privados
La Real Academia Española se financia con fondos públicos y privados - abc.es

La RAE inicia una campaña en busca de benefactores

«La crisis nos ha afectado tanto como a las familias», asegura Miguel González, director de Comunicación de la Academia

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«Las palabras hacen mucho por ti. Ahora tú puedes hacer mucho por las palabras» Con esta frase es cómo la Real Academia Española (RAE) busca nuevos benefactores. La institución, dedicada a preservar el buen uso y la unidad de la lengua española necesita fondos. Particulares que, a cambio de un diccionario, apoyen económicamente la labor que lleva a cabo desde hace tres siglos.

Desde el pasado 5 de mayo, la web corporativa y las redes sociales de la RAE están entregadas a una causa, la de conseguir nuevos apoyos. Porque, tal como afirma Miguel González Somovilla, su director de Comunicación, «la crisis ha afectado a la Academia de la misma forma que a otras personas y familias».

La Real Academia Española se financia con fondos públicos y privados. Los primeros, según González Somovilla «se aprueban cada año en los Presupuestos Generales del Estado», mientras que los segundos proceden «sobre todo, de los patrocinios y los derechos de autor que obtiene la Academia por la comercialización de sus obras o la venta de sus productos».

Pero, aunque la institución aspira a ser autosuficiente en el futuro, la crisis ha retrasado sus planes. Los fondos públicos que obtiene la Academia rondan el millón y medio de euros, lo que supone un descenso de casi un 60 por ciento en los últimos cinco años.

Con un presupuesto anual de unos 7,5 millones, la RAE «tiene que hacer frente al mantenimiento de sus dos sedes –situadas en las calles de Serrano y Felipe IV, en Madrid– y a los gastos de personal, una plantilla de unos 70 profesionales».

La búsqueda de nuevos socios no es nueva. De hecho, éste es uno de los cometidos principales de la Fundación pro Real Academia Española, que, desde su creación en 1993 «ha procurado captar recursos tanto de particulares como de instituciones».

«La RAE debe mucho a los benefactores, y no solo a los particulares, también a las grandes empresas que apoyan y han apoyado a la Fundación desde su constitución. Gracias a esa colaboración, la Academia ha podido afrontar en buena medida sus principales proyectos y actividades», afirma González Somovilla.

Hay que sumar más socios particulares al proyecto. A eso se dedicará, precisamente, la campaña que lanzó la RAE a principios de mayo y que se prolongará, previsiblemente, hasta diciembre.

¿Qué significa ser benefactor de la RAE?

Según Montserrat Sendagorta ser benefactor de la RAE significa «apoyar, mediante una pequeña aportación económica anual, la labor que lleva a cabo la Academia desde hace tres siglos a favor del buen uso y de la unidad de la lengua española».

Hay diferentes posibilidades de colaborar. Así, los particulares pueden hacerlo con una cuota mínima anual de 100 euros (salvo los estudiantes menores de 30 años, que pueden participar a partir de 50 euros), y las empresas y colegios profesionales, a partir de 1.000 euros. El carné de benefactor proporciona descuentos en la adquisición de las publicaciones del fondo editorial de la Academia, así como la posibilidad de asistir a actos públicos, conferencias y visitas guiadas a la sede institucional de la RAE. «Además, recibirán como obsequio un ejemplar de la última edición del Diccionario de la lengua española», concluye Sendagorta.