Una versión restaurada de la antorcha original de la Estatua de la Libertad en el nuevo Museo de la Estatua de la Libertad
Una versión restaurada de la antorcha original de la Estatua de la Libertad en el nuevo Museo de la Estatua de la Libertad - Drew Angerer/Getty Images/AFP

NUEVA YORKAsí es el nuevo museo de la Estatua de la Libertad

Tras una renovación integral, se inaugura un museo donde se encuentran los objetos que explican la importancia de este símbolo de Estados Unidos

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Lleva 133 años abierta y por fin, hoy, tiene su museo. La Estatua de la Libertad, obra de Frédéric Auguste Bartholdi, recibe a más de cuatro millones de turistas cada año en la pequeña isla sobre la que se alza a menos de tres kilómetros de Manhattan. Hasta hace dos años, sólo 4.000 personas al día podían entrar en las salas de su pedestal que atesoraban su fascinante historia. Tras una renovación integral, las autoridades norteamericanas han abierto un museo donde se encuentran los objetos que explican su importancia.

La estatua, de 46 metros sin contar el pedestal, fue un regalo de Francia a Estados Unidos. Construida en cobre, cruzó el Atlántico a pedazos y su brazo recaló en la Exposición Universal de Filadelfia de 1876. Finalmente fue colocada sobre un pedestal, con una estructura diseñada por Gustave Eiffel, el 28 de octubre de 1886. Hasta 1916, los turistas pudieron subir a pie hasta el balcón circular donde se encuentra la antorcha, de cobre bañado en oro. Una explosión en una isla cercana, atribuida a Alemania, cerró esa parte más elevada al público. Hoy sólo se puede acceder a la corona, tras ascender 354 escalones.

Objetos expuestos en el nuevo museo de la Estatua de la Libertad
Objetos expuestos en el nuevo museo de la Estatua de la Libertad - Drew Angerer/Getty Images/AFP

El nuevo museo, abierto a todos los visitantes –el coste del ferry y la entrada a la isla es de 16 euros– exhibe la antorcha original, diseñada por el propio Bartholdi, perforada, pintada y renovada decenas de veces a lo largo de los años y sustituida en 1984. Incluye también una réplica del pie y la cara de la estatua, que refleja a la madre del artista y que luce los ropajes propios de una campesina egipcia, estudiados por el artista para un proyecto anterior pensado para el canal de Suez.

La exposición es interactiva e incluye vídeos grabados con drones, una réplica del estudio de Bartholdi y objetos que demuestran su influencia sobre la cultura popular, como portadas de cómics y obras de arte. Además, una aplicación para teléfonos móviles de Apple permite proyectar el exterior y el interior de la estatua en un innovador formato de realidad aumentada.

La impulsora de este proyecto es la diseñadora Dianne von Furstenberg, que ha recibido el apodo de «la madrina de la estatua de la Libertad» por sus esfuerzos para preservarla y mejorar las instalaciones a su alrededor. Comprometida con esta obra, protagoniza un podcast en tres entregas sobre su historia y su valor artístico.

La escultura y la isla son una de las atracciones más visitadas de EE.UU. Ha cerrado en contadas ocasiones, la más prolongada tras los atentados terroristas contra las cercanas Torres Gemelas en 2001 y la más reciente en enero por el cierre administrativo provocado por el boicoteo de los presupuestos del presidente Donald Trump.