Los mejores restaurantes de Lisboa (para todos los bolsillos)
Darwin's Café, en Lisboa
Final Champions League

Los mejores restaurantes de Lisboa (para todos los bolsillos)

La gastronomía en la capital portuguesa ha dado un gran salto adelante. El crítico de ABC recorre la ciudad y nos da las mejores direcciones

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Lisboa es, este fin de semana, la capital mundial del fútbol, la ciudad de la Final de la Champions League. Lisboa es una ciudad cuyo nivel gastronómico mejora de año en año. A los restaurantes de cocina tradicional, casi monopolísticos hasta hace bien poco, se han unido en los últimos tiempos establecimientos de cocina más actual, inspirada en la tradición y en la materia prima local, y con precios asequibles. La mayoría de ellos, como ocurre en España, bajo el sello de una cierta informalidad. En buena parte, esa evidente mejoría responde a un mayor interés por parte de los portugueses hacia las nuevas tendencias de la cocina.

Los estrellas Michelin

El top lisboeta está marcado por tres restaurantes con estrella Michelin: Belcanto, Feitoria y Eleven. El primero, situado en el Chiado, enfrente mismo del teatro San Carlos, es propiedad del más destacado cocinero portugués del momento, José Avillez. La suya es una cocina moderna, muy inspirada en las técnicas de los cocineros españoles pero con un fuerte enraizamiento en la tradición portuguesa y en sus productos. Platos como la caballa ahumada con dos escabeches; el corazón de ternera con lechugas y su jugo; los tendones con yema de huevo, o los sesos de cordero con guisantes recogen el espíritu popular de una ciudad en la que la casquería está muy integrada en la cocina. No hay que perderse tampoco su depurada versión del cocido portugués, el potente arroz con carabineros del Algarve, o el cochinillo con crema de naranja y lechuga. Buenos exponentes del que es hoy por hoy el restaurante más recomendable de Lisboa. Avillez tiene también, a muy pocos metros, una taberna informal de cocina popular llamada Cantinho do Avillez. Con cosas sencillas y ricas como las empanaditas alentejanas de perdiz o los higaditos de pollo encebollados. Y, al lado de este, acaba de abrir una pizzería de calidad con el nombre de Lisboa. Buena forma de resolver una comida rápida en el corazón de la ciudad.

A diferencia de Belcanto, Feitoria está en las afueras de la ciudad, en el hotel Altis, junto a la célebre Torre de Belem, a orillas del río. Sólo abre por la noche por lo que se pierden las vistas del río. Joao Rodrigues hace platos con buen producto portugués, algunos guiños orientales, muchas guarniciones vegetales y presentaciones vistosas. Destacan el carabinero del Algarve con jugo de su cabeza y una ensalada de pepino, o el plato «Hojas y tuétano»: hojas de espinacas, de acelgas y de grelo suavizando unos daditos de tuétano con un fondo de carne. El tercer estrella Michelin, Eleven, destaca más por su estupendo emplazamiento, en lo alto del parque Eduardo VII, con grandes vistas. El cocinero es Joachim Koerper, que estuvo muchos años en España, en el Girasol de Moraira, donde llegó a tener dos estrellas. Cocina muy clásica la suya.

De diseño y de moda

Frente a la formalidad de los estrellados la informalidad que se impone en sitios como La Tasca da Esquina, cerca del Campo de Ourique, a caballo entre el bistrot y la tasca, con ambiente actual y la cocina tradicional modernizada de Vitor Sobral, uno de los grandes cocineros portugueses. Mesas apiñadas y varios menús a precios muy razonables. Para los que busquen un espacio mas «fashion» su restaurante es Largo, en el Chiado, casi al lado de Belcanto. Local grande, puro diseño. En la pared, peceras con medusas vivas que cambian de color en función de las luces. Precios altos y platos cosmopolitas que se alternan con otros de raíz portuguesa. Otro sitio muy de moda en Lisboa es 100 Maneiras, en el Barrio Alto, con ambiente moderno y coqueto, y mesas apretadas. El chef Ljubomir Stanisic ofrece una cocina moderadamente creativa con producto de calidad y precios contenidos. Sólo abre por la noche. Y si quieren hacer una comida informal en un escenario precioso, anoten Darwin's Café. Sobre todo en días luminosos. Está en la Fundación Champalimaud, a orillas del Tajo, con una terraza espectacular por sus vistas y muy cuidada en su estética. Cocina sin complicaciones pero bien resuelta y con precios amables: ensaladas, arroces, pastas... y algunas cosas más elaboradas como el trío de pato (magret, pechuga, foie gras) con espárragos y risoto de naranja.

La última novedad en la capital es O Talho, en la parte alta de la ciudad, casi enfrente de El Corte Inglés. En la entrada una carnicería donde se venden todo tipo de cortes. Detrás el comedor, informal, con la cocina vista. Mesas sin mantel, sillas incómodas, buena cristalería, servilletas de tela, bastantes detalles cuidados. Es un restaurante para carnívoros en el que Kiko Martins apuesta por las carnes de calidad y por las preparaciones divertidas: steak tartar con crema de rábanos que se acompaña con algas nori para que el cliente se haga unos makis a su gusto; ceviche de ternera; o el picadillo brasileño (trocitos de carne salada y de corazón con plátano frito, crema de alcaparras y farofa). Y entre la oferta más formal no hay que olvidar Assinatura, cuyo lema es «Tradiçao presente», o lo que es lo mismo, una cocina actualizada, que no renuncia a determinados riesgos pero que se inspira en el recetario tradicional y recurre, en la mayor parte de los casos, a los productos de la tierra y del mar de Portugal. Entre sus platos, lenguas de bacalao a baja temperatura con un pilpil de miel y poleo-menta; o el cochinillo con una ensalada de berberechos y cilantro.

Restaurantes populares

En cualquier caso, Lisboa está llena de restaurantes populares donde probar los distintos tipos de bacalao, y de marisquerías de aspecto modesto que ofrecen todos los productos de las costas portuguesas. Entre ellas destaca la cervecería Ramiro, con buenas gambas del Algarve o centollas del norte. En plan más moderno, pero también con un género de mucha calidad, la Cervejaria da Esquina. Buen pescado y marisco, pero a precios más severos en el Mercado do Peixe. Para cocina muy tradicional en un ambiente elegante, el Solar dos Presuntos es una dirección muy recomendable. Y para sumergirse en la más auténtica cocina popular lisboeta, imprescindible la Taberna da Rua das Flores, en la calle del mismo nombre en el Chiado. André Magalhaes, cocinero y empresario, gran estudioso de la cocina portuguesa, es el responsable de este modestísimo e incómodo local, con apenas seis mesas de madera con taburetes al estilo de las viejas tabernas de Lisboa, y con una pizarra por carta. Allí recupera productos y platos tradicionales de la ciudad, algunos de los cuales estaban ya prácticamente desaparecidos o al borde de hacerlo: desfeita de bacalhau (bacalao desmigado en el que se emplean las partes menos nobles pero más sabrosas y que se prepara en frío al modo de una ensalada, con garbanzos cocidos, huevo duro, cebolla, pimentón y perejil, aliñado todo aceite de oliva) o las iscas con elas, filetes de hígado de ternera guisados con ajo y laurel servidos sobre unas patatas cocidas y partidas en rodajas con su piel. Con precios igual de populares.

Por último, esta misma semana ha abierto un sitio interesante para una comida informal. El Mercado da Ribeira, uno de los más tradicionales de Lisboa, se ha renovado al estilo del madrileño de San Miguel con una amplia oferta gastronómica en sus instalaciones. Merece una visita.